César Manuel, Cesitar, Maese Mimi, (Madrid, 1 – I – 1966) El nombre es en recuerdo del tío de mi padre, César, hermano de nuestro abuelo Ramiro. Y Manuel porque nació el 1 de enero, día de Emanuel. Una curiosidad, casual, que entronca con la historia de los Pinto: «Manuel» es el nombre con el que los judíos conversos en la península Ibérica se bautizaban mayoritariamente. Nombre de nuestros antepasados portugueses del s. XVII. Es una mera casualidad, pues nunca sus padres pensaron en esto. Es el único de los hermanos al que bautizaron en la iglesia La Milagrosa. Los demás en la iglesia Santa Teresa y Santa Isabel.

También le llamábamos «risitas», porque siempre se reía. Este sobrenombre se lo puso Domingo, el portera del edificio de la casa de la calle Alcalá, donde vivíamos. Sus hermanos a veces le pellizcábamos o hacíamos de rabiar para que ¡llorase riendo! Y por ser el pequeño era el más mimado y el mimoso, hasta el punto de que le llamábamos «Maese Mimi».

De pequeño no quería comer carne y mi padre le reprendía y le daba algunos azotes para que, según él, tuviera una alimentación correcta.

Estudió hasta COU en el Begoña, Nuestra Sra. de Begoña. A veces, según ha contado, no quería sacar notas demasiado buenas para no ser el empollón de la clase. Ganó un concurso de redacción en el colegio, por el que que le dieron una colección de libros de Juan Ramón Jiménez, que todavía guarda. Es muy aficionado a la lectura. No pocos libros de autores rumanos, japoneses, o la novela «»Bajo el volcán» de Malcolm Lowry y otros más que me ha regalado, y que las he leído por recomendación suya. Su autor favorito es Haruki Murakami.



(Césitar con sus hermanos detrás de él: Gaby, Jose y Miry. Y en su Primera Comunión.)
Practicó natación y Water Polo en el club Concepción. Era muy inquieto y tiene varias brechas de cuando era pequeño, cuyas cicatrices tiene a la vista. Todas ellas históricas, las visibles, otras no se ven, como las del tocayo suyo, hermano de su abuelo Ramiro, que dejó constancia en los versos que escribió. Una, en la frente, fue cuando se tiró sobre sí una pecera en forma de copa grande, porque quiso meter mano en el agua y coger un pez. Otra al venir de un viaje al extranjero, en la última parada de descanso, cerca de Madrid, se subió a una valla de piedra y cayó al suelo porque no paraba de dar saltos y ¡herida en la cabeza al canto!, que tuvieron que ponerle varios puntos.

Y la tercera, fue en Moralzarzal al coger una hoz y usarla arrodillado. Una herida en la parte superior de la rodilla, que le curó el practicante Floren, vecino de la colonia. A veces los nombres tienen un destino en sí mismos, sin saber, pero que siguen una senda, incluso sin conocer los descendientes las historias de sus antepasados. Si se hace un seguimiento de los mismos se puede atisbar algo, a modo de curiosidad, de una hipótesis imaginada, pero coincidente. Esto genera sensaciones, que a veces se trasforman en supersticiones. Incluso en relación con el significado originario del mismo nombre.


Cumpleaños de César, con su abuela Lola a un lado y al otro la tía Mari Carmen.
Estudió Filología en la universidad Complutense, de la que hizo solamente un curso. Cambió a estudiar Derecho para defender a su hermano mayor, que estuvo metido en líos que desembocaron en pleitos judiciales de cuestiones ecologistas, de sectas, denuncias de corrupción a la clase política y luego continuó siendo el abogado de la familia Pinto Prieto, pues a parte de hacer su declaración de Hacienda, defendió a los dos mayores cuando hicieron pintadas o se enfrentaban a otros grupos de ideología fascista. Fue su profesión de letrado pura vocación y pasión. Y he decir que ganó todos estos pleitos, más de veinte. A mí me hacía gracia verle con la toga puesta y lo serio que se pone al hablar, pero muy técnico y muy conciso. No me dejaba decir algo que si no estaba él me gustaba alegar siempre en mi defensa: «He venido a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad», algo que para él es sólo para las películas.


César con su primer sobrino, Rayo. El año 1988.
Se licenció en Derecho en la universidad Complutense, empezando a ejercer por cuenta propia el año 1995, siendo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) desde 1994. Hizo sus estudios en los centros adscritos a la Complutense, dependientes de aquella universidad por aquel entonces, Luis Vives y en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo (CEU.) Recuerda con especial admiración a su profesor de derecho Político: Enrique Alonso, Consejero Permanente de Estado y presidente de la Sección Octava del Consejo de Estado. Hasta junio de 2006 Catedrático UNESCO de Territorio y Medio Ambiente de la Universidad Rey Juan Carlos, habiendo profundizado en el estudio legal sobre el derecho de los animales.


