José Luis, Jose, Josebisín. (Madrid, 11 – IV – 1964)

Nuestra madre decía que Jose tiene los ojos de los ángeles de Salcillo (los de las imágenes del escultor barroco de Murcia).



Gaby delante de él, Miry y Loly.
En Navidad, de pequeño, cuando había que cantar villancicos cantaba el de «las vacas del pueblo ya se han escapado, riau, riau...» le decían que no es un villancico y erre que erre, otra vez.




José con sus primos Ayala, Quique y Luisito.

Jose en el balcón de los abuelos, c/ Alonso cano, 74 de Madrid. Con el abuelo Luis
a su izquierda, delante su hermano Miry y a la derecha su hermana Loly.
Cuando llovía, con la capucha puesta del impermeable, se ponía debajo del canalón. También, cuanta mi madre, que se ponía a mirar por la ventana y se pasaba horas viendo la calle.



De joven quedó calvo a edad muy temprana edad, y lo pasó mal. Luego tuvo muchas tensiones que le hicieron poner una funda en los dientes para no erosionar los dientes.



Estudio como sus otros hermanos en el colegio Nuestra Sra. de Begoña. Después de más de treinta años cuando vuelve a Madrid le va a ver un compañero de aquel entonces: Alfonso Lizcano.

Practicó en el club Concepción natación y Water Polo.


Jose a la izquierda de la foto, con su madre y hermanos: Loly, Miry, César y Gaby.

Estudió Ciencias de la Economía en la Universidad Autónoma de Madrid (1998). Uno de sus profesores fue Ramón Tamames. Se ponía muy nervioso en los exámenes. Al acabar la carrera aprobó las oposiciones para Hacienda, queriéndose marchar lejos. Y eligió el destino de Palma de Mallorca, trabajando en la Dirección General de Catastro del Ministerio de Hacienda, como subinspector.

En la sierra, en el jardín del chalé de Moralzarzal – Madrid.
Con el tío Isidoro y la Vespa con la que viajaba.
En Palma de Mallorca siguió practicando natación. Conoció a su amigo Onofre y participó en campeonatos como en la Copa Nadal de la travesía del puerto de Mallorca (2019)






Año 1988. Con Rayo en la montaña leonesa. Un pionero del turismo rural. Con Gaby a la entrada del chalé de Los Pinto. En Astorga, ante el palacio episcopal realizado por Gaudi. Y como un auténtico rey.
Jose fue a clases de baile, donde a través de quienes allá practicaban esta actividad conoció a quien sería luego su mujer.




(Jose en la boda de Miry con Omar en brazos. A su lado su padre y su madre, con la abuela de Yolanda a su vera, Nana. Con Loly en Mallorca con Loly y en León con la tía Lucy y su hermano Miry a la salida de su boda, año 1994.)





(En Santibáñez de la Isla, año 2002. Con Laia a hombros y Mireia debajo. Año 2007. Haciendo una barbacoa en la sierra, Moralzarzal, y Margarita mirando. Año 2005. Enseñando a nadar a Elsa en la piscina de Moralzarzal, año 2001. Con Elsa año 2018.)

Eligió la plaza de funcionario del ministerio de Hacienda en Baleares, en la sección catastral, como subinspector. El año 2019 participó en unas pruebas de promoción interna para el Área de Investigación.

con quienes también juega al padel.


Se casó con Margarita (28 – VI – 1997) en el pueblo natal de ella se celebró la boda que tuvo dos anécdotas. Una que tuvo que ver con los Pinto de León. La tía Lola estaba convaleciente de la grave enfermedad que tuvo estando en Madrid, que casi le costó la vida. Fue la Navidad de ese mismo año. Con lo cual no le invitaron. A ella le sentó muy mal. Algo que les recordaría cada vez que les vio. Y por no invitarla ¡no les regaló una colcha! Para echárselo en cara al año siguiente fue a verles a la isla, con su amiga Catalina, de Marne.


La segunda es que el sacerdote que daba la misa en la que se casaban empezó hablando en mallorquín, los madrileños que fuimos decíamos «en catalán», pero los de allá decían que no, que es una lengua propia. Los invitados de la capital del reino empezaron a toser, a murmurar y el cura dijo que el sermón lo iba a decir en castellano, que los de Madrid llaman «español», pero dio toda la misa en la lengua de los invitados. Jose decía, «pero si luego lo iba a traducir, ¿qué más os daba?»




