Historia de nuestra familia: LOS PINTO

Los Pinto llegan a León. ¿Cómo?, ¿por qué? «Pinto» es un apellido que proviene de Portugal y que tiene un origen de judíos conversos. Los datos y las historias que contaba la tía Lola, sobre todo, convergen en lo que vamos a exponer a continuación. En toda historia hay aspectos contrastados por referencias documentales, pero el alma de lo que se cuenta porta siempre un halo de leyenda que es lo que construye lo real, al menos psicológicamente, lo cual forma parte de la construcción de un aspecto de la realidad, cuyo componente del imaginario colectivo, personal y de grupo o colectivos es muy importante.

José de los Ángeles Pinto Ríos llegó desde Ayamonte – Huelva a León el año 1808, con 19 años. Esta fecha es determinante para saber su periplo. Hijo de Manuel José Pinto (3) y de Hipólita Ríos. Siendo este Manuel hijo de Manuel Pinto (2) y de María Teresa Ferreira Faria, de Seixos Davos – Braga – Portugal.

Veremos una parte de su historia, pero para aclarar su relación con nosotros digamos de momento que José de los Ángeles fue el padre de José Antolín Pinto Miguel, que a su vez fue el padre de Cristiano (Tomás) Pinto Uriarte, nuestro bisabuelo, de los de la generación de los 60, más o menos. Recorreremos también la familia de sus respectivas parejas hasta donde lleguemos. Cristiano, cuyo nombre tiene su historia, así como otros que forman parte de los orígenes Pinto, tuvo diez hijos, nuestros sendos abuelos: José, Vicente, Cristiano, Julián, Carlos, Ramiro, Polonia, Fernando (que murió con dos años), César y M.ª Dolores (la tía Lola). Veremos cada rama familiar en sus respectivas páginas de este blog.

Cristiano Pinto y Mª. Dolores Maestro. En la casa de San Andrés (León)

Con la historia de estos familiares se enraíza la de nuestro apellido, que a su vez es un trozo diminuto de los Pinto, pero como los demás, formando parte de la Historia con sus pequeñas historietas, «dimes y diretes» (que diría la tía Lola, y que, por cierto, aparece dicha expresión en alguna de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes.) Hay muchos temas y ¡tantos trozos de historias! que es preciso ir poco a poco.

José de los Ángeles Pinto Ríos ( 2 – VIII – 1789, Ayamonte – Huelva) se enroló en las tropas de Napoleón, desde Ayamonte (Huelva) Documentalmente sabemos que sus padres vivían en Ayamonte, Manuel Pinto y Hipólita Ríos, cuando este pueblo fue del obispado de Sevilla. Ayamonte fue nombrada subdivisión de la prefectura de la región del Guadalquivir Bajo, junto con Aracena y Sevilla.

José Antolín es nuestro tatarabuelo (el de los de la generación de los nacidos a finales de los años 50 y en los 60 del s. XX), su hijo Cristiano es nuestro chozno (hijo del tatarabuelo). José de los Ángeles es nuestro trasbisabuelo y su padre Manuel José nuestro rebisabuelo. Y aún llegamos documentalmente a tres generaciones anteriores. Tenemos 4 abuelos, 16 bisabuelos, 32 tatarabuelos, 128 trasbisabuelos, 492 rebisabuelo y los padres de éstos son siguiendo nuestra linea familiar 1.968. Pero únicamente uno de cada rama es de quien descendemos con nuestro primer apellido.

Puestos en contacto con el párroco de Las Angustias de esta localidad, don Enrique Arroyo, nos ha enviado la partida de bautismo, realizada el mismo día que nació, como fue costumbre en aquellos tiempos y hasta hace medio siglo. Aporta la fecha exacta de nacimiento y corrobora todos los demás datos.

Ayamonte – Huelva es un pueblo fronterizo con Portugal, país referente de los orígenes de nuestro apellido. No sabemos el segundo de ambos. Pero sí que Manuel Pinto «proviene de familia de armadores portugueses» (que dota a un barco para su explotación comercial). (Pepe Pinto Maestro decía que los Pinto fueron algo grande de la marina.) José de los Ángeles fue bautizado en la iglesia Nuestra Señora de Las Angustias de Ayamonte. Los registros parroquiales y partidas de bautismo comenzaron siglo y medio antes con el Cardenal Cisneros, en Alcalá de Henares, perteneciente por aquel entonces a la diócesis de Toledo, los llamados «libros bautismales.» El Concilio de Trento (1563) establece de forma obligatoria que los párrocos de las iglesias mantuvieran los registros necesarios de su oficio. En España, Felipe II establece el  Decreto el 12 de julio de 1564, y es a partir de esta fecha, cuando los registros se generalizan. En España el primer registro civil data del año 1870. Ya en el siglo IX se identificaba a las personas por su lugar, bien de nacimiento o de donde iba a otros lugares. Es en el s. XIII que tales sobrenombres se hacen hereditarios, el hijo de,

Vista de Ayamonte – Huelva con la torre de la iglesia de las Angustias al fondo. Año 2020. Foto de Gabriel Pinto.

Gabriel Pinto Cañón ha estado en Ayamonte el año 2020, y sabemos que en aquellos tiempos Ayamonte pertenecía a la diócesis de Sevilla, no a la de Huelva. También se sabe que hace casi un siglo la iglesia de Ntr.ª Sra. de las Angustias se incendió y pudieron haber desaparecido algunos documentos. El terremoto llamado de Lisboa, por ser esta capital su epicentro, el año 1775, produjo en Ayamonte cerca de mil muertos. En conversación con el párroco comenta que poseen documentos de hace más de cuatro siglos.

Maqueta de un barco que colgó durante más de cuatro siglos en del techo del portal principal de la iglesia del Mercado. Recientemente (2020) se ha restaurado en Alemania y se ha colocado en un lateral del mismo espacio, antes de entrar a la nave central, para que se pueda ver. En un lateral del barco se lee la batalla en la que participó el barco, la batalla de Lepanto. y al otro se lee «Rebolledo», referido a Gerónimo de Rebolledo, padre de Bernardino, que fue Conde de Rebolledo. Bautizados ambos en la iglesia del Mercado. Gerónimo como devoto a la Virgen del Camino, de esta iglesia del Mercado, ofreció en la batalla en la que fue herido hacer una devoción y al volver con vida realizó esta ofrenda, por la que tantos Pinto hemos pasado bajo ella. Excepto José Pinto Maestro, los demás hermanos fueron bautizados
en esta iglesia de la calle Puertamonedas de León.

El año 1974 Carlos Pinto Maestro viajó desde Francia hasta Ayamonte. Conoció a una señora que descendía de los Pinto. No quedaban más con este apellido. Según alguna persona del pueblo se habló de que esta familia procedía de la saga de un almirante portugués. En la iglesia de Las Angustias vio una partida de bautismo de un Pinto, que no recordó de quién, el año 1757. Podemos suponer que es de Manuel Pinto (3), el padre de José de los Ángeles. De éste tenemos su partida bautismal: nació treinta y dos años después a esta fecha.

Carta que escribe Carlos Pinto Maestro a su hermana Lola.

La carta de Carlos Pinto Maestro, del año 1974, que escribe a su hermana Lola, indica que fue hasta Ayamonte para hacer indagaciones «sobre nuestros ancestros, donde encontramos a un Pinto bautizado en la iglesia de las Angustias en 1757, que corresponde a la época de nuestro bisabuelo y también encontramos a una señora descendiente de esos Pinto que me aseguró que ese nombre (apellido) se terminó aquí por falta de varones, pero que entre ellos siempre se habla de los Pinto, muy ricos que se dedicaban a armar barcos.» (Podemos suponer que como nuestro ascendente, otros Pinto no volvieron a este pueblo del que partieron de aquella contienda desde Dinamarca con el ejército de Napoleón, y fueron dispersando el apellido, el de sus respectivas ramas, por la geografía española. Unos por no volver y otros porque murieron.)

Iglesia de las Angustias en Ayamonte. Foto de Gabriel Pinto, año 2020.

Un dato curioso, que no es argumento, pero sí una coincidencia que se relaciona con esto que contamos: En la novela «El crimen de Ampurio Pinto», de José A. Ramírez Lozano, el personaje Pinto, que da título a la novela afirma: «Soy portugués, de Oporto; Mi padre era armador de buques e importador de maderas«. Podemos ir recabando datos en este sentido, entre quienes lo estimen oportuno. Puesto en contacto con el autor me respondió: «Lo de la coincidencia es pura casualidad. Es curioso, sí. Vivo en Sevilla y tengo algún conocido con ese apellido en Huelva. Me atrajo (el apellido Pinto) porque es sonoro y le iba bien al tipo de personajes que estaba usando. No puedo decirle más. La anécdota es curiosa

Álbum de fotos de Ramiro Pinto Díez. Para él la vida es como un viaje en barco, con aventuras, con calma, con momentos altos y bajos. El mar siempre nos sorprende, como la vida misma. Quiso que sus fotos, siguieran su viaje
en el barco Pinto del recuerdo.

Una historia apócrifa, como otras que se contaban a modo de «cuentos familiares», fue que los Pinto venían de los de la carabela «La Pinta», la carabela que fue a descubrir el Nuevo Mundo con Cristóbal Colón, que en su cuaderno de bitácora escribe sobre ella: «La más velera de las carabelas». Al parecer era una nave de la Pinta, llamada así por ser la viuda de Pinto, de un Pinto. Tal es la tradición familiar a través de la tía Lola. ¡Pero! algo hay. En la construcción de la carabela La Pinta no consta el armador, quienes la hicieron. Sí su propietario: Cristóbal Quintero. Fue capitaneada por Martín Alonso Pizarro (s. XV) Cristóbal Quintero fue en esa primera expedición. Sin embargo la Niña toma el nombre de quienes la construyeron, como obra de la familia de marinos de Palos de Moguer, siendo el armador operador Juan Niño. Y de ahí recibe el nombre.

Maqueta de la carabela la Pinta y un escrito de Cristóbal Colón al respecto.
En el museo sobre Colón de Valladolid.

Por lo que se hubiera podido deducir lo mismo en La Pinta, como fue la idea de algunos historiadores. Parece ser, según algunos estudios, que el nombre se debe a una medida de capacidad para líquidos, «la pinta». Porque este barco en concreto tuviera más que los demás. Para un viaje como este el agua dulce era muy importante. Se trata de una medida para líquidos, equivalente a media azumbre, poco más de un litro. Varias medidas en relación a ésta son el cuartillo, la cántara o arroba y la cuartilla. Sobre todo se usó para medir el vino. De ahí viene lo de «ser un pinta», porque los medidores solías sisar siempre algo, como sinónimo de ser un pillo.

Réplica de La Pinta, actualmente en Palos de Moguer – Huelva.

Cuando la familia Pinto Pulido fue a Baioa – Pontevedra, en agosto de 2024, visitaron la carabela
La Pinta, el guía explicó que se llama así porque inicialmente perteneció a la familia Pinto. Fue itilizada para llevar sal a Portugal y al sur de España desde Canarias. Luego la vendieron. Fue la primera embarcación que arribó a puerto español, en Baiona, después de su primer viaje a América. Se convirtió en el primer puerto español en conocer la noticia de la llegada al Nuevo Mundola Villa de Baiona, cuando el 1 de marzo de 1493, la Carabela La Pinta, capitaneada por
Martín Alonso Pinzón y Cristóbal García Sarmiento como piloto, arribó a su puerto. Desde la Real Villa se difunde la noticia por todo el mundo, motivo por la que recibió títulos como “Arribada del Descubrimiento” y “Entre dos mundos”.

Réplica de la Pinta, en Baioa – Pontevedra.

En ese mismo viaje visitaron la catedral de Tuy – Pontevedra y cuál fue la sorpresa que se llevaron al ver en la catedral de Sta. Mª de Tui, un candelabro de siete brazos, la menorá judía, con una letra «P» al lado grabado en piedra. ¿Pinto? Es una población fronteriza con Portugal, que tuvo una población judía, se sabe que desde el s. XIII, pero podría haber antes. Con una sinagoga. Es la única catedral en la que se conservan sambenitos, que empezaron siendo una prenda con la que los católicos mostraban su arrepentimiento, de manera voluntaria como penitentes por sus pecados, colocándose un saco bendecido por un sacerdote, «saco bendito» que acabó pronunciándpse «sambenito». Luego pasó a ser una prenda con la que el tribunal de la Inquisición señalaba a los herejes que eran paseados con esta prenda, quedando sus familias señaladas.

Inscripción del candelabro judío, con la «P» al lado.
¿Alguien la puso indicando que eran Pecadores?

Digamos, como datos sueltos, sin buscar interpretaciones, sino a modo de curiosidad para tirar del hilo a modo de pistas, con el fin de llegar al ovillo de Los Pinto: Un vecino de Ayamonte , Rodrigo de Jerez, fue uno de los navegantes que acompañó a Colón en su primer viaje a América, introdujo en España la costumbre de fumar tabaco, hecho que le costó diez años de cárcel. Pocos días después de haber llegado a la isla de San Salvador o Guanaraní, que es una de las islas de las Bahamas, Cristóbal Colón mandó a Rodrigo de Jerez, y al judío converso Luis de La Torre, que explorasen la isla. Encontraron a los nativos fumando, quienes los invitaron a probar el tabaco. Rodrigo de Jerez fue el primer occidental que documenta haber visto a los indígenas americanos fumando tabaco y el primero en imitarlos. Al fumar en público por Barcelona fue encarcelado por la Inquisición que consideró su actitud demoníaca por echar humo por la boca. Siete años estuvo encarcelado, hasta demostrar que era costumbre de los indígenas, y fumar empezó desde entonces a convertirse en un habito de la nobleza y el clero.

Otra anécdota, que no tiene que ver con la familia, pero sí con el apellido y su contexto familiar: La isla de Santo Tomé y Príncipe forman una nación independiente, situada en el golfo de Guinea. Las fundaron como ciudades el año 1845, marinos portugueses judíos que se exiliaron. Pusieron plantaciones de azúcar y fue un lugar de tránsito en el mercado de esclavos. En 1900 fue el país que lideró la producción de cacao. En 1951 se convirtió en una ciudad de Portugal. El 12 de julio de 1975 declararon su independencia, siendo el primer presidente, hasta el año 1991, Manuel Pinto da Costa. (Volveremos a encontrarnos con este apellido «Pinto da Costa».)

También en relación al apellido Pinto con el denominador común de Portugal y el judaísmo: La familia del rabino Yoshiahu Pinto, proviene de este país. Es de suponer que volvieron al judaísmo después de que sus antepasados fueran conversos a la fuerza. El famoso rabino Yosef Pinto, patriarca de la familia, llegó a Damasco, Siria, en 1497, el año de la expulsión de los judíos de Portugal. Después de unos años decidió establecerse en Tsefat, Israel. Regresó a Damasco nuevamente y encontró consuelo de su gran pérdida por la muerte de un hijo dedicándose a escribir y publicar libros. Murió en Damasco en 1648. Su otro hijo, el rab Daniel Pinto, se trasladó a Aram Tsoba (Alepo-Siria) siendo también un rabino importante. Yoshiyahu Pinto, de Israel, tomó cargo como rabino principal de Marruecos, el único país musulmán que tiene una posición así en tiempos modernos. Año 2019. Es bisnieto de Jaim Pinto, destacado rabino marroquí. Por parte de su madre, es el bisnieto del rabino Israel Abuhatzeira. Problemas legales al ser declarado culpable por intento de soborno a un policía en 2016 y pasó un año en prisión. Fue liberado de la prisión israelí hace dos años siendo muy carismático.

Cuando mi hijo Ramirín llegó a Malta por cuestiones de trabajo (2018), se topó con una zona que es en homenaje a un Pinto portugués: Manuel (Emanuel) Pinto de Fonseca (Lamego – Portugal, 1681 – La Valeta – Malta, 1773), gran Maestra de la Orden de Malta, a la que endeudó gravemente. Casado con Ana Pinto Teixeda. Construyó la primera imprenta de Malta (1756) En su quehacer consta que firmó el decreto para la expulsión de los jesuitas en Malta (1768) y fundó lo que hoy es la Universidad de Malta (1768) Un personaje controvertido al que califican de «extravagante» y en algunos casos de liberal. Fue Maestre de la Orden treinta y un años, muriendo longevo. A los pocos años la Orden fue disuelta por Napoleón, pero siguió con sus funciones trasformándose en la Orden de Malta que es el único Estado sin territorio, con representación en la ONU y con embajadores. Su sede está en el Vaticano. Tuvo un hijo ilegítimo, Jose Antonio Pinto, que se casó con una prima, también Pinto, sin que se sepa que tuvieran descendencia.

