El viernes sábado 7 de junio de 2024 fueron convocados los Pinto de León, descendientes de nuestros respectivos abuelos Pinto Maestro, pues las mujeres no dejaron descendencia en esta generación. Todos ellos nacieron en la ciudad de León.

Despertó muchas expectativa por el título, e incluso se anunció en la prensa local, en el Diario de León.

Media hora antes de que comenzara cayó una trompa de lluvia impresionante, una tormenta de verano que hizo que se plantease anular el acto en el salón de actos de la Fundación Sierra Pambley a quien agradeció el que habló su disposición y apoyo. Habían llegado a la ciudad familiares de diferentes lugares de España y de fuera. Los Pinto nos hemos sobrepuesto a muchos avatares y no iba a ser menos en esta ocasión. El acto se celebró, con bastante retraso con la consecuencia de tener menos tiempo para la exposición de la historia genealógica y más. Asistieron descendientes de los abuelos Vicente, Julián y Ramiro. De éste también bisnietos y parientes de otras ramas familiares de León. Curiosamente también personas ajenas a la familia, algunas amigas del ponente, pero otras desconocidas, en unas condiciones que muchas más no salieron de sus respectivas casas.

Haré un resumen. El desarrollo genealógico está en el blog familiar de Los Pinto de León, documentado hasta el año 1602, un testamento de Manuel Luis Pinto de Acebedo (Portugal.) A partir de este año quien dio la charla plantea una serie de hipótesis y elucubraciones para que quien quiera siga sus pistas o se amplíen con otras ocurrencias o más bien curiosidades que de alguna manera demuestra desde diversos puntos de vista.

Cartel con varias imágenes que tienen que ver con el contenido de la charla.
Quien disertaba advirtió que no hay documentación anterior a esta fecha, porque los registros eclesiásticos fueron establecidos el año 1563 en el Concilio de Trento a propuesta del cardenal Cisneros. Advierte que desde que se aprueba hasta que se implanta en toda la cristiandad pasan años. En Portugal llegan hasta finales del s. XVI. El registro civil no se implantó hasta 1870.

Antes de pasar a contar el resumen decir que se ha hecho una nueva convocatoria para el viernes 24 de noviembre de 2028, conmemorando los doscientos años que nuestro familiar José de los Ángeles Pinto llegó a León, a la chopera, hoy el Coto Escolar. Se convoca a propuesta de Ana Mari Rodríguez Pinto, nieta de Julián. En este próximo encuentro un nieto o bisnieto contará lo que sepa su rama familiar de su antepasado Pinto aportando, a ser posible, nuevos datos e historias.

CONFERENCIA
Lo que se expuso está en gran medida visualizado en el museo de los Pinto de León.
El ponente justificó la conferencia y el título después de un extenso estudio genealógico, que por suerte da lugar a indagar más allá de los documentos por las características que se conocen del colectivo del que proceden. Hizo ver la importancia de la historia, sea individual, familiar o colectiva. Citó a Ortega y Gasset sobre que el hombre no es sino historia, su historia, y que actuamos según una conducta histórica. O como dijera Emilio Lledó “ser es esencialmente ser memoria”. Observó que las historias que nos cuentan son las de los reyes, los papas, familias nobles, generales, pero ¿y la historia de la gente?, de las personas que viven sus vidas cotidianas aportando su esfuerzo y saberes a la sociedad. La mayoría no sabe ni el nombre de sus tatarabuelos. Nosotros tenemos una foto de dos, la de Antolín Pinto y la de Vicente Maestro, gracias a la hermana pequeña de los Pinto Maestro, la tía Lola, que guardó retratos, y que nos contaba historias de la familia, e historietas, dichos y diretes sobre la familia.
Observó el conferenciante que no solamente quien tiene Poder tiene historia, o la medio inventa, sino que quienes tienen historia tienen Poder, porque ese saber son los cimientos de la vida personal, familiar y social. Señalan un camino, lo sepamos o no. El cual se puede dejar siempre.
Diferenció entre la historia del apellido y el la cadena genética. Una persona pudo ser adoptada y adquiere el apellido, nada que ver con la trasmisión de los genes. O tener el apellido y no corresponder el ADN a su antecesor del apellido. Evidentemente a mediada que recorremos la historia hacia el pasado hay muchas mezclas quedando diluida la “pureza” o predominancia genética. Pero el apellido tiene un hilo conductor que en el caso Pinto (de León) es posible seguir gracias a una serie de peculiaridades más allá de éste, que no se dan en otros apellidos ni en otras agrupaciones humanas. Ante semejante advertencia el ponente avivó la curiosidad de la concurrencia.

Se expuso la metodología fundamentada, más allá de los documentos, en conjeturas, es decir relacionar indicios para crear hipótesis, ya que nada es demostrable fehacientemente. Planteó el estudio de coincidencias, lo que en investigaciones policiales se llaman “indicios concordantes”. Aludió al libro “El atlas furtivo” de Alfred Bosch, que cuenta una historia de una familia que hacía mapas en Mallorca durante el s. XI. Un hermano los dibujaba según las mediciones de la costa. Otro por lo que le contaban los marineros, basándose también en leyendas. Al cabo de los siglos, cuando se descubrieron tras ser escondidos, el legendario se aproximaba más a la realidad.
Pero explicó que otro fundamento es analizar los arquetipos de Jung, para analizar los símbolos como referencias del inconsciente colectivo. Prendió hacer una arqueología de las palabras, de la mente y del imaginario, personal y colectivo. Aplicar la psicología abismal, de la que habla Freud. Consiste en llegar a zonas profundas de nuestro ser y de la psicología casi inalcanzables.
La genealogía parte de algo indiscutible: toda persona proviene de un padre y una madre. Esto se puede discutir, pero es indudable que cada ser humano viene de un hombre y una mujer. Es una verdad categórica, incuestionable. Antes de cada uno de nosotros nos precede quien vivió en nuestra linea familiar. ¿Y antes? ¿Y antes? ¿Y antes de antes? Está claro que tenemos ancestros, parientes nuestros en la Edad Media, en el neolítico, en el paleolítico y más allá. Antepasados ¡concretos!, familiares que quienes procedemos indudablemente, los conozcamos o no. Algo elemental que no solemos plantearnos. He aquí el fundamento de una historia genealógica, la de gente normal, que no tiene antecesores famosos, ni especiales, ni de nobleza, ni nada, pero sí una historia familiar, que si no saber sí que podemos imaginar.
Aludió el denodado de la palabra a un mapa genético que solicitó Itziar, la hija de Amaia Pinto y de Javier Méndez, ambos presentes en la charla. Bisnieta de Vicente Pinto Maestro, que fue maestro de escuela en las misiones pedagógicas cuando la II República. Una película cuanta una historia similar, sin que el final fuera tan trágico para nuestro pariente, cuyo parecido físico al protagonista también es de destacar. Envió un mapa que refiere hasta el s. XII que es muy parecido al que hizo el conferenciante siguiendo el rastro genealógico. Sitúa el trascurso genético en Noruega, mientras que la historia del apellido es en Dinamarca. Genéticamente una mujer noruega pudo viajar a este otro país o viceversa un hombre que fue a Noruega y volvió. También un 3´4% de antecedentes de judíos askenazíes.