Jose tiene que aprender el mallorquín. En el trabajo le dejan dos horas semanales para este cometido, que cumple a raja tabla. Lleva años y según cuenta entiende todo, pues su mujer e hijas lo hablan a la perfección, pero él lo habla poco y no se suelta y lo escribe regular. Dice que lo que aprenden mejor allá es alemán e inglés, pues Mallorca vive del turismo de estos países, sobre todo el primero. Temen una catástrofe económica con la pandemia del coronavirus del año 2020.

El convite de la boda se celebró en un lugar muy típico, el antiguo monasterio de los jesuitas, Montedion. Una curiosidad que entronca con los Pinto: Originariamente este lugar fue donde estuvo una sinagoga de la la comunidad judía mallorquín. De ahí el nombre de Monte-Sion. Al día siguiente fuimos los hermanos y padres del novio a comer a casa de los padres de Margarita. Al final el anfitrión nos agasajó con ron cubano, después de corear este deseo colectivo. Don Bernardo, el padre de la novia, viajaba mucho a este país.

Cando Jose venía a Madrid siempre traía una ensaimada, rellena de cabello de ángel y también una longaniza de butifarra. A veces licor de hierbas hecho con anís. En verano nunca ha faltado a la subida al Pico del Águila en Moralzarzal. Ha creado allá una leyenda que siempre que subíamos después la recordamos. Al casarse su cónyuge es muy metódica en las cosas de comer, el horario de irse a dormir. Mi padre le decía que esperase a que acabara la partida de cartas, al mus, generalmente, en el porche del chalé, y si era la hora, era la hora. Ponía cara de circunstancias y se retiraba del mundanal ruido. Margarita, su esposa, no quería que comiera alimentos picantes. Pero al Pico del Águila subíamos alguna lata de sardinas que pican, «picantitas». Se ponía las botas con ellas, pero fue el secreto del Águila, nunca lo dijimos, hasta ahora que han pasado muchos años y no le ha pasado nada. Desde entonces siempre que subimos no han faltado estas latas en recuerdo de Jose.

Los tres niños, en el mismo orden: Ramirín, Pablito y Elsa.
Margarita Juana Roig Servera, Marga, (Porreres – Mallorca / Baleares, 8 – X – 1970) Estudio Formación Profesional de Administrativo e Interiorismo en la escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos en Mallorca.

Trabajó en una tienda kiosko – librería – papelería de su madre. Cuando ésta se jubiló hizo unas oposiciones y en la actualidad trabaja en el Govern Balear.

En noviembre de 2018 intervinó en la maquetación de un folleto de esta institución «Coyuntura económica de las Islas Baleares». Hizo sus pinitos en el mundo de la pintura. Le gustaba pintar el mar. Su nombre artístico es «Margaroi».

Mi padre contó muchas veces lo decida que es y mañosa, pues una vez que iban en coche de Madrid a la sierra, yendo él con ambos, se pinchó la rueda. ¡Vaya faena!, pero ella ni corta ni perezosa, se remangó y en un momento la cambió. Algo difícil de concebir en un Pinto, que como diría la tía Lola siempre hemos sido más intelectuales y se nos da mal el trabajo manual. A eso achacaba que sus hermanos, todos menos el mayor, fueron profesionales de trabajos manuelas pero que se metieran todos en historias sindicales y políticas. Luego decía por lo bajini «y así les fue». Según ella los intelectuales siempre pierden el norte, «hay que poner los pies en la tierra y, también, las manos». Por aquella proeza de Margarita, que fue un mito en la familia, la llamamos «Margaritona», en un sentido cariñoso. Cuando cambiamos una bombilla en casa de mi padre, o colocamos un cuadro, nos dice «mira, mira, te pareces a Marga».

Viven en Ca’n Pastilla, muy cerca de la playa. Ca’n quiere decir «casa» y «pastilla» era como se llamaba a las cajetillas de tabaco, con las que la familia March hizo contrabando antes de ser un banquero, precisamente el que financió el golpe de Estado de Franco. La casa de las pastillas es donde se escondían y así quedó el nombre para ese lugar.

A Jose le han operado de próstata. Tienen un perro, una tortuga y en el jardín un limonero. Jose ha participado en el partido Podemos, el año 2015 formó parte del Consejo Ciudadano de este partido en su ciudad. En lugar de «sí se puede», decía «se hará lo que se pueda.»