En Malta la quinta ciudad más poblada, Qormi, es conocida por su título “Città Pinto”, situada en la Región Sur de Malta, ubicada al suroeste de La Valeta en el centro de la isla. Se habla un dialecto propio que está desapareciendo. Se le había otorgado el estatus de ciudad como Città Pinto el 25 de mayo de 1743, y la ciudad todavía lleva el escudo de armas de Pinto como símbolo.

Monumento de Qormi, llamado Loggia Pinto, donde se sentaba Manuel Pinto de Fonseca para ver las carreras de caballos.

Monumento a Pinto con su escudo y sendas placas conmemorativas
y para explicar lo que significa.

Este personaje nada tiene que ver con nuestra familia, pero es anecdótico debido a la coincidencia de provenir de Portugal y de ser de una población cercana a la de la que vino nuestro pariente de Seixos Davos. Emanuel Pinto nació en Lamengo y su madre Ana Pinto de Texeira, tanto las poblaciones Lamengo como Texeira están próximas. Lo mismo que el lugar de procedencia de su padre Miguel Álvaro Pinto da Fonseca de Castelo de Ranhados. Es una curiosidad. Y coincidencia. Quizá varias generaciones atrás hubiera algún parentesco, pero «Pinto» es un apellido genérico en Portugal.

Cuando el año 2022 fuimos a ver a Ramirín a Malta nos encontramos muchas historias de este personaje Pinto. Tiene un aire «Pinto». En el busto del Albergue de Castilla, actual sede gubernamental de Malta, se puede apreciar un parecido a Polonia Pinto Maestro. Y en el cuadro un aspecto al de Bernardino Pinto Alonso. Fue una sorpresa al entrar en la iglesia de San Juan, la concatedral, ver en la sacristía un cuadro de Pinto de Fonseca, del que habla la guía mecánica. Fue el primer maestre que se autocoronó y proclamó Príncipe de Malta. Por eso en el cuadro aparece señalando la corona que lleva la cruz de la Orden de San Juan, Cruz de Malta. En la bandera de este país aparece la Cruz de San Jorge que otorga la monarquía inglesa al valor, de manera muy especial, por la resistencia de los malteses en la II Guerra Mundial. Fue un protectorado inglés hasta 1974 en que Malta se independizó. Y lleva una capa de armiño, que únicamente usaban los Papa y emperadores. Hay ocho capillas, una para cada lengua de las ocho de la cruz de Malta. En la de Castilla, León y Portugal hay una sepultura de Emanuel Pinto. También de otro portugués, el maestre Antón Manuel de Villena. Hay un monolito, sin que haya una cruz sobre su vértice como sucede con otros. Está en mármol blanco el ángel de la fama. Y un lema: «Amor grate posuit», que quiere decire «amar con gratitud.»

Pero paseando por Malta vimos mucho más. En la Ciudad Pinto una calle con el apellido «Pinto» y en su entorno varios comercios con el mismo nombre. En el museo arqueológico vimos varias monedas que acuñó Pinto. En el piso de arriba una sala con el suelo adornado por la cruz de David. Un guía del museo dijo que es un misterio. Por lo que he leído, se restauró en varias ocasiones y se pedía ayuda a comerciantes ricos. Uno de ellos pudo querer esta decoración. Y en el palacio de los grandes Maestres en un patio de ve la torre del reloj de Pinto. Éste marca el año, el mes, las horas y las fases de la luna.

Y el embarcadero Pinto, que se anuncia en la Plaza de Castilla.
Y como colofón salsas «Orgullo Pinto», que se venden en los supermercados de Malta.

Otra curiosidad que viene al caso, es que en la novela «La vuelta al mundo por un novelista» de Vicente Blasco Ibáñez, aparece un personaje con nuestro apellido: Fernando Mendes Pinto (1510), un marino portugués, que escribió un clásico de la literatura de viajes: «Peregrinación», en el que narra su periplo. Usó personalidades falsas en su recorrido por Europa. Fue uno de los primeros occidentales en llegar a Japón. Sucedió cuando queriendo ir a China su barco encalló en la isla Tanegashima, del país del Sol Naciente. A la tripulación les llamaron los «bárbaros del sur». Iba con un arcabuz, arma de fuego desconocida allá. Participó en la evangelización de aquel reino de Bungo.

Por una cuestión de asociar palabras parecidas a Pinto hay en la localidad de Ayamonte el «Molino del Pintado», cuyo nombre original fue «Molino del papudo», que luego se llamó «de san José», pero al adquirirlo Manuel Rivero González lo empezaron a conocer por «Molino de El Pintado» en referencia a su dueño, sin saber la razón. Parece ser, le contaron a Gaby, Gabriel Pinto Cañón, que fue porque el dueño padeció de viruela y tenía la cara llena de «puntos». En la actualidad es un ecomuseo en el que se explica cómo funcionó antiguamente aquel molino.

Carabela a las puertas del Museo de América en Madrid.

Otra anécdota en relación al apellido Pinto la cuenta Gabriel Pinto Cañón, catedrático de Química: El primer nombre del platino fue «platina de Pinto» por encontrarse en el río colombiano de este nombre.

Hay muchas historias sobre el apellido Pinto, pero nos ceñiremos a nuestra rama familiar, aunque veamos otras referencias, cuyo denominador común es el de tener un origen portugués. Por ejemplo en el vestíbulo del chalé de los Pinto Cañón, estaba puesto un escudo de Los Pinto y debajo un lema explicativo del apellido, pero sin que sea una referencia exacta, sino otra rama, pero encontramos coincidencias en cuanto al lugar de procedencia del personaje en cuestión: Portugal y Oporto.

Este escudo estuvo en el vestíbulo del chalé de los Pînto Cañón,
en Moralzarzal – Madrid. Junto a la placa de abajo.
Ramiro Pinto Díez decía a sus hijos, para que se portaran bien «recuerda que eres un Pinto.»

Este escudo es algo folklórico, que poco tiene que ver desde la heráldica con los Pinto. Pero quien lo hizo algo debió indagar. En la placa se ve el origen portugués. El lema es: «Angelus Pelagio et suis victoriam» (un ángel da a Pelayo y a los suyos la victoria.) Es para un caballero que se distinguió en algunas batallas. Posiblemente tantas como estrellas le concedieron. Son de tipo salmonete (tipo inglés) que simboliza prudencia y se da tal blasón a los hombres virtuosos. El fondo azur quiere decir en el lenguaje de los escudos justicia y lealtad. La cruz con los brazos en forma de flor de lis, llamada griega jironada de sable, o dominicana, cruz de la orden de los dominicos.

Se trata de Ricardo Jaime Pinto da Costa, conde de Lumbrales (1828 – 1899), un banquero de la ciudad de Oporto. Nada que ver con nuestra rama familiar, a no ser muchos años atrás. Se casó con una mujer de Lumbrales – Salamanca, a donde se trasladó. Promovió y financió la vía férrea como director General de Obras Públicas. Fue cónsul de España en Oporto. En Lumbrales hizo una vivienda que se llama «La Casa del Conde», donde dos siglos después se sigue usando como lugar emblemático y se hacen jornadas de poesía y de información sobre la historia del lugar. La obra ferroviaria que impulsó y financió hizo que el año 1888 la reina regenta M.ª Cristina le diera el título nobiliario de conde. Un año después el rey de Portugal Luis I convalidó este nombramiento. Formó parte de varias órdenes, como la Orden Militar de Nuestro Señor Jesús Cristo en Portugal y la Orden Española de Carlos III. El lema que vemos escrito en el texto «Angelus pelayo et suis victorian», quiere decir: «Un ángel da a Pelayo y a los suyos la victoria».

La Casa del Conde, en Lumbrales – Salamanca.

Pinto, apellido judío

Las dos identidades de nuestro apellido, en lo que concierne a nuestra familia son que proviene de Portugal y que es de origen de judíos conversos, lo cual forma parte de la genealogía del apellido Pinto en general y de nuestra familia Pinto en particular, lo que sabemos por algunas referencias. Pero no quiere decir nada, pues forma parte del pasado. Por ejemplo el nombre añadido «de los Ángeles» es una característica para demostrar la conversión al catolicismo. Pero vamos a ver la relación de todo ello con su contexto histórico.

Otra observación que podemos hacer es sobre el nombre «Manuel» de nuestros antepasados. Con otras conciencias que desembocan una concatenación de ellas en el nombre de nuestro bisabuelo (de la generación de los años 60) El nombre de «Manuel» , derivado del nombre bíblico «Emanuel», significa «Dios entre nosotros». Lo significativo es que fue el que usaron mayoritariamente los judeoconversos en la Península Ibérica, (España y Portugal.) Bautizaban a sus hijos y a ellos cuando fueron bautizados para manifestar de forma pública su conversión, que siempre dejó un halo de sospecha. Nombre de pila es el que se da en la pila bautismal, donde se celebra el sacramento del bautismo. En el santoral católico se celebra el día de Emanuel – Manuel el 1 de enero. Al ser el comienzo del año puede significar que es también el comienzo de una nueva religión. O al revés, que se eligiera este primer día por lo que vino sucediendo con el nombre para los judeoconversos. Fue el año 1391 cuando se produjo la matanza masiva de judíos , que comenzó en Sevilla y se extendió en España y Portugal, bajo el grito de «Bautismo o Muerte». Se les acusaba de ser los responsables de la peste de 1348, pero a esto se unía el que dedicados al comercio eran muchos de ellos prestamistas. Y dedicados a la Hacienda de los reyes y encargado de cobrar los impuestos, a veces abusivos. El Pinto que llega a León es José de los Ángeles, sobre nombre característico de los judeo conversos, igual que también José. Y su hijo es Antolín, José Antolín, que es un nombre, «Antolín» característico de judeoconversos catalanes, en forma de apellido, pero que se convertirá en nombre. Son coincidencias a tener en cuenta.

El apellido Pinto viene, según cuentan algunos familiares, de la marca que pusieron a los judíos siglos atrás: un punto, una señal, o «les ponían una pinta.» Una de las identificaciones según la rama judía, en relación al lugar o si era o no converso. En la enciclopedia Espasa Calpe se indica que a los conversos se les llamó «judíos de señal», sobre la que se les hizo llevar como señal en el hombro. El Papa Inocencio III fue quien en el Concilio el año 1215 ordenó que todos los judíos y conversos fueran señalados con un distintivo. En otros lugares con una mancha, en otros obligados a llevar un sombrero amarillo. El Papa Clemente IV tuvo que prohibir matar a los judíos sin una sentencia judicial previa, el año 1270.

A los conversos se les colocaba de manera visible en su vestimenta una «rueda amarilla», un círculo. En Mallorca también se obligaba llevar una señal circular, la rodella, conocida como la «rueda judía», mitad roja, mitad amarilla (s. XIV) Iba cosida a la ropa cuando salían de la judería, lo que fue impuesto oficialmente en el Concilio de Narbona el año 1227. La insignia judía o estrella judía, era también de tela, para discriminar y señalar a quien fuera judío. Desde el concilio de la iglesia católica el año 1215, durante el cuarto concilio lateraniense que se plantea identificar públicamente a los judíos. Además tenían que pagar por adquirirla. Durante los siglos XV y XVI en algunos países adquirió la forma de un anillo. El color amarillo aludía al azufre asociado al diablo. El color rojo representaba la sangre de Cristo que derramaron en su crucifixión. Los conversos de Portugal no estaban obligados a coser insignias en su ropa a partir del s. XVI, sólo los judíos que llegaban a Lusitania procedentes de países europeos o del norte de África utilizaban signos especiales.
Se había impuesto ser señalados durante el reinado de D. João I en 1429, una estrella de David roja. Los judíos conversos fueron considerados criptojudíos , decir que son católicos y practicar a escondidas el judaísmo, por lo que se consideró una herejía y como tal fue tratada.

La llamada Rueda Judía, como emblema moderno y el documento en el que se obliga
a llevar puesta la Rueda Judía cosida a la topa, en el museo judío de Mallorca.

En latín, el rogator, ponía un punctum (señal que hoy es lo que consideramos un «punto») junto al nombre de los candidatos al senado por cada voto recibido.

Monumento del municipio de Pinto – Madrid, con una alusión al «punto» céntrico.

Esta etimología de «punto» coincide con la del pueblo de la provincia de Madrid «Pinto», que quiere decir «punto», «el punto central» de España. Que luego se vio con mediciones más precisas que no es exacto, sino cerca, «entre Pinto y Valdemoro». La palabra «punto» en portugués es «Ponto». veremos alusiones a que el apellido Pinto va desde España a Portugal, precisamente por la cuestión de la expulsión a los judíos. Esto no es más que una interpretación. Hay otras explicaciones del significado del apellido Pinto, que vemos seguidamente.

Omar Pinto Prieto en Madrid, en el barrio de Villaverde, ante el letraro de la Avenida Pinto, no es por el apellido, sino porque es en la dirección que va al pueblo «Pinto.»

En los episodios nacionales de Galdós, el libro «Memorias de un cortesano en 1815», aparece que en este pueblo, Pinto, impartió clases Fray Cirilo de Alameda (1781 – 1872), un franciscano que fue carlista, que tras la guerra en la que vence el trienio liberal se exilió a Cuba donde fue obispo y luego a Francia. Volvió siendo acogido por la reina Isabel II que le nombró senador y ejerció de arzobispo primado de las Españas en Toledo, en cuya catedral reposan sus restos mortales.

También los caballo pinto, son los que tienen manchas, o la trucha «pintona», la que tiene puntos de color. Varios análisis sobre el apellido Pinto lo derivan de poseer una cicatriz o una marca, o «ser pintado» o moteado, de notorias manchas en la piel. Este último es el origen que recogía la tía Lola, como tradición familiar: Tez muy oscura (pinto.) Incluso en este sentido hay quien asocia el apellido a la descendiente de la casa portuguesa de Sousa, que al volver de una batalla contra las tropas del príncipe moro Alí-el-Zagal, completamente bañado en sangre, fue apodado «el Pinto» por los Reyes Católicos debido a estar pintado de la sangre de sus enemigos.

(Las cinco medias lunas hacia arriba significan en la heráldica de este escudo haber vencido a cinco otomanos o cinco batallas contra los mahometanos. El fondo azul por ser batallas marítimas. Tal es el escudo de Manuel Pinto de Fonseca, en Malta, siendo Mestre de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén.)

Otra de las interpretaciones etimológicas de Pinto se relaciona con el vocablo latín pictus que se refiere a aquello que esta colorido de manera notoria o diferente a su coloración original y que puede corresponder a una coloración parcial o total de un objeto, animal o ser humano (la marca de la que hemos hablado.) «Pintado», es otra traducción etimológica de «Pinto». Muchas son las variantes de este apellido pero es conveniente citar algunas como el español Pintado, el portugués Pinta, el inglés sefardí Pinter y las fórmulas italianas Pintus o Pinto, así como la grafía siciliana La Pinta. También decir que en latín la palabra «pintar» se decía pingere, luego pintare, en el sentido de «cambio de color», cambiar el color de una pared y demás. Lo que sería una relación con cambiar de religión.

Sin embargo si tenemos en cuenta el origen de la familia en Portugal, y más concretamente en el pueblo Seixos Davos de Braga – al noroeste de Portugal. Hay una leyenda, sobre el símbolo de Portugal, el gallo: Un peregrino gallego salía de Barcelos, ciudad portuguesa del distrito de Braga, muy cerca de Seixos. Se dirigía a Santiago de Compostela, pero fue acusado de robar a un noble y le condenaron a la horca. Pidió que le llevasen ante el juez para manifestar su inocencia. El juez estaba comiendo un pollo (un gallo.) El peregrino le dijo que como prueba de su inocencia el gallo se levantaría y cantaría. El juez apartó el plato burlándose de aquello y se llevaron al «ladrón». Cuando le fueron a ahorcar el gallo se levantó y cantó. El juez salió corriendo para evitar el ahorcamiento. No llegó a tiempo, pero se hizo mal el nudo de la soga y se salvó. «Pinto» en portugués quiere decir «pollito«, «polluelo». Podemos entender que a la gente de aquella zona les llamaran «pollitos», a modo de hijos del Gallo, o personas de la zona de la leyenda del gallo. Por eso hay tanto Pinto, tanto apellido Pinto, en Portugal y luego allende los mares por la tradición marinera de los portugueses. Puede parecer rebuscado, pero es sabido que el apellido Pinzón, a los hermanos que acompañaron a Cristóbal Colón, en su viaje al Nuevo Mundo, les viene su apellido de un abuelo que era marinero de Palos de Moguer – Huelva. Se quedó ciego, siendo muy aficionado a cantar. Los palermos (vecinos de Palos de Moguer) le dieron este sobrenombre porque era costumbre en aquellos tiempos y en aquella zona cegar a los pájaros pinzones para que cantaran mejor. El apodo se convirtió en su apellido que pasó a las siguientes generaciones. Se puede extrapolar un origen similar al apellido Pinto. Pero caben otras interpretaciones.