Y, oh, sorpresa, un Pinto Maestro, Carlos, se comprueba que tuvo una hija en París, de la que no se hizo cargo. La tía Lola había oído algo. Los datos concordaban, y efectivamente. Los rostros tienen un gran parecido. El nombre de ella es Cristiana, Christiane, como el padre de Carlos. Pocos meses después de saber quien fue su padre biológico murió, meses antes de la conferencia, a la que su hija, Josette, iba a asistir, pero la coincidencia con las elecciones al parlamento Europeo no se lo permitió. Fue ésta quien se hizo el test genético, para ver si su madre descubría quien había sido el padre natural de su madre, o sea su abuelo materno. De no saberlo no formaría parte de la historia genealógica.



Carlos Pinto Maestro, a los 26 años tuvo una hija de la que no se hizo cargo.
Tienen un gran parecido físico.
Refirió otras dos anécdotas interesantes al respecto. Una que Araceli, la nieta de Julián, veía que su madre se parecía de joven mucho a Lola Flores. Indagando en el apellido, resulta que es hija de M.ª Rosario Ruiz, gitana, y de Pedro Flores Pinto, no gitano. No es que seamos familia, pero hay una coincidencia y que su padre, que no es gitano insisten en sus referencias biográficas, es natural de un pueblo cercano a Ayamonte, de donde viene el padre de nuestro tatarabuelo, José de los Ángeles Pinto, que es quien llegó a León hace casi dos siglos.
Y otra referencia, el hecho de que nuestro bisabuelo Cristiano Pinto Uriarte, se parece al escultor leonés Juan Carlos Uriarte, sobrino nieto de la madre de Cristiano. Sus rostros son dos gotas de agua, siendo la carga de los genes la que les hace este parecido, pero no desde el apellido Pinto. La tía Lola se ponía muy nerviosa al verle, porque le recordaba ¡tanto!” a su padre. La exposición fue sobre la línea del apellido Pinto.



Un gran parecido, por la línea genética de los Uriarte. Se parecen hasta en el sombrero.
Aclarar tantas cosas y detalles lleva tiempo, lo que el ponente tuvo que resumir, porque el periplo que iba a exponer era amplio y con algunas novedades. Se amplía en el blog familiar.
Tal como indicó el guía de esta historia: la línea familiar que hace que sea de los Pinto de León la representan los diez hermanos Pinto Maestro, hijos de Cristiano Pinto Uriarte y de Dolores Maestro Díez. La de cada uno de ellos se refieren en el blog de familia. En la charla se extendió demasiado porque quiso ver las características de cada uno. En este resumen no vamos a entrar en ellas, pero sí algunas características genéricas para ver lo significativo de hacer este tipo de historia del apellido, de personas que han participado en la Historia de su ciudad, de su país y quedan sepultadas en el olvido las más de las veces. Como dijo Cicerón “la vida de los muertos está en la memoria de los vivos.”

Dolores Maestro Díez en su juventud.
Cada uno de los diez hermanos Pinto Maestro tiene su espacio en el blog: José, Vicente, Cristiano, Julián, Carlos, Ramiro, Polonia, César y Dolores. Fernando, el décimo, murió con tres años. Destacar que dos emigraron a Francia, otro par de ellos estuvieron presos en San Marcos durante la Guerra Civil. Otro fue ejecutado en el primero pelotón civil de fusilamiento tras el golpe de Estado, el 16 de agosto del año 1936. Mucha memoria histórica en la ciudad de León, pero nadie sabe de este leonés, y sí de otros que inventan su resistencia para recibir subvenciones y hacer héroes de pacotilla, o se hacen homenajes a quienes salen en la tele, dejando a los demás en las cunetas de la información. Otro murió siendo legionario. Los hermanas fueron falangistas convencidas. El mayor dirigió varios periódicos, escribió la letra del himno a la ciudad de León, fue abad de la cofradía más antigua de esta ciudad, durando su mandato tres años, siendo el único caso, por estar prohibidas las procesiones y nadie quiso tener esta responsabilidad. Cuando fueron prohibidas por el gobierno de la II República también es una excepción que recorriera las calles de la ciudad por un pacto que se ha mantenido secreto hasta la nueva generación. Tres fueron maestros de escuela, como su padre Cristiano, otros trabajadores manuales, de la siderurgia, artesanos de la madera, forjadores de hierro artístico, linotipistas, sindicalistas varios y vivieron en el seno familiar la división de los bandos tras el golpe de Estado de los militares en España, pero sin enfrentarse nunca entre ellos personalmente.
Cristiano Pinto se casó con Dolores Maestro. Tuvo dos hermanas que murieron durante la adolescencia. Comenzó a trabajar a los 42 años dando clases en San Andrés. Una historia curiosa, pues fue una persona dedicada al buen vivir. Durante estas jornadas algunos bisnietos oyeron contar a sus padres que se casó con Dolores que era de una clase social “inferior”, que no gustó a los padres de Cristiano, pero el conferenciante no supo nada de esto, y se pregunta que si sus progenitores lo veían mal, ¿por qué le mantuvieron hasta tener seis hijos? La tía Lola dice que su padre, Cristiano, iba cuando era joven de francachelas, y que su padre, abuelo de ella, Antolín le dijo cuando ya tenía varios hijos que él era mayor y debería trabajar en algo, lo que fue un acicate para que se hiciera maestro, pues fue hombre de buenos modales y de cultura, al que le gustaba leer.

Desde nuestro bisabuelo Cristiano es donde quien expuso la historia Pinto sitúa el eje de la historia familiar, hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Su nombre tiene una historia en sí mismo. Parece ser que su padre Antolín era prestamista, entre otras profesiones, y cuando iba a cobrar los malos pagadores le amedrentaban diciendo “Pinto que tiro de la manta”. Una manera de llamarle judío, haciéndoselo ver en alguna tertulia. Él dijo que para que vieran que es más católico que todos ellos, llamaría a su hijo “Cristiano”. Es lo que oyó contar el conferenciante a la tía Lola. Otro sobrino nieto de ella, Gabriel, escuchó que tomando chocolate con un grupo de amigos, uno sacerdote, se quemó y lanzó un “me cago en Dios”. Aquel cura se lo recriminó y él prometió como arrepentimiento llamar a su hijo “Cristiano”. Se ve que a cada cual le contaba, o callaba, según con quien hablara. Esta manera de comunicarse tiene algo de “ladino”, palabra que significa “astuto”, taimado, siendo la manera de llamar también la lengua religiosa de los sefardíes (judíos de origen español.)
Nunca mejor dicho que el ponente se fue por las ramas del árbol genealógico, lo que le obligó a concentrar mucha información y hacerlo de una manera progresivamente lo más resumida posible. Antolín fue hijo del segundo matrimonio de quien llegó a León desde Ayamonte – Huelva, José de los Ángeles. Éste se apuntó a las tropas de Napoleón con el Regimiento del Algarve, a cargo de el Marqués de la Romana (III), siendo el capitán de la sección Norte José Yerbra. El pariente Pinto no fue soldado, pues no aparece en registro militar alguno. Posiblemente su tarea fue colocar con otros compañeros las tiendas de campaña. En Los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós aparece una referencia a la huida de Dinamarca de esta sección del ejército en el que sabemos que estuvo José de los Ángeles. Es hasta donde llegó nuestro pariente que desde aquel país, siendo toda una epopeya volvió a España (en el blog familiar)
En su partida de nacimiento de Ayamonte consta que proviene de familia portuguesa, “armadores de barcos”. Viniendo su familia de una pequeña población, de Seixo Alvos y antes de Acevedo que quedan a unos 40 Km del mar, podemos suponer que fabricaran y colocasen las telas de los barcos. Se necesita para ello mucho espacio, que en un pequeño pueblo lo hay y las llevaban en carros a los astilleros. No hay documentación al respecto, pero es una posibilidad coincidente con otras, lo que así fue explicado.