(César con Rayo. Año 1990. Y ante los juzgados de León, también con Rayote, año 1994.)
César, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, tiene varias especialidades en el ámbito jurídico: Derecho Administrativo, Contencioso-Administrativo, Extranjería y Constitucional.Colaborador del Ilustre Colegio de Abogados en el Grupo de Trabajo Procesal Contencioso-Administrativo. Profesor en diversos Cursos en esta materia, que ha impartido desde el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Experto en materias Penal y Derecho Administrativo Sancionador. Ha ejercido como Coordinador del Grupo de Trabajo Procesal Contencioso-Administrativo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Letrado en el turno de oficio especializado en penal y en contencioso administrativo general y extranjería. Varias veces ha tenido que ir al aeropuerto de Madrid para atender a quienes van a ser deportados.

Coautor de obras colectivas en materia de Derecho tales como; “Prontuario del abogado» (ediciones del 2006, 2009 y 2010) y “De profesión abogado. (Guía práctica para el ejercicio de la Abogacía.)” Ponencias como «El abogado de Oficio y su posible intervención sobre las instituciones internacionales»; «Técnica de resolución de casos contencioso administrativos» (2013), con una clara conclusión: Los letrados no deben dejar a nadie en la calle.

Ha colaborado en el despacho de Ferranz Abogados. También ha ejercido como abogado de la empresa PROMISA, cuyo secretario era su tío Pepito (José Cañón Ruiz.)


Pero sobre todo y ante todo ha ejercido como abogado de turno de oficio en el Colegio de Abogados de Madrid. Su labor ha sido reconocida por la más alta instancia de la judicatura, con el premio ALTODO que concede la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno (2019) En su intervención como homenajeado hizo un discurso muy emotivo, en el que elogió el ejemplo de su padre, por el afán de ayudar a los demás: «Mi padre lo hizo a través de la medicina, yo con la abogacía».

Y Cristóbal Sitjar, abogado premiado el año anterior. Año 2019
Hay dos casos que sirven de estudio en las facultades, por los resultados logrados. El llamado «Caso Ana», el de una mujer con dos hijos, cuya vivienda en alquiler fue vendida por el IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid) No le dieron la razón los tribunales en España, por lo que recurrió al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, logrando finalmente que los desojados de su vivienda tuvieran un contrato social de alquiler. Lo cual sentó un gran precedente. El otro es el «Caso Radrid», en relación a la vivienda que estaba alquilado un Rachid, vendida a un fondo buitre. El Tribunal Supremo dio la razón a la defensa de César Pinto. El 7 de marzo de 2021, César fue homenajeado en Navalcarnero al celebrar la histórica sentencia del Supremo contra Goldman Sachs, al querer vender a este fondo de inversiones 3.000 viviendas de protección oficial, por parte de la Comunidad de Madrid en 2013.

El año 2018 la Universidad Autónoma de Tlexcala le nombró Doctor Honorias Causa en el ámbito del Derecho Social por la trayectoria al servicio del pueblo en beneficio de los que menos tienen.

Otra sentencia histórica asentada por el Tribunal Supremo fue contra la gran empresa Goldman Schas – Azora, que pretendió vender 3.000 viviendas de protección oficial.




Llamó la atención en la prensa la situación de este gran abogado, que trabaja en precario, mientras que quienes se dedican a defender intereses espúreos ganan grandes fortunas. Sufrió una depresión que fue un clamor en la opinión pública al ser manifiesta en los medios de comunicación.


Uno de los casos más llamativos y de gran repercusión se conoce como «Doctrina PINTO», que César batalló en el Contencioso administrativo de Castilla y León, en contra del criterio de la Consejería de Familia de la Junta de Castilla y León, que luego fue ratificado por el Tribunal Superior de Castilla y León. Tras lograr (2015) su hermano mayor que la categoría de Familia Numerosa no se midiera por los mayores sino por el más pequeño, para que éste disfrute de los mismos derechos que sus hermanos, el año 2019 el letrado César Pinto logró se aplicaran las exenciones también para las familias numerosas especiales, tras una sentencia histórica, que beneficia a todas estas familias. El año 2020 trabaja en un despacho propio y con la empresa de letrados RM Legal Lanzarote.