El gallo símbolo de Portugal y sus pollitos, sus «pinto».

En España, , en el pueblo Santo Domingo de la Calzada – La Rioja, hay una leyenda muy parecida, «El gallo que canta después de asado», según la cual en tiempos de la Reconquista, un soldado cristiano fue hecho prisionero. Invocó a Santo Domingo de la Calzada para que le liberase. Un soldado fue a decírselo a su jefe, quien se mofó y dijo que es tan imposible como que el gallo iba a comer cantara. Y cantó, además de irse volando. Y el prisionero desapareció de la celda. Santo Domingo de la Calzada (1019 – 1109) quiso ingresar en los benedictinos, pero no lo logró. Se fue a una ermita, donde se fundó luego la villa que lleva su nombre. Colaboró en acabar con una plaga de langostas que asoló a la zona de la Rioja y por ello le hicieron sacerdote. Fue el gran impulsor del Camino de Santiago.

Pero sigamos la ruta del apellido Pinto en su otra faceta: Figura en las listas de penitenciados por el Santo Oficio. Consta en los censos de las juderías y de otras fuentes que indican claramente que la persona portadora del apellido Pinto es judía o judeoconversa. Por consiguiente, es un apellido de ascendencia judía. Lo cual va a explicar su participación en las tropas de apoyo a Napoleón, que luego veremos. Napoleón decidió liberar y ofrecer los principios de la Revolución francesa, de la que quiso ser el brazo ejecutor, de libertad, igualdad y fraternidad, a los judíos y protestantes. No hay que olvidar que ya el año 1799 Napoleón Bonaparte hizo un llamamiento público a los judíos de África y Asia para que se restablecieran en Jerusalén. Cerró los guetos de Toma, Venecia y Padua. Muchos judíos llamarían desde entonces a sus hijos con el nombre del emperador Bonaparte: «Napoleón». Otras aportaciones que pretendió establecer en España, durante el reinado de su hermano José, y en Portugal, fueron además de abolir la Inquisición, suprimir las aduanas entre provincias y unificar el Derecxho Civil sobre el Código de Napoleón, aprobado en Francia el año 1804, aún vigente en Francia. Estabelece la relación del Estado con los ciudadanos, y establece la aconfesionalidad del Estado. Pretende abolir los derechos feudales, si bien dejaba a la mujer en una situación de inferioridad.

Otra de las pretensiones de Napoleón fue la de restaurar el Estado polaco que fue absorbido, y desapareció del mapa (año 1795), al repartirse su territorio entre las distintas potencias de entonces: Austria, Prusia y Rusia. El año 1807 logró crear en parte del territorio aquél el ducado de Varsovia. Se volvió a disolver tras la derrota de los franceses en Waterloo. Los soldados polacos le fueron fieles hasta el final de sus días, siendo ellos los encargados de su seguridad personal.

Según aparece en varios estudios: “El hecho de que fueran muchas las personas que se convirtieron a la religión dominante, la católica, despertó las sospechas de la Inquisición. En el siglo XVII llegaron a España, procedentes de Portugal, numerosos Pinto ya bautizados. En América, los Pinto buscaron acomodo en zonas de dominio español donde el hecho de ser portugués fue sinónimo de «judío». No trató mejor la Inquisición portuguesa a los judeoconversos. El apellido se extendió por este continente. Quienes se negaron a la conversión forzada llegaron a Marruecos donde formaron grandes e importantes familias Pinto.”

Los judíos conversos de la península ibérica fueron los que dieron lugar a la palabra “marrano”, término que se refiere a judío converso de los reinos cristiano de la península ibérica. Palabra que viene de «Maranah tah», que quiere decir «abjurar falsamente», es decir referido a quienes hacen esto. Según otros estudios esta palabra viene de «marrar» que quiere decir «errar». Se pensó que seguían observando clandestinamente sus costumbres. Los rabinos lo justificaron instando a fingir convertirse al catolicismo si la vida del creyente estuviera corriera peligro. Se les exigía mantener la fe en sus conciencias. El hispanista sefardí Israel Salvator Révah, francés, definió al marrano como “un católico sin fe y un judío sin saber”. La palabra “marrano”, no fue sinónimo a cerdo, ni a sucio. Este significado fue posterior. La palabra marrano proviene del hebreo: “Mar – Anus: “Amargo – Forzado”.

Candelabro judío que trajo Ramiro Pinto Díez de Israel, como homenaje a la familia
y en recuerdo de la historia que le habían contado de su apellido.
Colgada está la llave que siempre estuvo en el Chalé de Los Pinto,
en Moralzarzal, de la sierra de Madrid.
«Siempre hay que estar preparados para la partida», es lo que simboliza.
Por eso estuvo colgada en el recibidor desde el primer día al último. .
Al partir, mi padre, me hizo depositario de ella.
Habrá de estar junto a la Virgen de Los Pinto con quien se haga cargo de ella en un futuro.

Famosos antecesores históricos Pinto son desde Josiau Pinto en Safed (ciudad al norte de Israel) en el siglo XVI, hasta alcanzar a la famosa dinastía de rabinos franceses poseedores del mismo nombre de familia y que han alcanzado posiciones tan relevantes como la de ser miembros del Gran Rabinato de Israel. Sin embargo, la primera familia Pinto de la que se da cuenta documental es la asentada en Covilha, Portugal en 1497 en plena época inquisidora.

Podemos aventurar que nuestra familia sufriera los avatares de la Inquisición portuguesa que solicitó instaurar el rey Juan III de Portugal el año 1536, aplicada sobre los judíos conversos, anusim, obligados a convertirse, muchos de los cuales, la mayoría llegaban de España huyendo de la Inquisición de este país. Una pequeña parte logró mantener en secreto la práctica del judaísmo, mientras que la gran mayoría renunciaron a su fe alejándose de sus raíces forzosamente. La Inquisición en Portugal fue abolida oficialmente el año 1821. En España el 15 de julio de 1834, bajo la regencia de la reina M.ª Cristina. Tengamos en cuenta que nuestro pariente José de los Ángeles Pinto, se incorporó a las filas de Napoleón el año 1808, siendo este emperador de Francia quien abolió en diciembre de ese mismo año la Inquisición española en los Decretos de Chamartín, después de cuatro siglos (se estableció en España el año 1478.) El año 1814 fue restaurada por el rey Fernando VII que la suprimió el año 1820 al restablecer se la Constitución de 1812 con el pronunciamiento de Riego. Al finalizar el llamado “trienio liberal” por la intervención militar de los Cien Mil hijos de san Luis se pusieron en marcha en no pocas diócesis las Juntas de fe hasta la fecha indicada de 1834.

Como curiosidad contar que en el museo de los judíos en Toledo, a la entrada, hay un retrato cuyo rostro es de un gran parecido al de la tía Lola, bisnieta de José de los Ángeles. En la base del cuadro figura el nombre de “Alegrina Pinto”. Cuando le conté esta anécdota a Antonio Pinto Llona, hijo de Bernardino y Mary, al irse a vivir desde Badalona (Catalunya) a Toledo, lo fue a ver y fotografió el cuadro para dar constancia de esta curiosidad.

Alegrina Pinto, en el museo judío de Toledo. Foto de Antonio Pinto Llona.

El apellido Pinto está muy extendido en el mundo sefardí (judíos de Sefarad, nombre éste cómo conocían a la Península Ibérica.) Son aquellos que se marcharon de este territorio desde Castilla y Aragón desde la expulsión el año 1492. Fueron muchas las familias Pinto que se convirtieron al catolicismo, lo que causó las sospechas de la Inquisición. Otras que se no lo hicieron se dispersaron por el mundo y se formó una colonia importante en Marruecos. En Portugal se decretó la expulsión de los judíos el año 1497. Muchos judíos portugueses llegaron a España ya bautizados. Ambas inquisiciones fueron clausuradas por un Decreto de Napoleón, el año 1808. En Portugal lo ratificaron las Cortes el año 1821.

A modo de curiosidad familiar, en el museo de los judíos en Amsterdam hay un cuadro de Jozaf Israelsa, pintor nearlandés de familia sefardita, «Boda judía», de 1903,
en el que el rostro de la novia se parece mucho al de la tía Polo.

Otra anécdota sobre las coincidencias del apellido con la fisionomía es a cargo de Araceli Rodríguez Pinto, nieta de Julián. Observó un gran parecido entre su madre cuando era joven y Lola Flores. Sin saber nada, indagó llevada por curiosidad descubriendo que el tercer apellido de esta folclórica es «Pinto». No forma parte de la familia, al menos no hay constatación de ello, pero sí forma parte del entorno del apellido con no pocas cosas coincidentes. Lola Flores nació en Jerez de la Frontera. Hija de María Rosario Ruiz Rodríguez, que era gitana. Y de Pedro Flores Pinto, que no era de la etnia gitana. Nació en el pueblo de Huelva La Palma del Condado. Y otra coincidencia para indagar. Y otra también curiosa: el apellido Flores es originario de Asturias desde donde se extendió por toda España. Según la Federación de comunidades judías de España, es de uso corriente por judíos y sobre todo entre los conversos.

Y dos referencias de los Pinto, en relación a su origen judío portugués. Se trata de otra rama familiar, pero por algunas cercanías geográficas y onomásticas sirven de contextualización, y fuente de futuros estudios.

La historiadora de arte Teresa Casquete Rodríguez, señala que cuando el capitán Lucas Pinto fue propuesto para ocupar el cargo de gobernador en Guatemala, el rey Felipe II al ver el apellido mandó indagar sobre su posible origen portugués y judío, que le imposibilitaría para tal puesto. La compra de títulos de hidalguía, así como en la adquisición de tierras, sirvió para poder vivir de las rentas sin realizar trabajos manuales Hidalguía que se asociaba a un cristiano viejo, lo que fue práctica común en aquellos tiempos.

Según la misma fuente el año 1493, un año después de la conversión obligatoria de judíos decretada por los Reyes Católicos, los Pinto de Medina de Rioseco ya estaban asentados en esta ciudad desde hacía tiempo. Varios documentos guardados en la Real Chancillería lo demuestran, así como la pertenencia a la religión cristiana al menos desde varias generaciones atrás, confirmada por la ocupación de sus miembros de importantes cargos administrativos municipales, reales y parroquiales, que exigían esta cualidad para detentarlos.

Cristiano Pinto Maestro.

El caso del riosecano Rodrigo Álvarez Pinto, de familia judeoconversa portuguesa, va en la misma línea del apellido Pinto. Nació en 1517, en Medina de Río Seco. Debido a la persecución a los judíos se fueron a Portugal. Los descendientes de este Rodrigo Álvarez Pinto adoptaron como apellido familiar el de Pinto y los miembros de dicha familia se casaron repetidas veces con hijas de conocidas y adineradas familias judeoconversas de Portugal.

Según el historiador alemán Markus Schreiber el origen de los Pinto estaba en Castilla, en (Medina de) Rioseco concretamente. Estudia la diáspora judía de Los Pinto y de los Ribeiro durante los siglos XVI y XVII. Concluye que se trata de «portugueses» y cristianos nuevos, con remotas raíces en el caso de los Pinto en Castilla, que se establecieron en su mayoría y principalmente en el siglo XVII en los dominios españoles.

En esta línea de investigación, la historiadora del arte Teresa Casquete Rodríguez comprueba que el dato documental más antiguo del linaje Pinto, se encuentra a finales del siglo XV en Rioseco – Valladolid, cuando Juan Pinto El viejo, se declara mercader y además arrendatario de la casa del peso de la villa, situada en la Plazuela de Santa Ana. Hombre de gran genio y personalidad, llevó a cabo numerosos pleitos contra otros vecinos. En su nombre y en el de alguno de sus descendientes difuntos. Precisamente a través de uno de estos pleitos se sabe que la familia se dedicaba a la exportación de lanas castellanas a Flandes. Junto a su mujer Francisca Cuadrado tuvo una numerosa prole. De entre ellos destaca el capitán Lucas Pinto, nacido en Medina de Rioseco el 24 de octubre de 1540. Al poco de llegar a la edad de la juventud decidió marcharse a América siendo alcalde mayor de la ciudad de San Salvador, San Miguel y Choluteca. Fue, además, tesorero de los galeones y cronista de Indias. Otros hermanos fueron Baltasar, Isabel y Pedro relacionados con familias de Amberes y de Rioseco.

Cristiano Pinto Uriarte, de patriarca de los Pinto de León.

Todo lo cual coincide con lo que de manera oral nos contó la tía Lola (Pinto Maestro) muy confusa y superficialmente. Cuando hacíamos algo que no era de su agrado, como ser ecologista o no ir a misa, decía «no seas judío» o «pareces un judío». También decía que ir a misa es un acto social, para que los vecinos te vean y se conviva con ellos. Era muy beata.

Cuando mi hija Daira llegó a Ámsterdam (2020) para realizar un doctorado, en su primer paseo en bici por la ciudad se encontró con un cartel que pone: “Huis de Pinto”, “Casa de Pinto”. ¡Alucinó! Se trata de un centro literario y cultural de Ámsterdam construida el año 1686 por un rico comerciante judío portugués, Isacc Pinto. No tiene que ver con nuestra familia, pero sí con el entronque del apellido en lo que hay una confluencia de lo que venimos diciendo que hace que lo corrobore y es algo muy extendido, que nos seguiremos encontrando con el tiempo. Isacc Pinto ocupó la casa y la rehabilitó el año 1605, pues antes Jan Janz Carel la mandó construir, también como almacén, como gran parte de las casas de Ámsterdam, para los comerciantes que guardaban su mercancía y la vigilaban de cerca. Cuatro años antes había arrendado varios terrenos de la ciudad. Este personaje era rico, siendo uno de los fundadores de la Compañía Holandesa de las Indias, que comercializaban con seda y especias. Para esto invirtió en un consorcio de barcos junto con Samuel Palache, de La Haya (1550 – 1616) Isacc llegó con sus padres que venían de Portugal y antes de España, se cree que de la zona de medina del Campo. Eran sefardíes que huyeron de la inquisición española primero y luego de la portuguesa. De familia de comerciantes y banqueros. Sus antecesores huyeron de España el año 1492, cuando los Reyes católicos les obligaron a marcharse. En gran medida fueron conversos del judaísmo, a los que se les obligó a cambiar de religión, pero fue contra quienes más se aplicó la labor inquisitorial de la iglesia católica. Algunos de la misma familia fueron a Flandes.

Casa de Pinto. Ámsterdam – Holanda.

En junio de 2023 fuimos a esta ciudad en la que vivía Daira para hacer su doctorado, y entramos en esta casa y escuchamos un concierto de dos chicas españolas. ¡Casualidad! Nos contaron que allá las pagan por ejercer su arte y no como en España que les dan las gracias y como que les hacen un favor. Descubrimos muchas cosas, detalles curiosos. varias colecciones de reliquias y piezas de culto que estuvieron en esta casa Pintohuis se trasladaron al museo judío de la ciudad.

Cartel que explica lo que es esta casa, centro cultural actualmente, traducido al español
con una aplicación de Internet. .

Un edificio que fue asaltado, que sobrevivió a un incendio en el que se quemaron casi todas las casas del barrio judío y cuando se pretendió una remodelación de la ciudad estuvo amenazada de ser derrumbada, pero los vecinos se negaron con protestas. Se usó como tienda de muebles. Luego fue librería hasta 1968 que se cerró. El año 1975 se convirtió en una sucursal de la biblioteca pública, hasta el año 2012 en que fue donada a una fundación que promueve en su interior actos culturales.