Una pregunta inquietante, que aún sigue haciendo el disertador a algunos contertulios. Un interrogante que creó una gran expectativa en el auditorio: ¿Por qué se llama vela a la tela de los barcos?, ¿por qué se llaman “barcos de vela” y no de tela o de viento? Nadie se lo ha planteado. La pregunta quedó en el aire, asegurando el ponente que la resolverá, pero para ello hay que avanzar en la historia Pinto. Las historias de familia permiten descubrir muchas pequeñas cosas y cuestiones curiosas, porque no deja de ser una historia más dentro de la Historia. Cosas que nunca se cuentan y que ni siquiera se nos ocurre pensar, porque nos hacen ver la narrativa de los poderosos.

Un barco de vela, imagen del bar La Fragata, donde celebramos la comida familiar.
¿Por qué un joven de 19 / 20 años se alista a un ejército y colabora con un país que no es el suyo? Como diría la tía Lola, la hija pequeña de Cristiano Pinto: “ahí cutió.”
De esta manera llegamos al significado del apellido “Pinto”, que hace referencia a un nombre genérico portugués que indica que forma parte de los judíos conversos. Algo de que lo que hay pocas dudas, aunque no guste a algunos miembros de la familia. El glosador de esta historia se adentró en una narración que permite ir luego más allá, más allá del apellido.
Napoleón Bonaparte tiene dos grandes pilares en los que basó su invasión de otros países absolutistas para llevar los principios de la Revolución, evidentemente de la Revolución Francesa.
1.- Recuperar el Estado polaco que había sido repartido entre Rusia y el Impero austrohúngaro y Prusia. El año 1807 logró recuperar una parte del territorio creando el Ducado de Varsovia, hasta unos años después cuando fue vencido. Esto hizo que los soldados y oficiales polacos formaran la Legión Extranjera y lucharon a las órdenes del emperador francés.
2.- Conceder la ciudadanía a los judíos y judíos conversos, algo que el año 1804 hizo en Francia emitiendo una ley de libertad a los judíos y conversos. Como contrapartida tenían que hacer el servicio militar. Respecto a los primeros muchos rabinos estaban en contra pues querían que imperará entre ellos la ley mosaica. Un objetivo fue hacer desaparecer la Inquisición, lo que llevó acabo desde el año 1808 al año 1814. Una institución que en España perduró después hasta el año 1820, más catorce más como Juntas de Fe, desde que fue establecida el año 1478. En Portugal duró de 1536 a 1821. Quien daba la charla insistió en que la Inquisición se crea por los judíos conversos, acusados de criptojudaísmo, decir que son cristianos y practicar su religión a escondidas, lo que se consideró una herejía.


Es esto lo que a él y más Pinto, que no son familia, pero que comparten un origen común en este apellido. De hecho en la novela “Las aventuras de un soldado de Napoleón” de los autores Emilie Eckmann y Alejandro Chatrian un personaje es el sargento Pinto. También en la novela de Pérez Reverte, “La sombra del águila”, sobre los españoles en Rusia con las tropas de Napoleón, aunque muchos cambiaran luego de bando, un personaje también es Pinto. Datos coincidentes.
¿Qué significa “Pinto” como apellido? Hace referencia a la marca que se ponía a los conversos, que también los judíos, pero al ser expulsados quedaban los “judíos de señal”, los conversos, que llevaban la Rueda Judía (blog familiar). Popularmente se señaló como el “punto”. Punto que evoluciona de la palabra “pinto”, como el pueblo de Pinto en España, llamado así por ser donde se indicó está el “punto” central del país, habiendo un monumento en dicho lugar a este respecto. Aunque años después de que lo calculara un geógrafo, otro lo desplazó a unos kilómetros más allá, entre Pinto y Valdemoro. Centro de la Península Ibérica.


Monumento en el pueblo madrileño Pinto, al hecho de situarse en él el punto central
de la península. Y explicación antigua de este hecho.
También “pinto” en el idioma portugués de aquella época, siglo XV. Dos siglos después, aunque fuera publicada por primera vez el s. XIX, surgió la leyenda del gallo, que es el emblema actual de Portugal, en la zona de donde vivieron nuestros antepasados por aquel entonces, a los habitantes de allá se les llamaba “pollitos”. En portugués “pinto” significa “pollito”. Se solaparon después los dos significados.
Pero se puede corroborar el origen judeoconverso, por ejemplo en el museo judío de Granada aparece en el listado de judíos conversos antiguos, el apellido Pinto. Les llaman “judíos de conveniencia”. En el s. XIV. En el reino luso se produjo la gran matanza de judíos el año 1391. El año 1497 se bautizó obligatoriamente a todos. Impusieron nombres colectivos, como uno que se repite: “Manuel” que quiere decir “Dios con nosotros”, osea: el dios verdadero. Y lo es en plural, no con la persona, sino un colectivo entero, “nosotros”.

Documento sobre la Rueda Hebrea, en el museo judío de Mallorca.
En Ámsterdam a parte de que hay la casa de Pinto, Huis Pinto, de un judío cuya familia huyó de la inquisición de Portugal. En el monumento de homenaje a las víctimas del holocausto hay 96 persona con el mismo apellido, también en Varsovia, Viena y en Praga se repite el apellido Pinto entre las que fueron asesinadas por su origen. Ha habido en Marruecos, Siria y otros países rabinos apellidados Pinto, todos de familias que proceden de Portugal. Como curiosidad el rabino de gran prestigio místico, David Hanania Pinto, francés, fue quien bendijo a Milei al hacerse presidente de Argentina, año 2023, y fue quien guió a este personaje en su conversión al judaísmo. Yoshiyahu Yosef Pinto, es un controvertido rabino de Marruecos. Muchos descendientes de conversos volvieron a la religión originaria de sus ancestros.

Parte del monumento a las víctimas del holocausto contra los judíos en Ámsterdam. Con los nombres de ellos. 96 con el apellido Pinto. Foto de Yolanda Prieto,
madre de los Pinto Prieto, tataranietos de Cristiano Pinto.
Este proceso de conversión ha dado lugar a muchas costumbres, alimentarias, por ejemplo, como fue echar carne de cerdo al cocido para ver si lo comían o no, siendo este plato anteriormente garbanzos con gallina. El cocido judío era la adalfina, garbanzos con carne de cordero. Un canto dice “pedimos adalfina y nos dan tocino con gallina.” La legumbre “judía” adquirió su nombre como alternativa a los garbanzos. O nombres de las ciudades tienen una historia que tiene que ver con su persecución. Por ejemplo la calle Matasiete en León, cuyo nombre se achaca a una pelea de espadachines en el s. XIV, siendo varias leyendas las que se interponen. Podría más bien ser por donde pasaban los cristianos viejos para matar “a los del 7”, por ser éste el número místico de los judíos, por diversas razones espirituales, baste decir que siete son las ramas del candelabro judío. Da esta calle al lugar donde estuvo la sinagoga por aquel entonces, la actual calle Misericordia, y la calle santa Cruz, donde quizá estuvo la última sinagoga, pues adquiere este nombre al poner una cruz en el lugar del templo judío al ser expulsados. Muy cerca también se ubicó la casa del famoso Dom Sem Tob, en Cuesta de los Castañones, médico judío que fue asesinado por una turba de cristianos. El disertador de la historia Pinto aludió que todavía en León durante la Semana Santa se dice “matar un judío”, cada vez que se bebe una limonada, bebida típica con vino macerado con diversas frutas. Las palabras, los nombres trasportan en ellos lugares y tiempos pasados.