Playa de «El Mago» en Mallorca.
Margarita es hija de Bernardo Roig Cerdá y Francisca Servera Sitjar. Los dos del mismo pueblo, Porreras , aunque de diferente posición social sus respectivas familias. Porreras está en el centro sur de la isla, del municipio La Pla. En catalán, como dice Jose, es como hay que poner el nombre: Porreres, y que así conste.

Bernardo. Estudió en el colegio escolapio San José de Calasanz. Trabajó en un faro como farero, esos guardianes de ultramar. Un hombre flemático con sentido del humor, al que le gustaba viajar a Cuba, pasando de la isla del Meditérraneo a la del océano Atlántico.

Le gusta pasear. Parece ser que sus abuelos al ser pobres cuando repartieron las tierras de las orillas del mar, para que cada familia limpiara su parte de las algas, les pagaron un dinero por la propiedad de esos espacios sin ningún valor. Con el paso de los años adquirieron un gran valor al ser demandados para edificarlos.

Bernardo es hijo de Bernardo Roig Meliá ,campesino, y de Margarita Cerdá Roig, que tuvieron otros dos hijos: Francisco y María. Bernardo R. Meliá es hijo de Bernardo Joan Roig, que trabajó de herrero y de Juana Ana Meliá. Margarita Cerdá es hija de Jaume Cerdá, campesino, y de Catalina Roig, que tuvieron tres hijos más: Catalina, Apolinia y Joana.

Francisca. Se casó con Bernardo el día de su cumpleaños, que coincide con el mismo día que el padre de Jose celebra el suyo, Ramiro Pinto Díez, el 19 de diciembre. Una boda de dos vecinos de Porreras – Mallorca, no sin leyenda, pues él era unos años mayor que ella y él era una clase social diferente, algo que en aquellos tiempos, y en el mundo rural con más intensidad, se tenía muy en cuenta, tanto en la vida cotidiana como en el asunto matrimonial. Se fueron a vivir a Palma de Mallorca. Como decía la tía Lola «cada vida tiene su historia y en cada historia muchas vidas.»

Francisca trabajó en una librería, siendo una mujer muy lectora. Meticulosa, que habla muy suavemente, de manera que los castellanos le parecemos muy estruendosos, pero siempre muestra mucho respeto.

Francisca es hija de Joan Servera, herrero, y de Catalina Sitjar. Juan es hijo de Juan Servera, herrero, y de Francisca Moll. Catalina es hija de Pedro José Sitjar, que trabajó de municipal, y de Francisca Trovat Barceló. Tuvieron otro hijo: Miguel.


Fruto del matrimonio de Jose y Margarita, rodeados de mar, tuvieron tres hijas. A Jose le hubiera gustado tener un hijo varón, pero luego se conformó y se ha acostumbrado. Son: Mireia, Dunia y Laia (Laya) Las tres nacieron en casa, como excepción que confirma la regla del resto de los primos y primas.
Mireia. (Palma de Mallorca, 28 – IX – 1998) Estudió en el IES La Ribera. Estudia cuarto de Ciencias de la Salud, Fisioterapia.


A la izquierda de ella la abuela Lola y el abuelo Ramiro.







(Mireya ante el paisaje mallorquín con su hermana Dunia y su tío Miry, año 2006. Y haciendo un difícil y arriesgado ejercicio gimnástico, el año 2008. Jugando en Santibáñez de la Isla con Elsa y Ramirín, año 2010.)




prima de los Pinto Prieto.


Dunia. (Palma de Mallorca, 9 – II – 2001) Su nombre en hebrero significa «vida» y en árabe «señora del mundo». Estudio en el IES La Ribera. Estudia Ciencias Económicas en la Universitat de les Illes Balears.

Ha practicado gimnasia rítmica en el club deportivo Xelska, participando en diversos campeonatos.







y hacer posible lo imposible.

Año 2025, cuando fue a hacer las oposiciones para inspección de Hacienda en el catastro, que aprobó. En la calle de Alcalá, junto a la estación de metro que da a la casa
que fue de sus abuelos, y cerca de donde vive su tía Loly.
Se ha ofrecido voluntaria para, en un futuro, ser una de las responsables de perpetuar el archivo de la historia familiar de los Pinto y manejar este blog.
Laia. (Palma de Mallorca, 31 – I – 2004) Estudia cuarto de la ESO en el IES La Ribera.






Ha practicado hípica y judo, quedando la novena en el campeonato de España, en la categoría infantil, celebrado en Alicante el año 2017.


El curso 2022 – 2023 es admitida para estudiar enfermería en Barcelona.

Y seguirán navegando por los mares de la vida.