En el interior de la casa se pueden observar en sus pinturas, realizadas el año 1975 un simbolismo judío y de su historia y de la de la familia, de una manera general. A la entrada unos ángeles que sujetan instrumentos musicales, una pluma, una corona de laurel indicando su apoyo e impulsores de la cultura y el arte. Lo mismo que en el centro en el dibujo se representa un tonel que quiere decir «riqueza», de la que sale una rama con frutas y flores, que señalan a potenciar el arte y la cultura, como misión poniendo la iniciales de De Pinto en el tonel. Se pone una barra para que se sujete en el dibujo porque se quiere expresar y comunicar esto, no es sólo una cuestión estética, sino una declaración de intenciones. El paisaje son las cuatro medias luna sobre fondo azul. Coincide con el escudo heráldico de los Pinto, que se refiere a batallas ganadas a los musulmanes, por algún Pinto, como el caso de Manuel Pinto de Fonseca, maestre de la Orden de Malta. Pero viendo el contexto me atrevo a señalar que el símbolo de Los Pinto más que ser una referencia guerrera, ni siquiera de un escudo de nobleza, sino que dentro de este contexto dieron una imagen netamente judía para trasladar así a generaciones venideras el alma de familia, de procedencia. El calendario judío regula los meses de acuerdo con la luna. La luna es un símbolo central en el pensamiento judío, según el cual la luna simboliza que recibe la luz del sol, como le sucede al pueblo judío que le llega como palabra de Yavé. Y refleja su historia: de épocas en que desaparece, pero luego vuelve a brillar. Por eso no son ni llenas ni nuevas. Que sean cuatro es una referencia a los cuatro puntos cardinales como metáfora del viaje, del judío errante. Y el fondo azul el cielo. Observamos cuatro escenas que forman una unidad, de hecho los rectángulos de un lado a otro continúan la imagen del cuadro representado en un fresco sobre el techo. Un incendio que asola la ciudad. El siguiente nes una pareja que se va en su peregrinaje en busca de una esperanza, camina hacia unas nubes blancas. Buscan la libertad, representada por una mujer que toca una trompetilla con los pechos al aire, símbolo de la libertad, como la figura Matianne que simboliza a la República francesa en el famoso cuadro de Eugenio Delacroix. Esta situada delante de un mástil de un barco velero. La bandera holandesa, que es donde llegaron. Y el sol resplandeciente, llegando la luz que ilumina el cielo y los frutos, dejando atrás la oscuridad. Pero parece que forma un ciclo que se repite, como le sucede al pueblo judío, de ahí la lección de renacer.

Cuando Elsa Pinto estuvo en Ámsterdam visitó el monumento a los judíos muertos holandeses durante el nazismo. Se sorprendió al ver muchos apellidos Pinto.

El año 2023 Yolanda y Ramiro fueron a ver a su hija Daira en Ámsterdam. Visitaron este monumento en memoria del pueblo judío y el romaní por ser asesinada su gente por ser lo que eran, nada más. Hay cerca otros dos monumentos dedicados a recordar. O en las calles ante las casas hay placas que recuerdan quienes fueran sus habitantes y a quienes mataron y les quitaron sus propiedades. Uno de ellos tiene la estrella de David encima. El otro es una tortuga que porta en su caparazón una columna, como deseo de larga vida llevando la muerte y vida de sus antepasados con la que cimentar su sentido de vivir. Hay una estatua entre la sinagoga («casa de reunión») portuguesa y el museo judío, que representa a un obrero, con la fecha 25 de febrero de 1941, día en que se declaró una huelga de trasportes cuando se estaba empezando a deportar en Holanda a los judíos camino de los campos de exterminio. El monumento parece un laberinto, pero es la forma de las letras hebreas que dicen «In memoriam.» DE 102.000 nombres, cada uno en un ladrillo, en el que figura el de Anna Franz, que murió con catorce años, 136 son con el apellido Pinto. Honramos la memoria de todos ellos, colocando donde los Pinto una piedra escrita. Como anécdota decir que buscábamos el apellido Pinto, sin encontrarlo porque es una secuencia irregular aunque estén por orden alfabético, cuando Yolanda vio una mariposa. La fotografió y estaba en un ladrillo de Pinto. Era la única mariposa que había. Y a la vista está donde se posó. ¿Casualidad, una señal? Queda el hecho y la imagen del mismo. Lo demás será Historia, historias e historietas Pinto.

Ese mismo año, 2023 Elsa Pinto viajó a Viena donde vio otro monumento dedicado al holocausto que sufrieron 64.450 judíos en Austria. Uno de ellos con el apellido Pinto. Uno que ahí estaba. Apellidos que sólo hay uno o dos en éste de Viena, en Ámsterdam se multiplican .

Y una aportación que puede dar pistas para futuros estudios. El folclore trasmite hechos e historietas del pasado, a veces sin que posteriormente se sepa su origen. Por ejemplo canciones que hacen referencias a hechos históricos, que recogen la vivencias de las gentes, del pueblo llano, como el caso de la expulsión de los moriscos de España cuando fue ordenada por el rey Felipe III, se llevó a cabo de forma escalonada entre 1609 y 1613. Hubo señores que se comportaron dignamente, que acompañaron a los moriscos para ayudarles. Pero otros se dedicaron a robar sus bienes. Abundaron las bandas que les asaltaron y asesinaron a quienes fueron expulsados. A esto se llamó “darles el matarile”, eufemismo de “matar” o “dar muerte”, lo cual se convirtió en el estribillo de un cantar, que al cabo de los años fue una canción infantil, que ha llegado a nuestros días sin su contenido original: “Dónde están las llaves / matarile rilerile / donde están las llaves / matarile rilelón. / En el fondo del mar / matarile rilerón…”. Los moriscos llevaban las llaves de sus casas, que les quitaron y decían que se habían hundido con los barcos en los que miles de moriscos se embarcaron, y que estaban en el fondo del mar.

Esta relación del folclore con una realidad histórica nos puede llevar a emitir la hipótesis sobre una canción infantil muy popular que tiene dos versiones, pero que son propias aunque con la misma musiquilla. Es decir, no se trata del equívoco de una con la otra. Sino que la segunda, basándose en la primera, contaba su historia, que ha quedado también como una canción infantil para los juegos.

Omar, cuando estuvo en Lisboa – Portugal, octubre de 2025, sacó esta foto
que hace referencia al la persecución de los judíos a comienzos del s. XVI



Una es “Pito pito gorgorito / ¿dónde vas tú tan bonito? / A la era verdadera (o “a la era a robar lo que pueda” / pim pam ¡fuera!” que se usa mientras que se canta para señalar a los del grupo que juega a quién le toca irse o pocharla o poner prenda. Viene esta canción de los coros en que quien desentonaba, soltaba un gorgorito o sea “un quiebro que se hace con la garganta”. Cuando el que dirigía el coro lo detectaba, le echaba.

Hay otro canto, que coincide en la musiquilla del anterior, pero adaptada la letra a otra elección, que tiene su significado en la misma letra de la canción, y que nos la han cantado alguna vez a los Pinto, como broma y referencia. Pero que quizá tenga su aquel, pues hay cierta coincidencia con la historia que hemos contado: “Pinto Pinto, gorgorito / saca la vaca de veinticinco / ¿En qué lugar? / En Portugal / ¿En qué calleja? / En la Moraleja. / Esconde la mano / que viene la Vieja”. Analicemos una relación de coincidencias, una posible y plausible explicación: Puede ser que los Pinto, como judíos conversos, desentonaran (gorgorito) de su religión originaria y de la que acogían, forzados por las circunstancias. Y que esta canción se usara como burla y aviso. Una forma de señalar. Que luego pasó al folclore de canciones infantiles vacía de su contenido originario. ¿Qué significa la “vaca de veinticinco”? Este animal se entiende que vive 25 años, por regla general, pero casi ninguna llega antes porque son sacrificadas para carne y para curtir su piel. Es una manera de avisar que si quieres vivir de manera natural, sin que te maten ¡obedece! o haz lo que te manden. Vaca, llamada en hebreo «Pará Adumá» (literalmente, «vaca roja») era elemento indispensable para erradicar de los israelitas la impureza de la muerte en su concepto más metafísico. Sin este animal nunca es posible alcanzar la vida eterna, para lo cual se sacrificaban y quemaban. «En Portugal», procedencia de los Pinto, mayoritariamente. Esto es una coincidencia curiosa. «¿En qué calleja?», o sea ¿por dónde andas? En la Moraleja. ¿Qué significa?, o ¿cómo lo podemos interpretar? Veamos, la palabra “moraleja” se utilizó por primera vez, según aparece en el Corpus de Referencia del español, en un acta de la Inquisición, por un monje anónimo, referido a la moral o costumbre. Esta palabra evolucionará al significado general de enseñanza moral de una historia o cuento. El significado en la canción podemos interpretar que es en la moral o costumbre, pero ¿en cuál? Esta canción es ambivalente, puede ser como un aviso entre los judíos conversos, entre los Pinto. O servir de aviso a navegantes, queriendo decir “cuidado con no cumplir”.

Pudo comenzarse a cantar de una forma y usarse luego en otro sentido. Y finalmente convertirse en una canción infantil sin contenido, a modo de juego. Pero queda el final, “esconde la mano”, que puede ser “disimula” o su sentido contrario, “no escondas tu fe oculta que te vigilamos”, pero en ambos casos “que viene la Vieja”. A modo de señalar a la inquisición, ya que las antiguas casas donde se instaló esta institución se llamaron “Inquisición Vieja”, en contraste con los edificios usados como “cárceles nuevas”. Es decir: Pinto, que desentonas de tu religión que has dejado (la judía), pero también de la nueva que te acoge, la católica, si quieres llegar a viejo, tú que vienes de Portugal, sigue la moral correcta, y oculta tu fe verdadera o no escondas nos engañes, porque viene la Inquisición. Y es curioso que una frase que repetía la tía Lola con frecuencia, y que nos contó que le decía a ella y a sus hermanos su a padre Cristiano Pinto: “Ante la Inquisición ¡chitón!”, o sea ¡cállate!

pensemos que la Onquisión se crea contra los falsos conversos, que la mayor parte cambiaron de religión por cinveniencia. Se les acusaba de judaizar la sociedad, e incluso el catolicismo. Hanía un refrán popular, cuyo significado lo ha estudiado Juan José Álvarez, un erudito de refranes, lemas y demás: «Hidalgo de pez baurizado en canasta.» Muchos conversos, para asegurar su tranquilidad y no ser perseguidos compraban títulos de hidalguía, que en muchos casos se descubrió su falsedad, pero llegaban a sobornar a jueces. Los hidalgo, además, no pagaban impuestos, lo que no gustaba al resto de ciudadanos que debía apechugar con ese añadido en su pago al erario, de ahí otro señalamiento en el refranera, «Nabos e higalgos, ¡ralos», o sea que no sirven para nada (o para dar de comer al ganado…) Lo de pez era un tinte oscuro que usaban en la Edad Media para teñirse las canas. Lo de la canasta es que el ahua bautismal no quedanba en ellos, sino que se iba, como sale fuera de los cestos de junco. Undica que la conversión es falsa. En Oporto se hicieon embutidos de pollo, que parecían a los hechos con carne de cerdo, y los ponían colgados en las ventanas para que se viera que comían «cerdo.»

Napoleón libera a los judíos

De José de los Ángeles Pinto hay constancia documental de su presencia en León desde el año 1815. Llevaba ya unos años instalado en esta ciudad, es de suponer que 1808. Participó con otros hermanos o primos que llevan el mismo apellido, en la expedición militar en las filas de Napoleón, llegando hasta Dinamarca, junto a 14.000 españoles, para defender sus costas de los ataques ingleses. Sobre esta estancia de personas alegres y cantarinas escribió Hans Christian Andersen en sus memorias. Cuenta que confraternizaron mucho estos hombres «morenos» con la población rural, que se quedó sorprendida de sus costumbres que les eran extrañas (cocina, canciones, forma de hablar…) y que, entre otras cosas, les llamaban la atención por sus medallas católicas y lo amables y cariñosos que eran. Según nuestra tía abuela, nuestro antepasado iba con un hermano o primo. Y podemos pensar que también alguno más que tuvieran el mismo apellido Pinto.

¿Por qué deciden ir a la guerra estos jóvenes y apoyar a Napoleón? Una hipótesis puede ser que porque este emperador prohibió que se discriminara a los judíos en el nuevo derecho de ciudadanía, de manera que dejaban todas las personas de ser súbditos y les otorgó plenas libertades para estudiar y trabajar, les dio todos los derechos ciudadanos para que no tuvieran que vivir en guetos en los países que liberaba. Incluye esta liberación a los cristianos nuevos, judíos conversos, que tenían limitados algunos derechos y estaban bajo sospecha.

El Código Civil de 1804 en Francia concede libertad religiosa a todos los judíos. Comenzó este apoyo al pueblo de Israel el 9 de febrero de 1797. Cuando Napoleón ocupó Ancona se sorprendió al ver a algunas personas con gorras y brazaletes amarillos en los que estaba la “Estrella de David.” Preguntó a algunos de sus oficiales por qué esa gente llevaba sombrero y brazaletes en los brazos y cuál era su propósito. Cuando le dijeron que eran judíos y tenían que ser identificados para regresar al ghetto por la tarde, inmediatamente ordenó retirarles el bonete amarillo y los brazaletes. Autorizó entonces el cierre del ghetto y permitió a los judíos vivir donde quisieran y practicar su religión abiertamente.

El año 1806 Napoleón liberó a los judíos de una manera general. Se les impuso por contra el servicio militar obligatorio, como derecho de ciudadanía. En aquel entonces participar en el ejército era ir a la guerra. José de los Ángeles fue soldado, no profesional sino voluntario, aunque es de suponer que recibiera una paga. O más bien fue como apoyo para trabajos de intendencia, al no constar en listas de soldados. Podría ser encargado, con más compañeros de montar y desmontar las tiendas de campaña, como otros al avituallamiento a los soldados y caballos. En esta compañía sólo la mitad fueron soldados, una característica que se destyaca en las informaciones al respecto. Perteneció a la División Norte, comandada por Pedro Caro y Sureda, III marqués de La Romana, en las filas de Napoleón. El coronel que capitaneó el regimiento del Algarve fue José Yebra. En Dinamarca se estableció con otros batallones en Nyborg, capital de Fionia. Evitaron las batallas campales, a campo abierto.

Cuando se enteraron del levantamiento del pueblo de España contra las tropas napoleónicas muchos decidieron volver con ayuda de la marina inglesa, pues no pintaban nada en aquella contienda ante los nuevos acontecimientos. Evitaban por un lado ir al frente de Rusia y por otro su sentimiento nacional. Cerca de cinco mil soldados españoles de los catorce mil iniciales fueron a Rusia, con el regimiento Algarve cuyo comandante en el país moscovita fue José Yerbra. De ellos sólo volvieron cerca de medio millar, pasado mucho tiempo después de la guerra, pues una gran parte se pasaron al bando ruso, sin que el Zar luego les dejase regresar a su país hasta que no pasaron varios años. Fue un contingente de 13.355 hombres, 3088 caballos, 25 cañones, 116 mujeres, 69 niños y 49 criados, que fue enviado desde España a Dinamarca como ayuda a Napoleón en 1807 para proteger las costas danesas de posibles desembarcos de la armada británica. La orden vino de Manuel Godoy, por aquel entonces (1807) primer ministro del rey Carlos IV. Así habían firmado el Tratado de San Idefonso (año 1796) Un año antes (1806), el mes de septiembre los ingleses conquistan Buenos Aires en Argentina, lo que hizo que Godoy se acercara a Francia aún más. Pero comenzó en mayo de 1808 la guerra de la independencia, una sublevación inicialmente. Tanto la armada francesa como la de Dinamarca bloquean los puertos. Dinamarca estaba aliada con Francia e hizo una guerra contra Suecia por negarse este país a bloquear los barcos ingleses. Pero un espía, el sacerdote escocés James Robertson, se lo contó al marqués de la Romana. La tropa al saberlo quieren escapar, convirtiéndose en un ejército rebelde. El marqués de la Romana les pide un juramento de lealtad a José I, pero la tropa se niega. La evacuación sucede el 5 de agosto, con 37 buques británicos y daneses llevando a unos nueve mil. Pero 5.000 fueron retenidos para ir a Rusia, donde una vez allá 4.800 soldados de España y 2.000 de Portugal, muchos cambiaron de bando. De un total de 250.000 soldados al mando del emperador Napoleón Bonaparte que comenzó la invasión a Rusia el año 1812.

El batallón del Algarve había participado en la breve guerra llamada «de las naranjas», el año 1801. Pero de ésta no tenemos noticias con los Pinto que llegaron a León. Hubo tropas que se agruparon en Dinamarca que llegaron de Italia, donde la tía Lola contaba que algún Pinto tuvo allá un palacete, que fue a reclamar el hijo de José de los Ángeles, pero que al ver el mar tan enorme desde el puerto de Barcelona se dio la vuelta y no quiso saber nada. Al no continuar en la vida militar José de los Ángeles, es de suponer, que se incorporó a la contienda para asuntos de intendencia, quizá para colocar y trasportar y recoger las tiendas de campaña. Referencias a la cocina u otros oficios tampoco constan.