¿Y antes de ser conversos? Lógicamente, explicó el ponente, fuimos judíos y no tuvimos el apellido “Pinto”, por supuesto, en aquel entonces. Pero de ahí venimos, del mundo judío. El primer converso de la familia Pinto antecesor de los Pinto de León en Portugal tuvo padres judíos. Siguiendo la historia de las palabras encontramos pistas y señales que permiten construir una historia, que nos acompaña, de la que formamos parte y que somos esa historia, una minúscula parte, pero que forma una porción, por minúscula que sea, de nuestra manera de ser.
La conferencia trascurría dando zancadas gigantes en el tiempo, aunque sean realmente pasitos muy cortos en la totalidad del tiempo. Hasta llegar a Portugal el Pinto que impartía la charla dibujó un mapa que va desde Israel a Portugal, hasta llegar a León. Si fuimos judíos participamos de su historia. Y en ella encontramos algo peculiar. Fuimos artesanos de las telas de barcos, la vela de los barcos. De los barcos de vela. Y he aquí una pregunta inquietante: ¿Por que se llaman de vela? La investigación del orador le llevó a descubrir que dichas naves se inventaron en época de los egipcios, pero no fueron ellos, sino los judíos esclavizados quienes crearon este nuevo mecanismo para impulsar las naves. Precisamente gracias a ellas pudieron escapar. Se ha puesto en duda que la narración bíblica de la esclavitud fuera cierta, pero se descubrió una piedra hace años con una inscripción sobre Israel, indicando que habían sido arrasados, del s. XII aC. También otras echas en letras hebreas. Y un grabado del éxodo, a parte de rastros de una emigración nómada para el pastoreo de los israelitas al delta del Nilo.
Precisamente la palabra «Pésaj», referida a la fiesta que celebran los judíos por la liberación de su pueblo de Egipto, no significa «paso», como se traduce muchas veces para asociarla a la pascua de los cristianos, que quiere decir «paso», de la muerte a la resurrección. En hebreo su significado es «pasar por encima», lo que indica que pasaron por la superficie del agua del Mar Rojo, lo que poco tiene que ver con que se abrieran las aguas, sino como metáfora, de que se abrieron camino sin que los egipcios les pudieran alcanzar.

Cuadro de Sorolla.
La historia judía va unida a sus textos sagrados, los bíblicos del Antiguo Testamento y la Torá. El narrador de esta fabulación advirtió que “tienen su aquél”, que como dirían los antiguos Pinto. Unos esclavos jamás hubieran podido escapar de un ejército organizado y con medios de sobra, de no ser por algo nuevo que los poderosos al servicio de los faraones desconocieran. ¿Se abrió el Mar Rojo, y luego sepultó a quienes los persiguieron? Hay una serie de textos que apuntan a lo que defiende el ponente, que al menos pueden servir como referencia. En la Biblia se lee: “El viento del este sopló toda la noche, que secó el mar.” Es el viento lo decisivo como fuerza motriz de este invento. El profeta Ezequiel dice al respecto: “Oh espíritu, ven de los cuatro vientos, sopla sobre los huesos y vivirán.” Esta frase puede ser ambigua, pero el profeta no deja lugar a dudas, añade de seguido: “Esos huesos son la entera casa de Israel.” Finalmente podemos leer en la Biblia, en el Éxodo: “Una columna de nubes los salvó.” Una interpretación puede ser la que hace la iglesia, que fueran las alas de los ángeles. Pero la imagen es la de un grupo de barcos con telas blancas para impulsar las naves movidas con remos, reforzando su velocidad.

Antiguo barco de remos y velas, en Gracia, copiando el que inventaron los judíos en Egipto. Llamado «barco de Argos.»
¿Por qué el nombre de vela?, porque ilumina la libertad del pueblo judío. La vela como objeto de cera fue inventada por un francés, Josehp Morgan, el año 1834. Pero la palabra «vela» se usó desde tiempos inmemoriales con el significado de lo que ilumina, que brilla, pasando al latín otras palabras como candela que es luz, cuyo soporte es el candil. Viene de la lengua indoeuropea, “kand” que quiere decir “brillar.” Y el candelabro, siendo el de siete ramas con mechas encendidas el símbolo judío por excelencia. Es la luz de la llama, lo que ilumina. Un símbolo esencial judío, aquello que les llevó a la libertad como pueblo y donde adquieren en ese trascurso su identidad y religión, es cuando comienza el judaísmo como tal con las tablas de Moisés. Las siete velas son la “Menorá”, que representa el arbusto que ardía, pero no quemaba. Parece que todo apunta a ello, al menos como posible interpretación. Una curiosidad que supo el estudioso Pinto después, es que el barco de remos con una tela (vela) lo llamaron los antiguos «barco de Argos», sus marinos los argonautas. Argos significa «brillo», «el barco que brilla», como la vela cuyo brillo y luz han de seguir para lograr su libertad como pueblo. Será el símbolo judío, la vela, el candelabro, por antonomasia.

Es pues un hilo conductor dentro de una (posible) historia. Por ejemplo la costumbre de los Pinto de despedirse cuando alguien viaja batiendo un pañuelo. Fue una antigua costumbre judía recordando aquellas “llamas” (velas) de barcos. Luego el cine y la extensión de la costumbre ha hecho que se vea para secar las lágrimas por la despedida.

Ramiro Pinto Cañón, despidiendo pañuelo en mano a su hija Daira
y a su pareja, Arthur, en la estación de trenes en León.
También decir que su cuaderno de bitácora, Cristóbal Colón, señala a la carabela Pinta como “la más velera de la carabelas.” Parece que el nombre de esta embarcación con tres velas triangulares se insiste en que quiere decir “barco ligero” o incluso “cucaracha” por su forma, cuando la palabra está desnuda en su sentido etimológico: “Cara-bela”, querida vela, o blancura, que es el significado de “bela”, querida vela blanca… Todo son conjeturas. Pero con ciertas coincidencias, como que la primera rosa de los vientos, que señala los puntos cardinales, se ve por primera vez dibujada de la mano de un judío mallorquín el año 1375. Unos datos no tienen nada que ver con otros, pero con perspectiva forman un entramado coherente, al menos coincidente. Las historias cotidianas, a veces ponen en cuestión la gran Historia, incluso a conocimientos establecidos.