Los domingos va por la mañana a tomar un café y a leer El País. Luego dedica el resto del día a pasear con su familia y a visitar museos y exposiciones.


César con su sobrino Omar, durante las jornadas de los Pinto de León.
Contento porque le llevó patatas de Blas, adonde siempre iba con el tío Isidoro.
Contrajo matrimonio, el año 1998, con Elena Carchenilla Wolf, (Madrid, 18 – VIII – 1969) Estudió Psicología en la Universidad Complutense de Madrid (1995)



Elena es hija de Carmen Wolf Rodríguez (Madrid, 1940) y Carlos Carchenilla Horques. Se separaron.

Carlos Carchenilla trabajó como director comercial en la empresa Citröen de Madrid. Luego vivió, con sucesivos matrimonios y separaciones, en Palma de Mallorca, y más tarde en Hondarribia. Su padre es de Talavera de la Reina, un jornalero que se casó con una mujer rica, dueña de las tierras en las que trabajaba.



Carmen es hija de Alfred, alemán, y María, de Madrid. Alfred es hijo de un ingeniero. Aprendió español porque quiso dedicarse a hacer negocios en Sudamérica, pero al enamorarse de María y, posteriormente contraer matrimonio, se quedó en España.

César y Elena, fruto de la relación natural, a través del misterio de la biología humana, han tenido cuatro hijos: Pablo (Pablito), Mateo, Lola (Lolita) y María. A todos ellos y a la familia Pinto Carchenilla les llamamos «los Pablitos».


(Año 2001, en el chalet de Moralzarzal Pablito y sus padres. Elena le baña en León ante la mirada de Elsita un año más mayor, porque nacieron el mismo día del año.)


Siguiendo en línea recta la calle Zapaterías que se ve al fondo.



Pablo, Pablito. (Madrid, 23 – XII – 2000) Nació sietemesino, con siete meses de gestación. Tuvo que pasar otros tres en una incubadora. Me llamó la atención lo grande que se le veían los pies y las manos en proporción al resto del cuerpo. De pequeño me recordaba a El Principito.








Ha ido al colegio «Isabel la Católica», como el resto de sus hermano. Luego al IES Lope de Vega. Sacar buenas notas no ha sido su especialidad. En 1º de Bachiller le dio clases particulares de matemáticas nuestro amigo el Cosaco y ¡aprobó! Su afición es escribir. Cuando sea mayor quieres ser escritor. Y yo. Asiste a un taller de escritura. Creo que es un chaval muy expresivo y le recomendé que se ambientara en el mundo del teatro.

Pablo en el centro, al lado de Jorge, el sobrino de Jesús e hijo de Amelita, a su derecha.
Al otro lado su prima Elsa y detrás Elisa, Daira, Ramirín y Lucía.
El año 2025 recibió el bastón para ser él quien convoque
y guíe en las futuras subidas al Pico del Águila. Año 2006.






(En la calle Cadórniga los dos hermanos Pinto Carchenilla. Pablito en el pico del Águila con su primo Ramirín y en la casa de los Pinto Prieto haciendo los deberes con Elsa.)












Pablo en mayo de 2022, recordando las subidas al Pico del Águila cuando era pequeño y veraneaba en Moralzarzal. Con Gaby colocando la bandera de León, de donde son sus ancestros Pinto y con su madre.

Año 2024. Pablo con su pareja Adriana y con Omar. Su pareja Blu y el amigo Rodri.
El año 2025 volvimos a subir al Pico del Águila, recordando viejos tiempos. Comiendo el melón del «melonar que sembramos» cada vez que volvemos. Pablo recibió el bastón para hacerse cargo de las siguientes subidas al Águila, por ser la última vez que su tío Ramiro iba a subir al no estar para esos trotes. Le toca convocar y guiar el camino hasta la cumbre, y volver.





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Año 2025. Comienza la carrera de Arqueología.
Mateo, (Madrid, 25 – X – 2004) Ha estudiado en el colegio Isabel la Católica. Luego lo hace en el IES Lope de Vega. Saca muy buenas notas.

Ha practicado fútbol. Una vez metió un gol en su propia meta y le tomamos el pelo. Luego destacó como jugador de baloncesto y más aún en el juego de ajedrez.












Estudia japonés, aplicándose en este idioma. Recitó un poema en lengua nipona en el LVIII Ágora de la Poesía.



Lolita y María, (Madrid, 1 – XI – 2010) Son mellizas. Cuando nacieron su madre lo pasó mal en el parto. Fui a cuidar de Pablito y Mateo, logrando que llegasen los primeros a la fila de entrada al colegio. Las dos también van al colegio Isabel la Católica. Practican gimnasia rítmica, estudian piano y hacen teatro. Las han separado de la clase para que cada una desarrolle su personalidad de manera independiente.