Se prepara un plan de evacuación para que lo ejecute el III marqués de La Romana, Pedro Caro y Sureda, el cual manda una serie de correos a todas las tropas españolas dispersas por Dinamarca y sus islas. Indica que en España se han levantado contra la invasión y que van a juntar una flota para evacuarlos y que quien quiera podrá irse con una flota inglesa. Así se fugó una división española, mandada por el marqués de la Romana y destinada desde 1807 a Dinamarca como aliada de Francia, pero dos de sus regimientos de infantería permanecieron allí retenidos por los franceses. A este respecto podemos leer una referencia en Los episodios nacionales, en el libro «Napoleón en Chamartín», de Benito Pérez Galdós, en el que dice que Blake (siendo brigadista del ejército español, , Joaquín Blake y Joyes, natural de Vélez Málaga de familia irlandesa) «recibe refuerzos de la tropa del marqués de la Romana, escapada de Dinamarca.» En el episodio «La segunda casaca», aparece un personaje, de pasada, que es López Pinto, quien muestra su apoto a la revolución liberal del general Riego contra el absolutismo.

Sin que sea una prueba de nada, sino curiosidad, decir que en libros como «La aventura de un soldado de Napoleón» (Editorial Bruguera) de Eckmann Chatrian (que son dos escritores franceses que escribían en conjunto sus novelas, Emilie Eckmann y Alejandro Chatrian) aparece un «sargento Pinto». También en «La sombra del águila», novela de Arturo Pérez Reverte, en la que narra una historia basada en un hecho real: Durante la campaña de Rusia de 1812, en un combate de las tropas napoleónicas, en la que un batallón de antiguos prisioneros españoles, enrolados a la fuerza en el ejército francés, quieren desertar y pasar al otro bando. También un soldado se apellida Pinto. Pero en este caso mi hermano César, César Pinto Cañón, habló con el autor y éste le dijo que fue un apellido aleatorio, de un amigo suyo, sin más.

Ana Pinto Llona cuanta que oyó hablar de que quien vino a León descendía de un “black irish”, un «irlandés negro», marinos españoles que naufragaron con la Armada Invencible y vivió en Irlanda, para volver luego a España, Andalucía. La fecha no encaja, porque aquel acontecimiento fue el año 1588. Al narrarse las historias alguien se confunde, o mezcla lo que oyó con otras historias. Porque según esta versión (incierta) desembarcó en Galicia y al llegar a León se quedó.

La Historia familiar

El desembarco de vuelta a España desde Dinamarca fue en los puertos de Santander y La Coruña. Nuestro antepasado se cree que lo hizo en este segundo puerto, porque camino a su lugar de origen pasa por León. La confusión familiar, sobre lo que se contaba, tiene su origen en que iban a desembarcar en el puerto de La Coruña, pero a causa del mal tiempo se hizo en el de Santander. Desembarcaron con tropas inglesas que luchaban contra Napoleón. Salieron el 5 de septiembre de 1808 y llegaron el 10 de octubre de aquel año. A León llegaron el 24 de noviembre – 1808. Parece ser que huyendo de los ataques que recibieropn de las tropas de Napoleón. El marqués de la Romana se había ido a Inglñaterra parfa reorganizar un regimiento contra las fuerzas de Napoleón. Murió en Portugal el año 1811.

A veces Pepe Pinto se preguntaba si fue a Rusia. Pero lo que nos contó la tía Lola como más probable es que fue de los que vino en un primer momento. Volvía con el resto del batallón a su casa andando, pero la unidad militar rompió filas (previsiblemente porque no había para pagar la soldada) en la chopera, donde hoy se ubica el Coto Escolar municipal de León. En la documentación municipal se lee que en el año 1984, antes de construirse este Aula de la naturaleza, el solar era un escombrera rodeada de chopos. A partir de ese momento cada cual continuaría el viaje por su cuenta. Pero José de los Ángeles tuvo los pies doloridos, se cuenta que congelados o heridos por el frío y se quedó en la ciudad de León, atendido en el barrio de Santa Marina donde vivió. Los vecinos de otros barrios cantaban de manera burlona: «En Santa Marina vive la gente más fina / que habita en León. / Lo mismo roba gallinas, / que sacos de harina / que sacos de arroz…». Como no pudo trabajar por sus problemas del pie, tocaba un instrumento típico andaluz, que es con una caña abierta a la que se golpea con la mano rítmicamente. Aquello hizo que le llamasen “Pinto Toca-las-cañas”.

Casa del barrio de santa marina, donde decía la tía Lola fue la primera vivienda de los Pinto en León. Luego su hijo la vendió trasladándose al barrio del Mercado, donde todos los Pinto Maestro se bautizaron en la iglesia de esta parroquia, menos Pepe, el mayor, que fue en la iglesia de Santa Marina.

Las partidas de bautismo y otros documentos eclesiásticos de todas las parroquias de la ciudad sobre matrimonio y defunción están actualmente en el obispado de la diócesis de León, excepto los de la iglesia de Santa Marina, que es de donde hemos sacado los documentos en los que consta este pariente. En este barrio nació su hijo José Antolín Pinto (León, 4 de septiembre de 1840 / 6 – I – 1918.)

Veamos, dentro de la historia de los Pinto de León, en nuestra nuestra rama familiar la relación genealógica es: José de los Ángeles Pinto es hijo de Manuel Pinto (de Ayamonte – Huelva) e Hipólita Río (Ríos) también de Ayamonte, cuando este pueblo perteneció al obispado de Sevilla, hasta el año 1954. Manuel, consta en los archivos referente a su hijo que fue de «familia de armadores portugueses». Nace en Ayamonte – Huelva, el año 1757.

La tía Lola decía que oyó a su hermano mayor decir que de Oporto. Y se documentó de manera general el apellido Pinto como que fueran importantes armadores de buques con astilleros en Lisboa. Sin embargo en el rastreo de nuestra rama familiar no hemos encontrado esta relación con el oficio de hacer barcos al ser de zonas cercanas a las costas, donde estaban los astilleros. Una hipótesis es que hicieran las velas de las naves, que luego colocaban en ellas.

La partida de nacimiento de José Antolín. En la parroquia de Santa Marina – León.
Sus padrino fue don Pedro Peralta y la madrinas Angela.

De Hipólita Ríos no se ha encontrado rastro en los dos archivos parroquiales de la iglesia de las Angustias de Ayamonte. Gracias al párroco, D. Enrique R. Arroyos, de esta circunscripción eclesiástica lo sabemos. Y que Manuel José Pinto, padre de José de los Ángeles, se casó con Ana María, quedando viudo. Se casó por segunda vez con Beatriz Rodríguez el 27 de diciembre de 1780 (visto en la Caja 35, libro 7, fº 202), todos naturales de Ayamonte. Lo probable es que Manuel J. Pinto enviudara por segunda vez y contrajese un tercer matrimonio, con Hipólita Ríos, teniendo un hijo con ésta a los 32 años: José de los Ángeles, nacido en Ayamonte – Huelva.

De Hipólita Ríos, por registros de MyHeritage sabemos que nació el año 1757 y que murió en Ayamonte – Huelva.

Otro dato que nos aporta el párroco de Ntra. Sra de las Angustias de Ayamonte es que Manuel J. Pinto (3) tuvo un hermano más pequeño: José Luis Pinto, que fue un pintor en Braga – Portugal. Se casó en esa ciudad con Custodia Antures.

(Para no armarnos líos al llamarse igual Manuel Pinto padre, diremos que es 2; Su hijo entroncado a nuestra rama familiar es Manuel José Pinto, que diremos 3, padre de José de los Ángeles y hermano mayor de Jose Luis Pinto. Y el abuelo de Manuel Pinto 3 y abuelo de Antonio Pinto A es el 1. Manuel Pinto 2 se casó con María Teresa Ferreira Faria, que fue viuda de Domingos Alves, que murió el año 1727. Manuel Pinto 1 deja un testamento que podrá ser consultado al estar disponible en los archivos. Muere, pues el año 1602, lo que quiere decir que llegamos al s. XVI, en el que vivió aquel nuestro ancestro. O sea hasta el padre del tatarabuelo de nuestro tatarabuelo).

Antonio Pinto Araujo (B) se casó el día 8 de agosto de 1814 con Antonia Martorell en Ayamonte. Estos datos figuran en la Caja 36, libro 9, fº 472. Antonio Pinto B era natural de Seixo, del arzobispado de Braga, en el reino de Portugal; hijo de Antonio Pinto (A) y Madalena Araujo. Este Antonio (A) es hermano de Manuel Pinto (2) que se casa con María Teresa Ferreira. El padre de ambos es Manuel Luis Pinto de Azevedo (1). Lo que quiere decir que el tatarabuelo, Manuel L. Pinto, de nuestro bisabuelo, Cristiano Pinto Uriarte, es de la localidad portuguesa Azevedo, al noroeste del país luso, al lado de Oporto (cerca de Seixo.)

Actualmente la población de donde parten los Pinto de nuestra rama familiar el s. XVI se llama Seixos Alvos, a 14 kilómetros de Braga ciudad, ésta es la tercera más poblada de Portugal después de Oporto y Lisboa. También conocida como «ciudad de los arzobispos». La ubicación de Seixos Alvos es la siguiente: Portugal, Braga, Coruto da Cabeca, Seixos Alvos. La palabra «seixo» quiere decir en español «guijarro». Muy cerca del río Cávado, que pasa por Braga y Barcelos (donde la leyenda del gallo), que desemboca en el océano Atlántico.

Hay varias localidades en Portugal con el nombre de Seixo, bajo diferentes diócesis. Nos centramos en la que más se acerca a los datos del archivo de Ayamonte, la archidiócesis que incluye el distrito de Braga y treinta parroquias en el distrito de Porto (Oporto) ubicados al norte del río Ave, en los municipios de Santo Tirso, Póbvoa de Varzim y Vila do Conde.

Hemos averiguado que en Oporto, Seixo no es una parroquia, es un lugar que puede pertenecer a las parroquias: Ataíde (condado de Amarante); Fânzeres (condado de Gondomar); Leça do Balio (condado de Matosinhos); São Mamede de Infesta (condado de Matosinhos); Recezinhos (condado de Penafiel); Rio Mau (condado de Vila do Conde) o Vila Cova de Carros (condado de Paredes.) La palabra condado es en portugués «concelho», que en el leonés tiene su similitud a «concejo». Su sentido en portugués viene a ser equivalente a «municipio».

Seixo en Braga, al noroeste de Portugal. Ayamonte, señalizado en el mapa, al sureste de Portugal,
de Huelva – España.

Los datos a partir de esta localización en Portugal se pueden indagar en el Archivo Digitalizado de Torre do Tombo (en Lisboa). En él están incorporados todos los archivos parroquiales del país.

Indagando en los archivos, a falta de un estudio pormenorizado podemos sacar varias conjeturas, que nos lleva documentalmente al año 1602, a partir de seguir el rastro en Seixo de Braga, Seixos Davos. Haré una relación genealógica, para seguidamente aportar los datos con sus fechas correspondientes para que se siga el hilo conductor. Ya habrá algún Pinto que lo amplíe y corrija lo que haga falta. Me baso en la coincidencia de nombres de los Pinto y sus parejas correspondientes, así como que encajen con las fechas y el lugar geográfico.

Veamos: José de los Ángeles Pinto Ríos Nace (apóximadamente) el año 1790 en Ayamonte, Huelva, España. Y fallece en León / España el año (apróximadamente) 1850. Tuvo un hermano: Manuel Pinto Ríos, que fue dueño de una fábrica de sombreros. Se casó este hermano del abuelo de nuestro bisabuelo (Cristiano Pinto) con Custodia Antures. Ambos hijos de Manuel (José) Pinto (3) e Hipólita Ríos (casados en terceras nupcias por viudedad de él.) Del primer matrimonio con Ana María tuvieron un hijo, también llamado Manuel Pinto, al que no numeramos pues se sale de la línea familiar, lo mismo que tampoco a Manuel Pinto Ríos, pues sería tío de José Antolín. Analizando las fechas que a continuación se aportan Manuel Pinto 3, no fue el hijo de Antonio Pinto B (de Seixo), casado con Antonia Martorell. Este Antonio Pinto B fue hijo de Antonio Pinto A que es hermano de Manuel Pinto 2, casado con M.ª Teresa. Ésta es Mª Teresa Ferrerira Faria. Ésta se casó anteriormente con Domingos Alves, que murió el año 1727. Teresa Ferreriras tuvo una hermana: María Bernarda Ferreriras, cuyo padre es Paulo Ferrerira Santarón.

(Hagamos un inciso: «Manuel» es un nombre de origen hebrero, cuyo significado es «Dios está con nosotros». Al cristianizarse el nombre se cogió la costumbre de ir acompañado de otro sobre nombre de algún santo cristiano; Juan, Alejandro, José, Antolín, etc.)

Antonio Pinto B (siguiendo el hilo conductor de las fechas que a continuación se ofrecen) es hijo de Antonio Pinto (A) y de Madalena Araujo, de Longos – Guimares de la provincia de Braga. Manuel Pinto (2) además de su tocayo (Manuel José Pinto 3) tuvo otro hijo: José Luis Pinto, de Braga. Fue pintor. Se casó con Gertrudes Costa Morerira. El padre de ambos Pinto fue Manuel Pinto (2). Consta un documento del año 1618, que Manuel Pinto 2 tiene un primo, Manuel Pindo de Araujo, es sobrino del también llamado Manuel Luis Pinto de Azevedo (1), que murió el año 1602. Deja un testamento que puede ser consultado.

El árbol genealógico de lo que venimos contando, para aclaranos.
De momento es una hipótesis, que responde a la coincidencia de nombres y apellidos, localidades y fechas.
Seguiremos informando.

Y veamos ahora la relación documental en la que aparecen los nombres y apellidos, a falta de corroborar y verificar más datos. Son pistas para indagar.

14 – X – 1602. Carta de emancipación a favor de Manuel Luis de Azevedo, huérfano de Manuel Luis Pinto. Localidades: Braga, arzobispado. 

11- I – 1610. Disposición a favor de Antonio Pinto, Rector del Monasterio del Salvador de Vila Cova, para servir al General de esta corte. Ubicaciones: Braga.

25 – VII – 1611. Registro de un provisión para recibir a Joao de Balazar con Maria Pinto sin bañarse (sin bautizarse). Ubicación: Braga. 

5 – VII – 1618. Registro de Manuel Pinto, de Sao Joao do Souto. Ubicaciones: Braga – Sao Joao Souto. Braga.  

4 – XI – 1635. Afiliación: João Pinto y Paula Francisca. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga. Distrito: Braga. Canon de la Catedral de Braga.

7 – IX – 1639. Miguel Pinto Pimenta Casado con D. Violante Leite de Lacerda. Noble ciudadano de esta ciudad. Residentes en Campo da Vinha. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga.

12 – VI – 1708. Francisco Rebelo Pinto y Apolonia Rodrigues. Natural y / o residente en RUIVAES, Sao Martinho, actual municipio de Vieira Minho y distrito o provincia de Braga.

2 – VII – 1722. Antonio Pinto y Maria Nogueira. Natural y / o residente en Nogueira, Santa Cristina, actual municipio de Lousada y distrito (o provincia) Porto. (Consta que Manuel Pinto es hermano de Antonio Pinto, pero no del padre de José de los Ángeles, sino de su abuelo: Manuel 1)

8 – V – 1728. Francisco Pinto y Mariana Rebelo. Natural y / o residente en Vila Nune, Santo Andre, actual municipio de Cabeceriras Basto y distrito (o provincia) Braga.

29 – IV – 1729. Antonio Pinto y Madalena Araujo. Natural y / o residente en Longos, Santa Cristina, actual municipio de Guimares y distrito (o provincia) de Braga.

29 – IV – 1729. Afiliación: Antonio Pinto y Madalena Araujo. Natural y / o residente en Longos, Santa Cristina, actual municipio de Guimares y distrito (o provincia) de Braga.

10 – IX – 1730. Manuel Pinto y Leonor Seixas. Natural y / o residente en Amarante- Sao Goncalo, actual municipio de Amarante y distrito (o provincia) Porto.

8 – I – 1731. Manuel Pinto Araujo y Teresa. Natural y / o residentes en Braga-Sao Joao Souto, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga.

28 – VII – 1732. Manuel Pinto Carvalho y Maria Rodrigues. Natural y / o residente en Outiz, Sao Tiago y Gemunde, Sao Miguel, actual municipio de Vila Nova Famalicao y distrito (o provincia) Braga.