Una réplica de la Pinta, a escala y unas palabras sobre la misma y relacionado con lo que plantea el conferenciante en el museo Colón de Valladolid. Y a tamaño natural en Baiona – Pontevedra (museo carabela Pinta), donde se afirma que se llama de esta manera porque su primer dueño fue un Pinto. A este puerto es donde llegó al volver del primer viaje al Nuevo Mundo, siendo el primer puerto que recibe noticias de este viaje.
¿Y antes de ser judíos? Porque si venimos cada cual de un hombre y una mujer que a su vez vienen de la relación de otra mujer y otro hombre, y así sucesivamente, tenemos un pariente en aquellos tiempos de hace 8.000 años y antes, por supuesto. Por ser de un colectivo identificado podemos seguir la pista. El público asistente quedaba absorto ante este viaje en el tiempo a través de la palabra, siguiendo las huellas del apellido.
Antes de ser judíos, los que luego serían Pinto, y más adelante los Pinto de León, fueron, fuimos, semitas. Descendientes de Sem, según el origen de esta palabra, un hijo de Noé, que recoge en su identidad a los árabes, etíopes y judíos. Hubo, evidentemente, otras ramas de colectivos humanos que siguieron sus respectivos caminos: Hindúes, calés, orientales, toltecas, inuits y demás.
¿Y antes de ser semitas?, y con este interrogante anunció el orador un descubrimiento Pinto. Algo no planteado, tanto es así que no aparece en san Google. Fuimos Camitas, de una tribu concreta. ¿Por qué lo sabemos? Porque se circuncidaban, como atestiguan estudios antropológicos. Se observó durante el s. XIX. Con esa tradición las tribus camitas que quedaban, que venían de otra época anterior sin haber evolucionado significativamente, de la zona que hoy corresponde a Tanzania. No es que los judíos se circunciden, sino que quienes se circuncidaban fueron quienes se hicieron como colectivo judíos, formando el pueblo judío que sacraliza todo, también esta costumbre ancestral. Se llaman a sí mismo los circuncisos, y a los que no son de su pueblo los incircuncisos, como se repite en los textos bíblicos. Posiblemente por una cuestión orgánica del pene lo hizo necesario. Es una antigua costumbre de la que hay grabados, como en una tumba judía de hace más de cuatro mil años. Se practicaba con una piedra se sílex, que se sigue usando en algunos rituales actuales para esta tradición y exigencia religiosa, hasta el punto de que en el Antiguo Testamento se puede leer la división que hacen ellos entre los circuncisos y los incircuncisos, una seña de identidad de primer orden, al tratarse de un pacto de circuncisión entre Dios y Abraham, lo que es una manera de explicar aquella tradición ancestral. Antiguamente la hacía el padre del niño, luego fue el mohel, un especialista. Josué, durante la salida de Egipto para ir a la Tierra Prometida, sentenció “prepara cuchillos de piedra afilados y vuelve a practicar la circuncisión entre israelitas”, lo que indica que lo hicieron los habitantes de aquella tierra antes de fundar el judaísmo, antes de ser los moradores de Israel. Habían dejado de practicarlo y volvieron a su ser con esta norma.

Imagen egipcia sobre la circuncisión. En el sur de Egipto los musulmanes
la practican voluntariamente y también los cristianos coptos de Etiopía.
De no ser por esta característica, el orador reconoció que nos perderíamos en nuestro particular árbol genealógico. Esta etapa forma parte de la prehistoria, hasta 20.000 años atrás, pues a medida que vamos al pasado se estiran los tiempos. Y ¿antes de ser camitas? Precamitas. ¿Y antes? ¿O salieron de la nada? El conferenciante entró en el tema de la evolución siguiendo un hilo conductor que une la historia Pinto. Causó vértigo a la concurrencia hablar de millones de años, pues mientras que los homínidos fueran mamíferos venían de un hombre y una mujer de la que, como cada persona, viene y, además, cargados de la genética humana trasmitida biológicamente. De este proceso evolutivo viene la familia Pinto, como cualquier otra. Antes de que el homo sapiens fuera especie humana cada individuo venía al mundo de la relación de un macho y una hembra. Seguimos teniendo un parentesco en esa fase de la evolución.
Hay muchos pasos que no encuentran un sentido en la historia de la familia, pero se llega a momentos que se pueden imaginar y encajar como piezas de un puzle. Así lo contó el investigador, más bien indagador, Pinto. Los simios tienen terror al viento, se aferran a las ramas y gritan. “Los humanos ancestrales eran muy diferentes entre sí, y convivían con especies simiescas”, afirman modernos antropólogos, que corroboran algo que es un acuerdo generalizado: “Todos somos africanos; los modernos seres humanos aparecieron en África.” Los homínidos se hacen homosapiens hace 200.000 años. Hicieron falta 6 millones de años para que aparecieran los primates humanos. La historia Pinto es que un mono, según algunas mujeres Pinto una mona, cayó de una rama, lo que se conoce como “la Caída” en los textos bíblicos. ¿Por qué seguir en los bosques con ese griterío?, se enfrentaron al viento, ¡otra vez el viento!, que lleva al colectivo inicial de esta gesta evolutiva, convirtiéndose en bípedos. Los Pinto llamamos a ese antecesor nuestro el “mono disidente”, aunque vengamos de un ancestro común, no directamente de los simios. Esto da lugar a una paradoja, pues una hija del disertador no quiere ser Pinto, reivindica su segundo apellido. Pero resulta que es la más Pinto de los Pinto, es la Pinto disidente. Paradoja Pinto.

Museo Pinto, de León. Con muchas cosas simbólicas que resumen su trayectoria a lo largo del tiempo. También recopila publicaciones de libros
y tesis de miembros de la familia.
Quedaba poco tiempo, la concurrencia mostraba su asombro a través del gesto de la cara. Aún quedaba más, todavía con propuestas más sorprendente y atrevidas, pero siempre buscando el orador la coincidencia con el conocimiento científico, también relacionado con la historia Pinto, ¡por supuesto! Varias personas del respetable parecían estatuas escuchadoras. Una responsabilidad inmensa pesaba sobre quien hablaba. ¡Cinco minutos!, no iba a haber tiempo de preguntas ni para opinar. Como dice la canción la vida es eterna en cinco minutos… Pero meter en ellos millones de años, 480 millones de años que supone la historia evolutiva. Si la Pinto mona avanzó contra el viento, el responsable de la conferencia no iba a ser menos. Reconoció humildemente, que no encontró un rastro definido antes de llegar al paso siguiente. Los Pinto venimos de la estrella de mar, sentenció. Bueno, aclaró, de un antecesor común a la estrella de mar. Estalló alguna sonrisa, pero lo aclaró de inmediato para luego en un minuto poner las fotos de lo que había contado.