María en primer plano con una amiga, su hermano Pablo y Adriana, Blu y Omar. Año 2024.
La periodista Eva Baroja, marzo de 2021, ha escrito en varios medios digitales, tras una entrevista en Tele 5: César Pinto, el incansable abogado de oficio que frenó la venta de 3.000 viviendas a un fondo buitre. una lucha que parecía imposible y perdida de antemano. Cada día se deja la piel para ayudar a las personas vulnerables y marginadas: “No es que no tengan voz, es que no la escuchamos”. Lleva más de veinte años defendiendo a los que menos tienen. A inmigrantes sin papeles, familias a punto de ser desahuciadas, drogadictos, ex presidiarios absueltos y personas olvidadas por el sistema. Y para algunos como el marroquí Rachid Bouikou —que un día acudió a él para evitar que la Comunidad de Madrid vendiese su casa—, César Pinto (Madrid, 1966) ha sido traductor, psicólogo, consejero y el mejor hombro en el que apoyarse. Yo quería que mi trabajo fuera útil a las personas». Como el de su padre, médico de familia en el barrio de San Blas, que atendía a gitanos, personas vulnerables y en riesgo de exclusión. «Yo, trasladado al ámbito jurídico, quería ser el ‘abogado de cabecera’ de las personas». «La gente piensa que un abogado de oficio no va a hacer nada porque no le cuesta. Parece que cuando nos dan algo gratis no tiene valor. Y además, la sociedad no da la importancia suficiente a las personas que defendemos. No es que no tengan voz, es que no las escuchamos».


En mayo de 2022 el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid otorga a César Pinto la Medalla de Honor en reconocimiento a su trayectoria profesional al servicio de la abogacía.






El 12 de julio, año 2022, se celebra el Día de la Justicia Gratuita, en el Colegio de Abogados. César intervino como abogado de oficio y estuvo acompañado por otro colega, Manuel Valero.


Septiembre de 2022 en Rumanía.



Algunas sentencias de juicios del letrado Pinto, César,
en el incipiente museo de los Pinto.

El verano 2024 la familia Pinto Carchenilla fue a la capital de Filandia. María decidió aprender el idioma finlandés en Duolingo: Su padre le retó a que si llegaba a 180 clases seguidas
irían a este país. Y ahí estuvieron.
Ha sido galardonado por la abogacía en la entrega de sus XXVI Premios Derechos Humanos en la categoría de Personas. Diciembre de 2024. Lleva más de 25 años en el turno de oficio logrando importantes sentencias como la que anuló la venta de pisos sociales a un fondo buitre.

De izq. a dcha: Vicente Marín, director de Parainmigrantes, el abogado de oficio César Pinto,
Tania García, presidenta de APDHE, Salvador González, presidente de la Abogacía
y la trabajadora social Maria Auxiliadora Trujillo. (Boletín Abogacía Española.)
Dedicó el premio a todos los abogados del turno de oficio por su labor en la defensa de los derechos fundamentales de las personas más vulnerables. En su discurso dijo: «A veces lo que percibimos es que en una sociedad de mercado que valora el interés económico los valores de nuestra Constitución no se defienden con tanto ahínco como se necesita. Me he dedicado casi 30 años al turno de oficio y lo que se ve por desgracia es que en nuestra sociedad hay muchas desigualdades.”

El abogado César Pinto y la ex presidenta del Consejo General
de la Abogacía Española, Victoria Ortega.
En marzo de 2025 gana una sentencia en el Tribunal de Estrasburgo contra el Tribunal Supremo de España. «En una sentencia que asociaciones que trabajan en el campo de la salud mental en prisiones califican como “revolucionaria”, ha condenado al Estado español a pagar 20.000 euros por la violación del Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales.» » El Supremo desestimó luego el recurso de la mujer y omitió cualquier referencia a su queja por la prórroga de la prisión, y, finalmente, el Constitucional consideró inadmisible el recurso de amparo al entender que no había agotado los recursos judiciales previos en relación a su denuncia por violación del derecho a la libertad. Nadie se puso de su lado, salvo César Pinto, el abogado que le tocó en el turno de oficio para presentar el recurso ante el Supremo y quien llevó posteriormente el caso ante el Tribunal de Estrasburgo, donde le han dado la razón que a ella le habían negado en España durante siete largos años.»(Prensa «Público»)


Conferencia en Asturias, sobre el problema de la vivienda.