30 – VI – 1734. Afiliación: Pedro Goncalves y Josefa Pinto. Natural y / o residente en Seidoes, Sao Martinho, actual municipio Fafe y distrito (o provincia) de Braga.

23 – VII – 1734. Afiliación: Manuel Pinto Barbosa y Francisca Leite. Natural y / o residente en Lamas, Santa María, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga.

6 – VIII – 1734. Manuel Pinto Magalhaes y Ana Sousa Leal. Natural y / o residente en Basto, Santa Senhorinha, actual condado de Cabeceira Basto y distrito (o provincia) Braga.
1936. Afiliación: Manuel Pinto Araujo y Teresa Ferreira Faria. Nacido en la parroquia de Priscos, Santiago, Braga.

7 – VII – 1738. Manuel Pinto Delgado y Mónica Freitas. Natural y / o residente en Braga-SE, Santa María, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga.

1739 – 40. Testamento. Manuel Pinto. Casado con Custódia Antunes. Sombrerero, fabricante de sombreros. Residentes en el Campo de Nossa Senhora a Branca. Parroquia: São Vítor. Condado: Braga.

17 – VII – 1743 Registro de licencia para tener confesionario a favor de Manuel Pinto de Magalhaes y su esposa Josefa Pinto de Azevedo, de la parroquia de Salvador de Aveleda. Ubicaciones: Aveleda, Sao Salvador, Lousada.

1762. Testamento de Manuel Pinto. Casado con María Ferreira. Tendero. Residentes en Caramanchão bajo la Porta do Souto. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga.

17 – XII – 1763. Registro de provisión de licencia a favor de Manuel José Pinto de esta ciudad, huérfano de Manuel Pinto y su esposa María Ferreira, residentes en el Caramanchao de Porta do Souto de esta ciudad, para ser emancipado. Ubicaciones: Braga – Sao Joao – Braga. 

1758 – 1765 Documento: Jerónima María Pinto. Soltera. Hija de Manuel Pinto y Custódia Antunes, de Campo de Nossa Senhora a Branca. Residente en Rua de São Marcos. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga.

2 – VI – 1767. Inscripción de disposición a favor de Joao Pinto, huérfano de Manuel Pinto, de esta ciudad, para ser emancipado. Ubicaciones: Braga.

1 – XI – 1768. Inscripción de provisión para el Escrivao das Armas a favor de Manuel Pinto da Costa, secretario adjunto del notario Luis Pinto Teixeira, de esta ciudad. Ubicaciones: Braga, BRAGA.

1760. Sacerdote. Hijo de Manuel Pinto de Araújo. Residente en Rua dos Chãos de Baixo. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga.

13 – XI - 1761. Manuel Pinto y Teresa Faria. Natural y / o residente en Braga-SE, Santa María, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga. 

30 – VIII – 1772. Paulo Pinto Magalhaes y Angélica Maria Brito Gouveia. Natural y / o residente en BASTO, Santa Senhorinha, actual condado de Cabeceriras Basto y distrito (o provincia) Braga.

3 – II – 1780. Manuel Pinto y Maria Ferreira. Natural y / o residente en Braga-Sao Joao Souto, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga.

11 – V – 1786. Antonio Pinto y María Pinto. Natural y / o residente en Silvares, Sao Martinho, actual municipio FAFE y distrito o provincia de Braga. 

1787. Testamento de José Pinto Araújo: Casado con Rosa María. Pintor. Residentes de la Rua dos Chãos de Baixo. Parroquia: São João do Souto. Condado: Braga. 

21 – X – 1789. Manuel Pinto Costa y Antonia Bernarda Andrade Valadares. Natural y / o residente en Braga-SAO JOAO SOUTO y Braga-SAO VITOR, actual municipio de Braga y distrito (o provincia) de Braga.

14 – XII – 1789 Disposición para seguir siendo procurador a favor de Manuel Pinto da Costa. Ubicaciones: Braga. 

11- III – 1834.Jose Pinto Araujo y Gertrudes Costa Moreira. Natural y / o residente en Nueve, Santa María, actual municipio de Vila Nova Famaliacao, distrito (o provincia) Braga.
Iglesia de Seixo / Braga – Portugal.

En esta relación de datos es preciso observar algunas curiosidades y aclarar algún detalle. Hacemos referencias a tiempos pasados. Por lo cual planteamos una hipótesis basado en datos que encajan por nombres de los que hay constancia y fechas. En aquella época el lugar de procedencia era un referente para dar nombre a alguien. Por ello no necesariamente una pareja con el mismo apellido son hermanos o primos, sino que proceden del mismo lugar. Si nos fijamos en el primer dato, Manuel Luis de Azevedo es hijo de Manuel Luis Pinto, de quien queda huérfano. Es por ello que Manuel Luis de Azevedo se apellide Pinto, y Azevedo sea de donde procede él o su familia. En el registro al ser huérfano se da por sentado que es hijo de Pinto. El lugar geográfico o zona fueron referentes para dar nombre a las personas, como son Oteros, León, Martorell o nombres de pueblos o ciudades. En español es «Acevedo» o «Acebedo», apellido toponímico de bosque de acebos, de la zona de donde procediera. Es de origen portugués, y su heráldica comienza en Oporto. Este pueblo portugués es una fregueria (parroquia) del muncipio de Caminha, distrito de Viana do Castelo en Portugal.

En el mapa de la derecha en el espacio de rayas rojas.

Indagando en el Archivo Ditistral (de Distrito – Municipio) de Viana do Castelo, informa que la parroquia de Azevedo es la de la iglesia San Miguel, pero en la misma el primer libro de bautismo incorporado al archivo es para el año 1626, por lo que queda fuera del tiempo que tenemos que buscar. Pero a través de libros y de otras documentaciones podremos acercarnos a esta nuestra historia. Como decía Ramiro Pinto Díez «con el tiempo y una caña».

Otras cuestiones anecdóticas son los permisos para relacionarse con «mujeres no bañadas», o sea no bautizadas. O cuando vemos que un Pinto compra un confesionario, pero vive en familia. Lo más seguro es que fuera para donarlo a alguna iglesia, y por ejemplo aparece un sacerdote, Manuel Pinto (también) en esta zona de Braga. Y coincidencia de nombres y apellidos que no tienen que ver de manera directa con una rama familiar determinada, pero de una manera genérica, sí que puede ser posible, por la coincidencia. Por ejemplo encontramos una avenida en la ciudad Matosinhos, muy cerca de Oporto, que se llama «Manuel Pinto de Azevedo», que es un famoso industrial de aquel lugar (1874 – 1959) No hay referencias de familaridad con nuestra rama Pinto, pero sí una coincidencia de nombre y sobrenombre y de una zona muy concreta. Aquel pariente último al que se hace referencia posiblemente viniera de una familia de Azevedo, de la provincia o distrito de Vanodo Castelo – Viana do Castelo, al nosoeste de Portugal, fronteriza con Braga. Es en los archivos de este lugar donde se abre un camino de indagación. Algo que habrá que hacer con mucho tiento, partiendo de un juego de posibilidades.

Antonia Martorell es natural de la villa de Esplugas, arzobispado de Tarragona; hija de Jaime Martorell y de Rosa Martorell.

José de los Ángeles se casó con Josefa González (muere el año 1838), en la parroquia de Santa Marina de León el año 1828, con quien tuvo tres hijos: Ana (nace 1837), Salustiano y Tomás (nace 1834.) Josefa González fue hija de Cayetano González y de María Antonia. Josefa murió joven. Y José de los Ángeles se volvió a casar, con Juana Miguel. Sabemos que el hijo del primer matrimonio, Salustiano Pinto González (León, 8 – VI – 1828 / 8 – III – 1896) , fue un renombrado maestro en el hospicio de León, “La Casa de Expósitos (huérfanos) que ya encontramos funcionando en esta ciudad por los años de 1513, gracias a la munificencia del Cabildo Catedral que la erigió con el objeto de recoger esos seres desgraciados que sus padres abandonan para librarse de la deshonra. Además de las escuelas de ambos sexos, bien provistas de todo el material necesario para la enseñanza, dirigidas la de niños por el celoso e inteligente profesor Salustiano Pinto y la de niñas por las Hijas de la Caridad, a cuyo cargo está todo lo concerniente al régimen interior del establecimiento.”

En el listado de personal del Ayuntamiento de León sobre empleados del mismo en diversos servicios, años 1890 y 1891, aparece como personal de instrucción pública, siendo uno de los maestros de niños en la escuela elemental, calle Cid – 18. La escuela de la calle del Cid estuvo hasta el año 1894, por eso al año siguiente le colocaron en otra de León. En su lugar se hizo un ciartel de infantería.

Figura como auxiliar Román Luera Pinto, en calle Convento – 3. Hubo una imprenta de Román Luera Pinto, no consta que tuviera relación con nuestra familia. Pudiera ser éste un sobrino. En el Boletín Oficial de la provincia de León, 20 – IV – 1874 se informa de que le deniega la Comisión de Beneficencia su solicitud de arreglar una habitación de un capellán difunto y que se ponga en condiciones de salubridad para una niña, pero se alega que la niña para la que se solicita fue admitida en la Casa Hospicio.

Hospicio de León, en san Francisco. Construido el año 1793.
Actualmente, año 2020, en este lugar está la sede de Correos.

Salustiano Pinto fue durante cerca de 20 años el tesorero de la Cofradía de Nuestra señora de las Angustias y Soledad de León. Seguramente su padre le transmitiría el amor por esta devoción de la Virgen de su infancia, la de Las Angustias, parroquia de Ayamonte donde fue bautizado su padre. También fue secretario de la Cofradía , entre 1877 y el 8 de marzo de 1896, fecha de su fallecimiento (número de 2004 de la revista Ntra. Sra. de las Angustias y Soledad) Y también fue secretario de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

Según la tía Lola su tío Salustiano fue el primer docente que hubo en León, lo que parece ser que oyó campanas sin saber dónde exactamente. Se casó con Teodora Brianguer (o Berenguer) con quien tuvo un hijo: Felipe Pinto. Teodora fue hija de Teresa Lobato y un primer marido del que quedó viuda. Luego Teodora se casó de segundas nupcias con Evaristo Prieto, al morir Salustiano cuando tenía 49 años.

José de los Ángeles se volvió a casar el 13 de mayo de 1839, en la parroquia de Santa Marina, con Juana Miguel, oriunda de Burgos, hija de Juan Miguélez (Miguel) de León y de Agustina Peña (Pérez), también de León. José de los Ángeles consta como vecino del barrio donde se casó. Juana consta como soltera. Todos estos datos están en los libros de la parroquia del barrio donde vivieron, escritos a mano. Tres meses después de la boda nació su primer hijo, Agustín Manuel Pinto Miguel. Un año después vendría al mundo José Antolín.

De este segundo matrimonio nacieron once hijos, algunos de los cuales ocho estuvieron en el hospicio al morir sus padres. Hay constancia de siete de ellos, los otros murieron de pequeños. Uno de los que sobrevivió fue José Antolín Pinto Miguel (1840 – 1918), nuestro antepasado. Nació cuando su padre tenía 51 años, casado en segundas nupcias.

Recuerdo al hospicio de León, situado frente a Correos y el parque de san Francisco.

José Antolín Pinto Miguel estuvo en la guerra de África, participando en la batalla de los Castillejos, al mando del general Prim (Marqués de Catillejos), quien al despedirse de él le dio un puro que guardó la familia como un tesoro hasta que se apolilló. Otra vez que se vieron, este antepasado de la familia se quejó al general poco antes de que fuera presidente del Consejo de Ministros, de que había mucha pobreza en España. El conde de los Castilejos, Prim, le respondió: «No creo que usted viva tan mal, con lo bien vestido que va». Evidentemente esto no aparece en ningún libro de Historia, pero sí en la memoria de nuestra familia, se lo contaba su hijo Cristiano a los nietos de José Antolín. Dicha intervención militar sucedió el 1 de enero de 1860 y tuvo lugar en los altos y en el valle de los Castillejos, a muy pocos kilómetros de Ceuta. Nuestro pariente contaba entre 19 y 20 años de edad.

Segunda parte de la carta de Carlos, el año 1974, donde se hace alusión a este episodio: «Tuve la curiosidad de visitar donde estuvo mi abuelo en la guerra contra los moros en la famosa batalla de los Castillejos, Cabo Negro, Tetuán. «
Tenemos una foto del padre de Cristiano, pero no se su madre.
José Antolín Pinto Miguel, padre de Cristiano Pinto Maestro.

De los once hermanos cuatro murieron, los demás fueron: Agustín Manuel (25 de agosto de 1839), cuyos padrino fue Pedro Peralta y su madrina Angela Gutiérrez, José Antolín (1840 – 1918), M.ª Cruz (1841), Andrés Román (1845), Baldomero Vicente (1847), Juan Cipriano (1849), Guadalupe Juana (1851) y Mauricio (Nace 1843). Sabemos que una de esas hermanas fue a América y no volvieron a saber de ella. José Antolín compró su casa en la calle Herreros n.º 3 de León.

Esta casa fue restaurada, aunque se dejó el adobe y el ladrillo. En este edificio vivió un siglo después un amigo de Ramiro Pinto Cañón, Óscar Gamundi, argentino. Se dedicaba a echar las cartas.

Trabajó de sastre, peluquero, barbero-sacamuelas y negoció comprando y vendiendo casas. Vendió la casa del barrio de Santa Marina y se fue a vivir a la calle Herreros, del barrio del Mercado. Dicen que tenía mucho genio. Se enamoró de la muy bella leonesa Polonia Eulogia Leandra Uriarte Balbuena con la que se casó (13 de marzo de 1845), hija de Miguel Uriarte de León y Petra Balbuena, de San Feliz del Torio (León.) A Petra la apodaron “La graja” y a sus hijos “Los grajos”. Parece ser que hay pueblos a los que se apoda así a sus habitantes, como el de Fresnillo de las Dueñas, de Burgos. Una jota de la zona dice en la letra de una canción que los de Fresnillo grajos, los de Aranda majos… Se conocían de vista, del barrio, pero no habían hablado nunca, hasta que en el Portillo, cuando ella recogía moras y él iba a pie con otros compañeros a la milicia para ir a la guerra, se miraron a los ojos y él dijo: “Hasta la vuelta Polonia” y ella respondió: “Hasta la vuelta José”. Tres años después al volver José Antolín se prometieron y un año después se casaron. Cada vez que hay un gesto romántico en los Pinto, se recuerda esta escena de sus antepasados. También decir que Polonia Uriarte tuvo celos de una sobrina, la hija de Concha. Al contar esto, lanzar la piedra, la tía Lola escondía la mano: «¡No quiero hablar, no quiero hablar!»

Esquela de José (Antolín) Pinto Miguel. Aparece con el primer nombre, pero la tía Lola hablaba de su abuelo Antolín, quizá para no confundirlo con otros José de la familia.

Fue José Antolín quien supo de una herencia que tenía en Génova, se contó en la familia que es un palacio. Los hermanos pusieron un dinero para que fuera a arreglar los papeles allá, pero cuando vio el mar tan grande, («tiene mucha agua», dijo) se dio la vuelta y no quiso saber nada, «quien quiera peces que se moje el culo, ¡yo no!», dicen que exclamó. Según Gaby, Gabriel Pinto Cañón, antes de ir a Dinamarca su padre, José de los Ángeles pudo haber estado en el recién creado Reino de Etruria, en el norte de Italia, que existió entre 1801 y 1807 por imposición de Napoleón. Era muy joven, pero podría ir con algún tío o amigo. Allí él o su hermano debieron comprar una casa y quizá fuera lo que se supo que heredaba una casa años después de «Génova». ¿¿??

Torre de la iglesia del Mercado.

No perdamos de vista los apellidos ni los nombres porque aparecerán en generaciones venideras, explica el porqué de muchos nombres y, por ejemplo,
cuando Julián Pinto Maestro estuvo en la guerra civil española, ya lo veremos,
con los comunistas adoptó como segundo apellido «Uriarte».

Polonia Uriarte es hija de Petra Balbuena y de Miguel Uriarte. Los padres de Petra son Nemesio (o Mauricio) Balbuena (de San Feliz de Torío – León) y Juana Herreros (de León.) Los padres de Miguel Uriarte son Valentín Uriarte (de León) y Paula Gutiérrez (de Ardón – León.) El padre de éste es Carlos Uriarte, que llegó a León el año 1906 desde Bilbao de familia dedicada a la industria conservera. Llegó para trabajar en un banco, banco de Santander.

El nombre de Polonia Uriarte aparece en el periódico católico, «El siglo futuro», del añó 1890 en una protesta pía contra que se colocara en Roma un monumento a Jordán (Guiordano) Bruno.