Para llegar a este equinodermo puso a la concurrencia en antecedentes, con un descubrimiento de quienes estudian la evolución molecular, una cuestión que según cuenta el investigador Carlos Briones, hace unos 170 millones de años los mamíferos alimentaban a sus crías por mamas, pero ponían huevos (aún es así en ornitorrincos y equidnas.) La infección por un retrovirus transformó una de las membranas del huevo convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las capas de la placenta. El huevo no salía y aparece el parto como nacemos los mamíferos consecuencia de la adaptación al medio y a las nuevas circunstancias biológicas. Sin virus, nuestro cerebro no sería tan grande. Ni podríamos decir a nadie ¡viva la madre que te parió!
No es una ocurrencia apuntar a la estrella de mar, sino el resultado de indagar lo que cuentan las escrituras que recogían el acervo oral, lo que llegaba como eco de un tiempo inmemorial a quienes recogían sus creencias y recuerdos en las Escrituras. Leemos en el Antiguo Testamento: “Una estrella despuntará desde Jacob” sus seguidores le llamaban “el hijo de las estrellas.” Siempre se ha pensado que serían las del cielo, pues Yavé prometió a Abraham que tendría tanta descendencia como estrellas hay en el cielo, en esta caso lo especifican las Escrituras Sagradas. Pero entonces sería el padre, de ellas, no el hijo de las estrellas. Jacob, hijo de Isacc y de Rebeca, hermano gemelo de Esaú, a quien compra la primogenitura por un plato de lentejas, pasó a llamarse “Israel”, de ahí el nombre de una tierra hoy foco de un conflicto bélico de los hijos de Israel para quien su tierra es su alma, su tierra prometida, llamada Israel que quiere decir “el que lucha con Dios”, porque soñó que luchaba con un ángel. En verdad el ángel le estaba enseñando a luchar para que formara lo que tanto se lee en la Biblia “el ejército de Yavé.” Pero no salgamos de la historia, recondujo quien hablaba la explicación, que manifestó fuera de tiempo y de la conferencia su respeto al pueblo palestino y al pueblo judío, involucrados ambos a una guerra fratricida por sus respectivos poderes sumamente violentos, ¡las dos partes del enfrentamiento!
Si nos atenemos a la teoría de Karl Jung vemos una coincidencia simbólica que expresa el inconsciente colectivo de los judíos, un conocimiento profundo que se visualiza con una imagen, pero sin conciencia de lo que puede significar, a no ser que sea interpretado: La bandera de Israel es una estrella, la estrella de David, con dos barras horizontales de color azul, la de arriba representa el cielo y la inferior el mar. Tal es la explicación. La estrella está formada por dos triángulos que se superponen, uno señala a la línea de arriba, el otro la de abajo. Para los judíos representan la idea de subir al cielo, pero ¿desde dónde? ¿Puede ser la tierra representada de color azul? La franja de abajo simboliza el mar. Y entre medias la estrella de David. En muchas culturas la estrella de mar significa la iluminación del camino en tiempos de oscuridad.

Hasta aquí puede ser palabrería, pero el difusor de este planteamiento cito a Darwin cuando afirma: “Una estrella de mar y una persona pueden compartir un ancestro común que vivió hace 580 millones de años”. La ciencia evolutiva actual calcula doscientos millones de años menos, basándose en los fósiles encontrados en la cordillera alta de Atlas, Marruecos. Este equinodermo marino que perdió su cola con el paso de los años, quedándose con la cabeza nada más, pero con un cerebro en cada brazo, es hermafrodita, no necesita un macho y una hembra, pero de una de ellas salió el óvulo fertilizado del que evolucionamos respectivamente cada cual. Desde ese momento no venimos de un macho y una hembra, pero sí de un individuo previo, en ningún caso de la nada. Por eso insistía en que es posible seguir indagando hacia el pasado remoto.
La ciencia hoy ha llegado a la conclusión, aunque como teoría / hipótesis controvertida que de los ancestros de la estrella de mar evolucionaron otras especies, entre otras de la que venimos los seres humanos, los primates, el homo sapiens. La doctora Perillo llega a decir que está en la base del Árbol de la Vida, es su raíz. Quizá la Estella Mari, la estrella de los mares, sea algo más que una invocación de los marinos medievales a María, la madre de Dios. Las palabras tienen su propia historia, vienen de lejos, del lenguaje oral, trasportan leyendas y conocimientos que quedan lejos en el tiempo. Si desde la ciencia se apunta tal posibilidad, quizá no sea algo descabellado.
¿Y antes?, antes hubo una evolución de la energía para convertirse en materia, lo que se llama desde el evolucionismo el “amanecer cósmico.” El conferenciante no pudo continuar, dio por finalizada su disertación y como diría el nieto de Cristiano Pinto maestro, Ramiro Pinto Díez “el publico divertido se fue por donde había venido.” A quien se lo ha pedido ha enviado unas notas que reproduzco sobre esa pregunta tan inmensa, ¿y antes?
El investigador y versátil de fábulas Pinto ha indagado para ver ese paso en el tiempo que lleva al abismo del tiempo, pues ¿de dónde proviene la estrella de mar? Millones de años antes hubo un ancestro común a los animales, plantas y hongos, los hods. Pero antes, antes de antes aparecieron las células que se agruparon para formar estructuras biológicas de las que venimos, sin encontrar una identificación con los Pinto, pero sí hay una cierta concordancia en un orgánulo que entró en simbiosis con la célula alojándose en el citoplasma: La mitocondria. Produce la mayor parte de la energía de la célula y cuenta con su propio material genético, que difiere del material genético del núcleo. Los judíos dan lugar a una gran parte del conocimiento de la Humanidad, la energía del homo sapiens. Socialmente el manejo del dinero es la “gasolina” de la sociedad en todo el mundo, para bien y para mal. Un combustible que puede acabar incendiando el mundo. Las mitocondrias entraron en simbiosis. El colectivo humano de los judíos tiene su propia historia, su forma de sacralidad, su manera de ser, como cualquier otro colectivo, pero no cabe duda que los judíos de una manera especial y esencial para ellos se incrustan en la sociedad con su identidad propia, lo que permite hacer una referencia a esta estructura del citoplasma. En las anotaciones aclara el conferenciante que sin entrar en valoraciones tristemente políticas nada tenemos que ver los Pinto con lo que sucede en la actualidad en Oriente Medio, cada cual tiene su criterio y conciencia individual y personal con diferentes opiniones según la perspectiva con que mire.

Imagen al microscopio de una mitocondria.
El siguiente paso hacia un pasado, zancadas multimillonarias de tiempo, son las partículas que forman los átomos que a su vez son los elementos que forman las células. De las tres que hay lo que encaja con la trayectoria Pinto es el electrón. Evidentemente, leemos en las notas y que se aportan en este resumen como complemento, sin apellido y menos Pinto para este tipo de partículas… Simplemente es de donde provenimos, en concreto de algunos de ellos perdiéndonos en la identidad individual. La onomástica del apellido vendrá muchísimos después, pasados miles de millones de años, pero ¿de dónde vienen quienes son identificados con este apellido, pasando por toda una trayectoria de materialidad, sea biológica, social, cultural o histórica? Venimos de los electrones, porque tienen una función de cambiar las estructuras de la materia al pasar de unas órbitas a otras de los átomos, atraídos por los protones y neutrones. Algo que sucede de manera colectiva y social como influencia judía, hasta el punto de cuando no se sabe quien cambia todo en un país se acusa sociedades secretas, como la de los judeomasones.

En la historia genealógica se ven varios ejemplos, por no decir en general, tanto del electrón y sus relaciones con las otras partículas atómicas. Encontramos otra hipótesis Pinto, y es que los sentimientos vienen del mundo de los electrones. Como repetía la tía Lola, los Pinto somos unos sentimentales. Y esto que parece una tontería tiene su aquél. Si nos damos cuenta los sentimientos evolucionan: de ser una energía de atracción entre partículas han pasado en miles de millones de años a la atracción biológica de todas las especies animales que hace que tenga lugar la reproducción de las mismas sobre la base del instinto que no es sino la evolución de una atracción biológica. El sapiens añade en este proceso evolutivo un lenguaje y una conciencia, que cada vez se hacen más sofisticados y se crea como un algo cultural tanto el amor como todos sus derivados de amistad, enamoramiento y demás. Variantes de diversas formas de atracción. Lo vemos en la gran literatura poética, teatral, novelística, permanentemente: la descripción entre personajes de una atracción (que hace que alguien sea atractivo) entre lo que serían los diversos componentes del átomo, aunque haya más de uno de cada partícula. Pero queda la “particularidad”. Como, por ejemplo, el electrón don Quijote de la Mancha con su interacción con la protona Dulcinea y la neutrona Aldonza, une en un mismo personajes dos actitudes, pero en su vida real serían dos mujeres diferentes. O como la electrona Fortunata que interacciona entre el protón Juanito y la neutrona Jacinta. Es el esquema general de las grandes novelas universales que parece continúa, aunque de otra manera sin que parezca que tenga relación, la interacción atómica. Lo vemos en la Historia de nuestro tatarabuelo Pinto, en varios hermanos de la generación de los abuelos, Pinto Maestro, que se sepa pasados los años. Como la vida misma, con sentimientos que ¿de dónde procede?, ¿de qué estadio evolutivo? ¿Quién se lo ha planteado? Y sin embargo novelas como Ana Karerina, Madame de Bovary, Los Hermanos Karamaroz, el Ulises de Joyce, en la novela de Proust “En busca del tiempo perdido” entre Albertina, Marcel y Gilberta, y muchas más.

En las notas del investigador Pinto se ven subrayadas las palabras “puede parecer una tontería”, pero a continuación recurre a la ciencia, al criterio científico tal cual: Las neuronas del cerebro funcionan por impulsos eléctricos, que dan lugar al intercambio de neurotransmisores. En el corazón, al que se considera el nido del amor desde tiempos inmemoriales, que aún se usa en nuestros días como símbolo de amar, funciona y bombea la sangre el nódulo sinodal, que son células nerviosas que se activan por impulsos eléctricos. Las sinapsis eléctricas son los neurotransmisores, pero ¿qué son las descargas eléctrica?, las que al actuar en las neuronas permiten que funcionen los sentidos de los mamíferos y otros animales. Ni más ni menos son intercambios de electrones, descargas de los mismos. Algo mecánico acoplado en el ser humano adquiere una nueva dimensión, la de los sentimientos. Lo que en especies no sapiens es el instinto biológico.

¿Y antes? Esta pregunta tan ambiciosa, pero elemental por otra parte, nos lleva a los quarks, las partículas subatómicas. ¿Podemos encontrar Pintos a este nivel? Es obvio que si venimos de algo anterior, siguiendo la pista de nuestros antecesores, antes de tener apellido, el estudioso de la genealogía, apunta que es algo que trasciende al grupo familiar, y del que viene la mitad de la población, es el spin, la rotación de la energía en un cuanto, una mínima porción (cuántica), que sucede de manera doble en sentidos diferentes. Nuestra fuente de energía, la de los Pinto, es la negativa, venimos del spin negativo, que se convierte en respuesta dando lugar a lo que será la carga negativa, aunque sea nominal, del electrón, a la mitocondria, a la estrella de mar cuya “negatividad” consiste en que es capaz de regenerar partes de su organismo que se rompen o que se quedan sin ellos, lo que se investiga para aplicar a los seres humanos en caso de alguna amputación. O que en cada brazo de la estrella marina tiene un cerebro, algo excepcional que lleva la contraria (negativo) a otras especies, incluidas las que provienen de sus antecesores comunes. Y el mono disidente, que lleva la contraria a los que se acomodaron en los bosques, y los camitas que evitaron ser sedentarios en el neolítico, llevando la contraria a otros colectivos humanos, los judíos pueblo errante y que ha sido perseguido y amenazado por ser vista sus costumbres y reacciones ante los enemigos como algo negativo, y los conversos que fueron tenidos en cuenta como personas que negaban al mundo que les exigió cambiar de fe, de la noche a la mañana, y los Pinto de León que discuten por todo y no paran de llevarse la contraria unos a otros en un ambiente familiar. Como decía la madre de los Pinto Cañón a su marido: “Lo que haces no es sino discutir por discutir.” En fin.
¿Y antes? El Big Bang, el origen de todo donde nos unimos en un brillo común ante el hágase la luz, que dio lugar a lo que se llama la “sopa cósmica”. ¿Y antes?, es ahí donde algunos quieren pillar a quien ha hecho este recorrido, que viene resumido en el museo de los Pinto de León. ¿Y ahora qué? ¿La nada? ¿Qué fueron los Pinto en la Nada?, se supone que nada, pero es que ha dejado de haber un antes, a cambio sí hay un más allá, en el que cada cual coloque lo que considere, crea o piense. Un Dios creador, una inteligencia cósmica, el azar y la necesidad, el vacío. Es en este interrogante donde el cicerone Pinto hubiera querido finalizar, pero las circunstancias mandaron y no pudo llegar al comienzo de los Pinto.

Finalizada la exposición narrativa en la estrella de mar, como diría el nieto de Cristiano, Ramiro Pinto Diez, ¡el público divertido se fue por donde había venido.”
Al día siguiente se hizo la RUTA DE LOS PINTO EN LEÓN (Ruta Pinto)
Se pudo hacer gracias a quienes pusieron sus coches a disposición de los familiares que vinieron, estándoles la familia muy agradecidos. Un primo de Los Pinto, Andresín, Rodrigo, Pablo PJ, Mara Ramos, José de Dios, de quien son gran número de las fotos. Otras son de varios Pinto.

Encuentro de el restaurante El Lápiz con los conductores,que nos trasladaron a los diversos lugares. Andrés Guerra y Rodrigo también pusieron el coche, lo que agradecemos. Desde la derecha, José de Dios (autor de gran parte de las fotos), Pilar, Irene, Yolanda (madre de los Pinto Prieto), Ramiro Pinto, Mara Ramos, Pablo PJ, Candela.
Comenzamos en el cementerio, donde vistamos y rendimos homenaje a nuestros antepasados, al tatarabuelo Cristiano Pinto, a algunos de sus nietos que murieron jóvenes, a sus hijas pequeñas. Y la tumba de su hijo mayor, con un busto que realizó Manuel Gutiérrez, bajo el cual se lee el comienzo de la letra del himno de León que escribió. En ella está su esposa, sus hijos Ricardo y José. Ante la misma la familia Pinto cantó el himno rindiendo honores a este Pinto singular de León.





Ante la tumba de los ^Pinto ferré, donde yacen Pepe y su esposa Agustina, José y Ricardo Pinto Ferré, con el busto de Pepe. En la otra están enterrados Cristiano Pinto,
su esposa Dolores Maestro, sus hijas Polonia y Dolores (la tía Lola.)
Sus nietos Cristián y Marujina, Pedro Ferré y otros.

Bajo el busto están las letras de los primeros versos del himno de León, que cantamos solemnemente bajo la batuta de Gabriel Pinto Cañón
y el entusiasmo de Amaia Pinto Ibisate que puso la música.
La siguiente parada fue en el Coto Escolar, donde llegó hace casi dos siglos nuestro pariente, padre de nuestros tatarabuelo Antolín, José de los Ángeles, el 24 de noviembre de 1808 (blog familiar.) Fecha en la que estamos nuevamente convocados, por sugerencia de Ana, nieta de Julián Pinto, para el año 2028 con el fin de celebrar el segundo centenario de la llegada a esta ciudad.