Las hermanas de Polonia Uriarte, hijas de Miguel y Petra, son: Antonia, Mª del Pilar, Luisa, Matías, Pedro Bruno , Eulalia Concepción, Rosendo María, Ángel Tomás, Agustín y Julia Paula Felicia. Los datos, según qué ramas son más o menos incompletos, en otros casos confusos. Agustín Uriarte, hermano Polonia, se casó con la señora Majúa y tuvieron varios hijos: Cesáreo, Angelita, José, que trabajó en almacenes Riduejo, y Enrique Uriarte Majúa y Cesáreo. Enrique se casó con Josefa Paniagua Fresno y tuvieron un hijo en León: Juan Carlos Uriarte Paniagua (1949), que fue librero y luego escultor, con varias obras en plazas emblemáticas de la ciudad de León. Entre otras destacan el conjunto escultórico en la Plaza de las Cortes y el monumento de los constructores de las catedrales resaltando las manos de los trabajadores, frente a la catedral de León. Es quien ha heredado los genes de la parte Uriarte, con un gran parecido con nuestro bisabuelo Cristiano Pinto Uriarte.

Tocador de Polonia Uriarte, la abuela de la tía Lola y de sus hermanos.
Lo guardamos en la casa de León como recuerdo.

Un sobrino de Polonia Uriarte, primo de Cristiano Pinto, fue el sacerdote agustino y músico Manuel Uriarte Blanco (1875 – 1944), el autor en 1930 de la música del himno Popular a la Santísima Virgen del Camino. La letra la escribió Agustín Gilberto Blanco.
El año 1894 se colocó el reloj en el edificio Botines, realizado por Gaudí como arquitecto y en 1959 se puso el carillón (que costó 125.000 ptas.) para que sonara el himno de León y el de la Virgen del Camino. Manuel Uriarte tiene una calle en León y da nombre a un edificio cerca de la Plaza del Grano, «Edificio Maestro Uriarte», colindante con el monasterio de las Carvajalas, donde fue capellán, en la calle Cuesta de Castañón, donde vivió.

Iglesia del Mercado, como se conoce popularmente la iglesia de la Virgen del camino. Vista desde la plaza del Grano. En este templo se bautizaron los Pinto Maestro, menos el hermano mayor que recibió el sacramento en el de Santa Marina. Foto del ABC, año 1890.

José Antolín Pinto Miguel se casó con Polonia Uriarte Balbuena en León, en la iglesia de Santa Nonia, de cuya unión nació Cristiano José Pinto Uriarte (18 – II – 1872 / 5 – XII – 1946) que fue bautizado en la iglesia del Mercado – León.

Copia del certificado de nacimiento de Cristiano José Pinto Uriarte. Nace el 18 de febrero 1872, bautizado en la parroquia del Mercado, antigua del Camino, de la ciudad de León. Nació a las 10h de la mañana (febrero) en la calle Herrero.
Es hijo de José Pinto (no viene su segundo nombre: Antolín) y de Polonia Uriarte
siendo ambos de León. Sus abuelos paternos: José Pinto (no viene “de los Ángeles”) natural de Ayamonte, Andalucía (Huelva) y Juana Miguel de Burgos.
Abuelos maternos: Miguel Uriarte y Petra Balbuena de León. Padrinos José Bla…
y Concepción Pinto. Siendo testigos Salustiano Pinto (tío por parte de padre) y ¿Francisco Ginerier?

Certificado de autenticidad de la partida de nacimiento.

Su madrina se llama Concepción Pinto (¿Ana Concepción, hermana de Salustiano?) Este templo leonés fue muy importante para la familia, en él se bautizaron todos sus hijos y muchos nietos. Se decía entre la gente del barrio: «Ser de León es un orgullo, ser del Mercado un título.» En él tuvieron su vivienda, primero en la calle Herreros, 3 y después en c/ Puertamoneda, nº 7. Y cosas del destino,fueron antaño calles de la judería de León, aun queda una casa con un jardín de esta idiosincrasia.

A la derecha Cristiano. Con dos amigos de sus franquechelas y parrandas.

El nombre de la calle «Puertamoneda» significa «cambio de moneda», pues estaban los cambistas judíos a la entrada de la ciudad, al ser una puerta de la muralla de entrada a la ciudad antigua, que da fuera de ellas a «Prado de los judíos», hoy nombre de una calle, rememorando que fue el cementerio de los judíos durante la Edad Media, hasta que en 1492 fueron espulsados de Safarad – España. Cuando les echaron, fueron al barrio de santa Ana, y de allí en otro tiempo les recluyeron a Puente Castro. En la Semana Santa de León es típico beber lo que se llama limonada, que se hace con vino y zumo de naranja y dejando unos días macerar trozos de limón, pasas, con una rama de canela y azúcar. Es costumbre decir cuando se recorren los bares «vamos a matar un judío«, a modo de recuerdo simbólico de antaño. En la actualidad está prohibido, y mal visto, y la gente dice «vamos a eso». Hay una calle llamada «Matasiete» cuya onomástioca se refiere, cuentan a varias leyendas, siempre coincidiendo en que mataron a siete personas por lances de amor, algo que no está registrado. Y las leyendas, leyendas son. Pienso que en la época en que se perseguía a los judíos, el último asentamiento judío en la ciudad, los años 1481 – 1492, en la calle que hoy se llama santa Cruz, nombre dado en todas las ciudades cuando se destruía la sinagoga. Es donde desemboca la calle matasiete, que podría referirse a cuando se les persegúi y gritaran «vamos a matar a los del siete», siendo el númeto símbolo del judaísmo. 7 son los brazos del candelabro y es el más repetido en el Antoguo Testamento.

Cristiano Pinto Uriarte, con su pipa y su sombrero, que tanto le caracterizaron.

El apellido «Uriarte» es originario del País Vasco.

En el Boletín Oficial de la Provincia de León aparece (13 – III – 1911) en el concurso de entrada para maestro siendo admitido, ¡con 39 años! Su sueldo fue de 635 pesetas al mes. Aunque no sea equivalente, en cifra, no en valor, serían sobre 60 euros de hoy.

La mecedora en la que tanto se sentó Cristiano. En ella murió. la tía Lola contaba que le tenía que atar las botas porque él tenía mucha barriga y no llegaba. Detrás está la consola. Creo que es el escritorio que sale en el cuadro de Pepe Pinto, que sale de cuerpo entero, puntado por Cristián, donde escribe la secretaria. El espejo. Todo muy deteriorado y almacenado en la cale Puertamoneda, 7. Las sillas, la mecedora, el tresillo estaban puntados de negro, lo que fue una reacción colectiva de muchas familias al morir por disentería Mª. de la Mercedes,
la esposa del rey Alfonso XII. A la derecha, la Virgen de los Pinto.

La casa fue una vivienda que luego ampliaron en la parte de atrás del soler. La de delante la tiraron por orden del ayuntamiento, lo que entristeció a las dos hijas que quedaron en León, Polo y Lola. En la parte de atrás vivió la tía Polo. En el piso de arriba. En el de abajo Tasia, una echadora de cartas. Luego viví yo en ella cuando llegué a León, año 1985. En ella hicimos reuniones de ecologistas, pacifistas y de amistad. Hasta tal punto que la llamé «Mi castillo del aire», sobre el cual Elías Claudio Prieto publicó un libro con este título.

«Noche iris»
«La hora de los borrachos
anochece entre nicotina y cuellos arrugados…
Sólo queda soñar con rumiantes de velas desdentadas.
té africano y dolor de náusea.

Lagrimas, fetiches, caracolas, y yemas y lenguas pálidas

Cuando murió la tía Polo, su hermana Lola la vendió, pero con muchas filigranas, porque (cosas de aquellos tiempos) fue un terreno para almacenar fruta y venderla en la plaza (del mercado), que traían de la Candamia. Construyeron sin permisos ni nada. La cuestión se arregló con papeles que demostraban que Polonia pagó los recibos de la luz, el agua, etc. Polo vivió hasta el final de sus días con una pensión de orfandad. En bromas le dije alguna vez, cuando tuvo más de ochenta años, «pobre huerfanita». La tía Lola compró luego un piso en la calle Zapaterías, nº 14, del barrio de la parroquia de San Martín, limítrofe con el del Mercado. Alguna vez pidió al párroco, don Enrique que si se podía ampliar hasta su nueva casa ser barrio del Mercado. El cogollo de León fue para ella la ciudad, «lo que queda fuera de las murallas ¡son los pantanos!» Habló siempre del «mi León», «mi barrio del Mercado», y citaba un pasaje de la novela «La Pícara Justina»: «Los leoneses somos moridos de amor por nuestra tierra». También la tía Pllo decía «DIos mío, Dios mío», a lo que le pedí alguna vez que dejara algo para los demás.

Cristiano con sus alumnos. No había ratio, y se separaron niñas y niños.
Le ayudaron a dar clases sus hijos César y Lola, cuando eran muy jovencitos.

Cristiano y Dolores tuvieron dos hijas, pero que murieron jóvenes: Tomasa con doce años y Mercedes con trece. Cristiano se crió como hijo único al vivir con sus abuelos (La tía Lola, así lo refirió, que era muy festivalero y de los hijos único, desde su experiencia de maestra decía un refrán: «Hijo único y gocho de pobre no lo compres, aunque el dinero te sobre«). Al parecer mantuvo a raya al resto de sus hijos, sobre todo a sus hijas, y en especial a la pequeña, Dolores (la tía Lola).

Carta a Ramirín (Pinto Díez) de sus abuelos paternos. Le animan a que siga siendo muy ampliado,
pero le indica que le tiene muy abandonado.
Imagen de las postal anterior.

Cristiano era muy grandón y tenía mucha barriga. La tía Lola se lamentó en ocasiones de que, siendo una niña, tenía que ponerle las botas y atárselas. Se dormía también en la mecedora. Fumaba en pipa, en alguna que sus hijos le traían cuando venían a verle desde donde vivían, haciendo de esta manera colección de ellas.

Clase e la escuela pública de San Andrés, del maestro Cristiano Pinto.

Documento de jubilación de Cristiano Pinto Uriarte

El nombre de Cristiano forma parte de la historia que se ha narrado anteriormente, y la contó la pequeña de sus hijas, Lola. En tanto que José Antolín se cansaba de que le recordaran sus orígenes de familia judía (aunque conversa), de que le chantajeaban diciendo “Pinto que tiro de la manta, Pinto que tiro de la manta”, la cual, al parecer, hubo hasta hace un siglo, una tela enrollada en la iglesia de León del Mercado, en la que estaban bordados los apellidos de familias judías que siendo conversas estuvieron asentadas en León. Según aparece en la Historia de la Legislación de Marichalar y Manrique (1868), en los siglos XVI y XVII, en algunos lugares de Navarra, se llamaba «mantas» a unos enormes lienzos de tela colgados en las paredes de las iglesias en los que aparecían escritos los nombres y apellidos de las familias que descendían de judíos convertidos y que habían permanecido en territorio cristiano tras la expulsión de los demás judíos. Y en ese contexto, tirar de la manta significaba investigar posibles falsas conversiones, o como en este caso se usó para acosar o chinchar. El madero de donde estuvo colgada la de la iglesia del Mercado contó la tía Lola que la vio siendo niña. Y también de niña a su madre arrodillada con ella en el suelo de tierra dentro de la iglesia.

Iglesia del Mercado. Su nombre es «De la Virgen del Camino».

Un sacerdote de León, me contó una vez que también lo vio. De pequeño oyó contar aquello de que «los judíos están colgados de la viga», pensando él que eran sus cuerpos lo que pendían del madero, como si estuvieran colgados. Hasta que supo lo de los nombres bordados. Una historia parecida en la de los chuetas en Mallorca, judíos conversos de aquellas islas. También hubo una lista de los mismos. Para demostrar su cambio en las islas baleares hicieron las ensaimadas con manteca de cerdo, fórmula gastronómico que llega a nuestros días. También en León sucedió algo parecido que influyó en la comida como tradición que llega a estos tiempos. El cocido inicialmente fue garbanzos con carne de gallina. Cuando el asunto de los conversos se empezó a echar además carne de cerdo, para observar quien la comía y quién no.

Cristiano en una calle de San Andrés.

Para demostrar José Antolín que era más cristiano que todos ellos que le recordaban su origen judío decidió llamar a su hijo “Cristiano”. Otra versión que contó ella a otros parientes, según cuenta Gabriel Pinto Cañón, es que tomando un chocolate durante una visita, José Antolín, se quemó la boca al beberlo y blasfemó con esa exclamación frecuente «me cago en Dios»; al reprenderle un sacerdote que estaba en el convite nuestro tatarabuelo dijo: “yo soy más cristiano que nadie y para demostrarlo, a mi primer hijo le llamaré “Cristiano”. Parece ser que esta actitud es una especie de cabezonería Pinto. Pienso que contó ambas historias, pero según a quien, pues no a todos les gusta que se hable de dicha ascendencia judaica. A ella tampoco le agradó, no quería hablar del tema, pero no paró de hacerlo. De ahí venga el significado peyorativo de «ladino», originariemente la lengua orinal de los judíos sefardíes.

Otro dato, que no prueba, sino una anécdota más que apunta en este sentido, es que Ramiro Pinto Díez comentaba en muchas ocasiones que su abuelo, Cristiano Pinto, llamaba a sus nietos «perillán», cuando eran pequeños. Palabra ésta que usaban los judíos para referirse a los chicos menores de 13 años, pues a esta edad pasaban a ser adultos, al menos jóvenes según el criterio de hoy. Hacían una fiesta equivalente a lo que es la Primera Comunión de los católicos. Se hacen en ambas regalos a los que dejan de ser perillanes. Y otra expresión que usó mucho la tía Lola cuando alguién moría fue «que nos espere muchos años en el valle de Josafat». Y así lo repetimos algunos de sus sobrinos nietos ehn circunstancias similares, sin saber su sentido. Al leer la novela «La calle de la judería; Una familia judeo conversa del s. XV», de Loli Martínez de Lezea, descubrí, igual que con la palabra «perillán», que es una expresión judía y que también usaban los conversos entre ellos. Josafat fue el cuarto rey de Judá. Tras la muerte del rey Salomón su reino se dividió en dos, por un lado el de Israel y por otro el de Judea. Se llama el valle de Josafat en el que este rey venció a una coalición de reinos (Moab, Ammón, Edom) Allá, se dice, que los gentiles serán juzgados el día del final de los tiempos. Es considerado como el escenario del juicio final.

Firma de Cristiano Pinto Uriarte.

En el Centro de la memoria Sefardj de Granada aparece el apellido «Pinto» en la onomástica judía. Y según nos explicaron posiblemente el de nuestra familia sería de conversos viejos, durante los siglos XIII y XIV, porque si un siglo después algo tuviera que ver con la carabela «La Pinta», la más velera de las carabelas», según dice Cristóbal Colón en su Diario de viajes, podría ser y que se convirtieran por conveniencia ante las dificultades de ejercer la religión judía, de manera que les ponían el «pinto«, el punto, la señal. Según el hisatoriador inglés y rabino Nicholas de Lange «no se permitía a los conversos olvidar sus orígenes, muchos seguían considerándose judíos y eran vistos como tales.» No hay que olvidar que en Portugal el año 1497 se bautizó obligatoriamente a todos los judíos, «casi» siempre imponiéndo este sacramento con mucha violencia. Una conjetura para ser estudiada con el tiempo y relacionarla con más datos. La conversión masiva data del año 1391, cuando los pogromos (masacre de judíos) en Sevilla con más de 4.000 muertos, el 6 de junio y que luego se extendió a toda la península ibérica. Se dice que los conversos son cristianos si fe y judíos sin saber.

También en la sinagoga de agua en Úbeda – Jaén. «Pinto» aparece entre los apellidos sefardíes, tal como apuntó Gabriel Pinto el año 2024. Este edificio judío está bajo viviendas. Se descubrió el año 2007.

Nietos y sobrinos nietos y más descendientes han modificado este nombre y se llaman “Cristian”, uno de ellos, al que se le nombra como “Cristianín” nieto de éste primer Cristiano e hijo de Cristiano Pinto Maestro. Y también fue el hijo mayor del primogénito, José Pinto Maestro: Cristián Pinto Ferré.