En el Coto Escolar, conocido antes de su existencia como la Chopera, donde acamparon los del regimiento en el que iba José de los Ángeles Pinto, el 24 de noviembre de 1808. Lo abrieron para la ocasión. Allá dijeron ¡rompan filas! y nuestro pariente,
el padre de nuestro tatarabuelo se quedó en León, casándose con Josefa González
y luego al enviudar con Juana Miguel, con quien tuvo a su hijo
Antolín Pinto Miguel, casado con Polonia Uriarte Balbuena,
que tuvieron dos hijas que murieron adolescentes y un hijo: Cristiano.
Continuamos la ruta hasta la calle que tiene el nombre “José Pinto Maestro”, donde hablamos con los vecinos, orgullosos de vivir en una calle tan importante y que fuéramos a visitarla.








En la calle José Pinto Maestro, hablando con el vecindario que se mostraban orgullosos de vivir en calle tan importante y que fuéramos a visitarla.
La siguiente estación: San Marcos, donde estuvieron presos varios hijos de Cristiano Pinto, quien cuando la guerra guardó el crucifijo envuelto en la bandera republicana, como lo contaba la tía Lola.







En San Marcos, que fue cárcel / campo de concentración tras el golpe de Estado. Con Felipe Santasmartas explicando la historia del lugar. La nieta de Julián que fue fusilado el 16 de agosto de 1936, Ana Mari, Amaia, nieta de Vicente, preso en este lugar
así como su hermano Ramiro, que es recordado por su nieto tocayo.
Fotografiados en la sala que rememora lo ocurrido en la guerra civil. Omar Pinto Prieto llevando a su tío César Pinto Cañón patatas Blas,
que son tan típicas de León y de los Pinto Cañón
Nos acercamos a la fachada de Julio del Campo, que no se enseña a los turistas, siendo un monumento laico en el que firman la obra el peón de obra, el albañil y demás trabajadores junto al maestro de obras. Donde aparecen los nombres de Edison, Ramón y Cajal, Marconi, Franklin, Cervantes y otros personajes de la ciencia, el arte y la cultura.

Ante la fachada de Julio del Campo. Pore casualidad nos encontramos a Carlos Gutiérrez, cuya empresa, Decolesa, limpió este monumento dedicado al arte, la cultura y la ciencia. Es hijo de Manuel, quien esculpió el busto de Pepe Pinto para su tumba. Otra característica de este monumento es que aparecen el peón, el aprendiz
y otros obreros junto al maestro de obra. Algo digno de tener en cuenta.
Otra vez una tormenta implacable nos hizo dejar parte del recorrido que continuamos por la tarde, después de comer en La Fragata una comida típica de León y que echaban de menos los Pinto Maestros cuando fueron mundo adelante: Morcilla de León (el típico mondongo), oreja, callos, embutidos de la tierra, Pulpo, pimientos rellenos de bacalao, huevos rotos con picadillo. Vino Prieto Picudo. Para los vegetarianos: tortilla de patata y a compartir ensalada de lechuga, tomate y cebolla. Postre arroz con leche. Con un fondo del comedor en el que destaca la foto gigante de un barco de vela, algo tan Pinto y que otros dicen “tan pinturero.”



Los Pinto ¡a toda vela!!!
Y celebramos el cumpleaños de Elisa Pinto Pulido, a la que colgamos la cuelga, tan típica de León y sopló ¡la vela! Le tiramos de las orejas, contando el significado de este gesto ancestral, cuando a los jóvenes de la tribu al cumplir la mayoría de edad y poder ir a cazar o ser madre, el anciano les cogía la oreja para acercarles a su boca con el fin de decirles su cometido, o algún secreto familiar, o el nombre de con quien se debería casar…
Cantamos el himno de los Pinto con emoción, cuya letra recoge parte de nuestra historia, prehistoria y evolución: “Mi casa son altas cumbres (en esto se explicó que aunque atravesamos el Kilimanjaro y el Cáucaso no los escalamos, aunque alguno pudo hacerlo y quedarse por ahí, pero es una metáfora de que vivimos en los sueños, al admirar aquellos paisaje nos sobrecogieron, a nuestros parientes que anduvieron por allá admirando las alturas, preguntándose ¡qué habrá allá en esas cumbres? Por eso la tía Lola decía que los Pinto morimos con la boca abierta, por ser demasiado soñadores); El viento es mi bandera /Allá donde va el viento / allá va mi alma que cabalga en el viento. // Los Pinto, somos los Pinto, ¡somos los Pinto!” Con música entre el fado portugués y la sefardita.




Bajo la atenta mirada de Manuel Rodríguez Pinto que vino desde Málaga con su hermana Ana María, y la alegría de Andrés Guerra (Andresín) entonamos el himno Pinto acompañados de la música que hizo Gabriel Pinto Cañón botella y cuchara en mano.
Y un regalo para el museo, un cuadro de la plaza del Grano
y al fondo la iglesia del Mercado.
Hicimos el brindis Pinto, ¡por todos!, que alude a los nombres más antiguos (nombres bíblicos) de nuestra familia, investigados un poco a ojo: “Por Barco, por Gedeón, por Zabulón, ¡los Pinto de León!”


Gracias a todos. El cicerone de la jornada recibió un emotivo y florido regalo.
Por la tarde completamos la ruta, visitamos la iglesia del Mercado, donde fueron bautizados los Pinto Maestro, menos el hermano mayor que recibió las aguas bautismales en la iglesia de santa marina. También la plaza del Grano.


La iglesia del Mercado vista por detrás y el cuadro que muestra su entorno.
La calle Herreros, donde figura el portal número 3, que es la primera documentación de un Pinto en León que encontramos con la compra de este solar por parte de Antolín Pinto, nuestro tatarabuelo.

Y acabamos en el barrio de santa Marina, ante la casa en la que se alojó José de los Ángeles, al quedarse en León, y en cuya iglesia se bautizó Antolín y su nieto mayor Pepe Pinto.


Barrio de Santa Marina, con su iglesia y la casa donde fue a vivir el padre de nuestro tatarabuelo José de los Ángeles Pinto cuando se caso con su primera esposa, Josefa González, de la que enviudó. Allá nació, con su segunda esposa, Juana Miguel, Antolín Pinto que tuvo varios hermanos y hermanas.
Un café y la despedida. ¡Hasta la próxima!, viento en popa toda vela!, los Pinto siguen su rumbo, salvando dificultades, situaciones complejas… al igual que todas las familias. Una más, pero que tiene su historia, su leyenda o lo que se quiere suponer. Ojalá cada familia busque la suya propia y seguro que nos ocurrirá como a los arrieros: en el camino nos encontraremos. Como muy tarde en el Big Bang…

Placa que estuvo siempre a la entrada en el chalé de los Pinto Cañón en Moralzarzal.

Merci Infiniment pour vos recherches ainsi que pour votre magnifique conference je viens de terminer la traduction en Francais , je vais la communiquer a mon frere a bientot de pouvoir nous rencontrer affectueusement Josette.
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Un câlin. Merci. En attendant de se rencontrer.
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