En la casa de San Andrés. De izquierda a derecha: César Pinto Maestro, su hermana Polo, su madre Dolores, una amiga de familia, detrás Cristiano Pinto Uriarte y en la fila de delante Dolores (Lola)

Otra anécdota trasmitida a través de la familia es que Cristiano vivía, como se dice «a la buena de Dios», o sea que le gustaba la juerga. Cuando tuvo el sexto hijo su padre le encomendó a que trabajara, pues él ya era mayor (murió el año 1918 con setenta y ocho años.) Cuando nació José Pinto, de quien hablamos, tuvieron que ir a buscarle pues estaba de fiesta con unos amigos. Se hizo maestro nacional el año 1914, a los 42 años, habiendo sacado la plaza tres años antes, con escuela en San Andrés en plaza fija, pueblo al lado de León en el que también fue un cabo somatén (civiles armados para la defensa propia y de la tierra), cuya práctica Primo de Rivera extendió a toda España entre los años 1923 y 1930.

Cartilla de somatén de Cristiano Pinto Uriarte, año 1924.

El año 1911 aparece en el periódico «El magisterio español» un litigio que fue desetimado contra Valentín Paniagua para que no se le computara los servicios de interino en la escuela de patronos del pueblo leonés Torneros, porque pensaría que le correspondería a él. Su título de jubilado es del 22 de noviembre de 1946, con 3.600 pesetas de pensión (equivalente a unos 20 euros), pocos meses antes de morir. El hijo mayor de Cristiano, José, fue criado por sus abuelos.

Carta que escribe Lola, Dolores Pinto Maestro, la hija pequeña a sus padres
y hermana Polo. Desde Cádiz, adonde a ido a ver a la mujer de su hermano Julián, Ana,
que dice que les quiere mucho y que ha sido muy atenta. Año 1945, seis años depués de que se acabara la guerra y nueve habían pasado desde que lo fusilaran.

Gabía recibido el año 1939, al finalizar la guerra civil, de Rafael Cordero Rodríguez desde Cádiz, pidiendo ayuda para la mujer de su hijo Julián y nietos, al estar viuda y enferma. Ella no sabe que le escribe y es amiga íntima de su esposa.

Certificado para Cristiano Pinto Uriarte de maestro nacional que le permite impartir clases
en la escuela nacional de San Andrés del Rabanedo.

Según el Boletín Oficial del 10 de febrero de 1936 Cristiano fue candidato adjunto para la Junta Vecinal de San Andrés del Rabanedo en las elecciones del 16 de febrero de ese mismo año para formar parte de las Mesas Electorales. Cuando comenzó la guerra unos meses después pidió ayuda a un joven que fue alumno de él, pero éste del partido socialista le dijo que se debía al partido. Algo que repitió mucho la tía Lola. Cristiano guardó la bandera de la guardia civil de cuando la República, pues se la dejó un sargento para la custodiase. Años después José la llevó al cuartel de la Benemérita y hoy está, ésta o una igual, en el museo de la Guardia Civil en Madrid. Un sobrino político de la tía, que es sargento de este cuerpo, la vio y se lo dijo al habérselo contado ella antes. Lo cual a la tía Lola le emocionó.

Tarjeta de Cristiano, maestro nacional en San Andrés. En la primera aparece con corbnata, el tercero por la derecha, su hijo César. Eran las clases de chicos.
Las alumnas a parte, con una maestra.

Cristiano, detrás de quien lleva un sombrero en la mano.
Con vecinos de San Andrés – León
.

La tía Lola contó que cuando murió su abuelo, José Antolín, su padre (Cristiano) no llegó al entierro porque estaba de francachela. En el certificado de defunción de aquél se lee: «Dejó un hijo, se ignora si luto», porque no estaba, al haberse ido de fiesta con los «amigotes».

Certificado de defunción de José (Antolín) Pinto Miguel
Certificado (continuación) de la parte anterior.
Una de las fiestas memorables, de vino y cánticos de aquellos tiempos.
Cristiano Pinto es quien está detrás de la guitarra.

A Cristiano le gustaba cantar una canción anónima:
“Al pie de los abedules
dos flores azules
cantaban su lindo murmullo
el lindo murmullo de un río fugaz.”

Cristiano Pinto
Cuando se hizo reducción de cadáveres la tía Lola dijo a los operarios que le enterraron con un relicario en las manos.
Era polvo pero se veía la silueta. Escarbó y lo encontró.

Cristiano Pinto Uriarte se casó, a los diecinueve años con María Dolores Maestro Díez (León, 1871 / 1956) en la iglesia de Santa Nonia – León.

Mª. Dolores Maestro Díez
Dolores y Cristiano, con una amiga de la familia.

María Dolores Maestro Díez fue hija de Vicente Maestro Alonso y de Jacinta Díez Garrote (1839-1922.) La tía Lola se preguntaba cada vez que hablaba de ella «¿de dónde vendrá el apellido «Garrote»? Hay un personaje en los Episodios Nacionales de Galdós, «El equipaje del rey José», cuyo nombre es Carlos Garrote, un carlista de Navarra, sobre el año 1815. Puede haber un algo en la misma palabra que deriva del francés «garrot» que significa: proyectil de madera que se lanzaba con una especie de ballesta. ¿Les llamarían de esta manera los franceses y quedaron con ese apodo, luego apellido? Otra teoría que en el mismo episodio plantea Galdós, es que un guerrilero que lucha contra los franceses se llama Carlos Navarro, hijo de Fernando a quien apodan «Garrote» y que a su hijo le pasó el mote y luego pudo ser apellido. Siendo del norte eran fuerte y altos, lo que les hacía ser bravicones y pendencieros, de ahí lo de «garrote.» Así lo cuenta.

Dolores Maestro cogiendo agua en un botijo,
en la Plaza del Grano.

Jacinta fue natural de Villabraz – León. Tuvieron que irse del lugar por la filoxera, un parásito que afectó gravemente a las viñas por el año 1870, llegando por este motivo a León capital. Esta enfermedad de las vides se extendió por todo el mundo, menos en Chile, por la barrera natural del clima. Luego se tuvieron que añadir injertos con vides resistentes a este virus. No tenemos referencias familiares, pero hay una coincidencia, en un apelliddo poco común y que cojciden los dos, ¿familia?, de Cecilio Díez Garrote (León 1839 – 9 – I – 1908) ¿Hermanos mellizos? Nacen el mismo año. Fue un veterinario ilustre de la ciudad, con cargos admistrativos, elegido concejal del ayuntamiento el año 1893 y alcalde entre 1903 y 1908. Veterinario y catedrático de patología en la Escuela Especial de Veterinaria. El año 1896 solicitó un estudio para hacer una taída de agua en León capital de los manantieles de Matallana y Pârdavé, que años después se hizo realidad como política de higiene. Nunca tuvimos referencia al respecto de este señor en comentarios familiares de nuestros abuelos, sino la tía Lola, Pinto Maestro, que decía que qué apellido más raro el de su abuela materna.

Una curiosidad sobre el apellido «Maestro». Refiere a algún oficio y era frecuente que lo asumieran los musulmanes conversos al cristianismo en la en el s. XV. La tía Lola veía el rostro de sus hermanos con la nariz «judía», menos la de Ramiro (Pinto Maestro), que ella decía que había salido «morisco» por su nariz redondeada, sin que conociera estos pormenores de la onomástica sino más bien lo decía en bromas.

El año 1895 fue alcalde de León, con ideas canovistas, conservadoras, hasta dos años después. Y nuevamente veinticinco años después, de 1903 a 1905. Fue Caballero de la Orden de Alfonso XII. Escribió en periódicos, como «El Estandarte de León» y «La Provincia». Fue mayordomo de la la Iglesia del Mercado entre los años 1885 y 1889. Otra coincidencia familiar, de ser del mismo barrio y parroquia.

Carta de Dolores Maestro y a Polo a su nieto y sobrino, respectivamente, Ramiro.
La postal imagen de la postal enviada.
Dolores Maestro
Dolores Maestro con su hija Mª. Dolores Pinto, la tía Lola.
Tarjeta de pensionistas de Colores maestro y de Cristiano Pinto.
Cristiano y Dolores en su ancianidad.

Dolores Maestro tuvo dos hermanos: Jerónimo y Manuela. Jerónimo fue sacerdote de Navatejera – León, ejerció de «cura pilón», que es el que canta misa y ejerce en el pueblo o barrio en el que naciera. Fue ecónomo, no párroco. Sus padres cuando fueron mayores se fueron a vivir con él a Navatejera. Él murió a los 49 años de susto y de pena, contaba la tía Lola, tras haber visto a un hombre ahorcado, cuando le llamaron para que le bendijera, ya que le impresionó encontrarlo todavía colgado. Está enterrado en Navatejera.

Encontré, entre los papeles de la tía Lola, un cuaderno de anotaciones y escritos de Jerónimo Maestro. Libreta de asunto de Celadores y coros del Sagrado Corazón de Jesús en la parroquia de Lugueros – León, año 1906 – 1907. Varios sermones los firma el año 1909. La última es desde Navatejera, 20 de junio de 1911. En la Iglesia Católica, la figura del celador se refiere a una persona encargada de la conservación y cuidado de los bienes materiales de una institución eclesiástica, como una iglesia, monasterio o seminario. Empieza en todas las locuciones con alguna sentencia bíblica en latín.

27 páginas, que enumera, con temas sobre después de Cristo, el amor al peregrino al Reino de la esperanza, de la oración, el Juicio Final.

Una letra muy curiosa, elegante, pero diminuta.

Escribe el cuadernillo por indicación del obispo, que era Francisco Gómez Salazar que murió ese año, por lo que sería el sucesor, al estar firmada la introducción al año siguiente que ejerció de obispo de León D. Emilio Salazar de la Fuente, para engrosar las filas del apostolado, invitando a los fieles a salvar las almas. “El Señor se vale de su palabra para lograr grandes beneficios en la Tierra.”

“Para que un hombre pueda salvarse es necesario que su vida sea semejante a la de Cristo. , sus seguidores hacen verdadera piedad y caridades.” “Oid misa con devoción.” “Todas las criaturas que participan en la vida necesitan de algún sustento… los ángeles que no tienen cuerpo gozan la vida espiritual.” “La consolación es una gloriosa resurrección.” Sentencias sobre el final de los tiempos: “Pobre de nuestras almas si sólo buscamos ese pan material a nuestros sentidos.” La lucha contra la carne. “Almas devoradas por las pasiones, naturalezas arreciadas por el vicio” “¿Para extinguir un incendio basta una gota?”

Manuela Maestro se casó con Vicente Escanciano cuyos hijos fueron: Lucía (29 – VI – 1908 / 2006), Amanda, María Luisa, Eugenio, Ramón y Magdalena. Manuela no se llevó con su hermana Dolores, no se hablaron sin que haya trascendido la causa, pero cuando murió, las primas sí se relacionaron, visitándose unas a otras. Las hermanas Escanciano vivieron en Madrid. Magdalena murió muy joven.

Año 1929. Foto realizada en el estudio Bariego, de Madrid, c/ Carmen, 29

Luisa Escanciano, con su marido Tanis, del que enviudó siendo él joven.

Eugenio Escanciano Maestro se casó con Juana y tuvo dos hijos en León: Fermín y Angelita. A ambos les conocí. Ella era menuda, muy nerviosa y andaba con dificultad. También fui a ver a menudo a las hijas de Manuela y Vicente: Lucía, Amanda y M.ª Luisa en Madrid. Vivían juntas. Las conocíamos como «las primas», al serlo de mi abuelo Ramiro y por ende de la tía Lola. M.ª Luisa Escanciano Maestro veraneó varios años en el chalet de la sierra de mis padres, en Moralzarzal. Quedó viuda. Recuerdo que hacía un pisto con huevo que nos gustaba mucho a mis hermanos y a mí. Sus coetáneos decían que eran muy guapas, las tres, muy «aparentes», pero que tenían mucho genio, «eran de armas tomar». Conmigo siempre fueron muy simpáticas y agradables. Fermín Escanciano según un trabajador de su empresa fue muy buen gestor, le gustaban las cuentas claras, siendo muy generoso con los trabajadores. Le gustaban los animales. En la tienda tenía un pastor alemán andando por ahí.

Vicente Maestro Alonso. En esta foto le veo muy parecido, en su pose y en la cara a mi hijo Omar.

Al irse a vivir a Navatejera Vicente Maestro paseaba todos los días hasta las afueras de León, adonde hoy están los Hospitales, para ver cada día el Gallo de san Isidoro, por añoranza a su querido León.

Otra historia a la que se hace referencia cuando se dice: “Los Pinto tenemos mucho amor propio”, a lo que nuestros mayores contaban que su abuelo, o en su caso bisabuelo, Vicente Maestro, haciendo el servicio militar en Madrid fue hecho prisionero por haber llevado a los hijos de un general, del que fue asistente, a ver varias ejecuciones de pena de muerte en la Plaza Mayor. Fue el padre de los pequeños quien le dijo que lo hiciera, para que aprendieran lo que es el rigor militar y de la justicia, pero la madre de los niños denunció al cabo. Al salir, herido en su amor propio, se fue andando hasta León por despecho. Conducta que es también algo Pinto. En su esta ciudad trabajó de cabo de los serenos. Un primo suyo, Esteban, fue el encargado del cementerio.

Dolores cogiendo agua en la Plaza del Grano, si árboles. Detrás de la la fuente una cruz, que cuando se puso fue al lado izquierdo de la plaza, que fue donde estuvo hasta el s. XVIII se procedieron a hacer las ejecuciones de los condenados a muerte. Detrás de ella la iglesia del Mercado, en la que se bautizaron la mayor parte de los Pinto de aquella época.
Plaza del Grano año 2018.
Plaza del Grano antes de ser «restaurada», año 2017.
Dolores con el botijo en la mano. Cuya fórmula del enfriamiento del agua descubriría un bisnieto de suyo un siglo después: Gabriel Pinto Cañón.
Cuadro de «la abuelita», Dolores Maestro, realizado por su nieto mayor Cristián Pinto Ferré.
Se ve el paso del tiempo y un gran parecido a la tía Lola. Y haciendo punto.
Dolores con sus hijas Lola y Polo.

Cristiano José Pinto y Dolores Maestro tuvieron diez hijos: José, Vicente, Cristiano, Julián, Carlos, Ramiro, César, Polonia, Fernando (murió a los tres meses el año 1913) y Dolores.

Familiares que siendo niñas conocieron a Dolores Maestro afirman que fue una mujer con mucha personalidad. Y de su marido que imponía mucho respeto, que hablaba con mucha solemnidad.

Retrato de Cristiano Pinto Uriarte, que pintó su nieto Cristián Pinto Ferré.
Carné de pensionista, de Cristiano.

Cada hijo tendrá su historia y su ramificación familiar que a continuación dedicamos una página a cada cual. Son los abuelos de mi generación, que veremos en sucesivas páginas. Y que quien quiera podrá desarrollar su propia pagina familiar.

Pila bautismal de la iglesia del Mercado. En ella fue bautizado el bisabuelo Cristiano y nueve de sus diez hijos, todos, menos el mayor, Pepe, que lo fue en la iglesia de Santa Marina.

La historia de nuestros antepasados, no puede sino terminar con su muerte y dejar el recuerdo familiar. Descansen en paz y ¡larga vida a los Pinto!

Certificado de defunción de Cristiano Pinto Uriarte.
Los restos de Cristiano descansan junto a los de dos nietos
y después sus dos hijas pequeñas. Polo y Lola.

Descansen en paz. Que la tierra les sea leve.
Y que su recuerdo nos acompañe.

Ahora, año 2020, los bisnietos de Cristiano y Dolores, recogemos el recuerdo de nuestros antepasados para escribir nuestro pasado y hacerlo Historia, la de una familia en torno al apellido Pinto y todas sus ramificaciones. La gente, el pueblo, tenemos nuestra historia, no tiene por qué ser patrimonio de nobles y príncipes. En ello estamos.

Primera reunión para coordinar la recogida de datos para hacer la historia geneológica de Los Pinto de León.

¡Larga vida a los Pinto!

In memoriam accipit nos: El recuerdo nos lleve. Porque como dice el lema de la universidad de Alcalá de Henares «al futuro con el pasado».

Y vamos camino de tomar conciencia de nuestra historia familiar, la de los Pinto de León. El 7 de junio es la conferencia sobre la misma, más allá de los dfatos históricos contando hipótesis basadas en los arquetipos de Jung de cuando antes de ser judíos conversos, fuimos judíos, ¿y antes antes? Elucibraremos siempre con coincidencias relevantes que permiten lanzar una hipótesis. Creando hipótesis con indicios concordantes, ralacionar los arquetipos de Jung desde el inconsciente colectivo que emanan en los saímbolos.

Y la semilla de un museo Pinto, en la calle Zapaterías de León, como algo simbólico, pero con publicaciones de la familia y referencias a su historia.

2 comentarios sobre “Historia de nuestra familia: LOS PINTO

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