Marina Pinto Miller. (Vemos que en los países anglosajones el segundo apellido de la mujer corresponde al primero del marido) Vive en Toronto – Canadá.

Estudió secundaria en George S. Henry Academy. Luego en Tulane University y en Trent University.

Cristina y su hermana marina arriba, al lado de Lola, la esposa de Pedrito Ferré.
Casada con David Miller, de religión judía.


Pasó varios veranos en Marne – León, con la tía Lola y el tío Benigno. Quería aprender a hablar bien el español. Un verano lo pasó en Moralzarzal – Madrid, donde veraneaba la familia Pinto Cañón, en el chalé «Los Pinto». Cerca pasaba también los veranos un amigo de Ricardo, el doctor Sierra.


A su derecha Miry (yo) Jose y, delante, Cesitar.
Trabaja en el TD Bank Group (Banque Toronto-Dominion) de Canadá es el segundo banco más grande de este país por activos totales y uno de los 10 bancos más importantes de Norteamérica.

Se dedica a la pintura, hace exposiciones. Se ha especializado en comunicadora multimodal. Ilustra libros y crea obras de pintura a partir de la música y sonidos naturales. Ha publicado un libro infantil: «Jonathans’s Number Party«, en el que promueve la inclusión de niñas y niños autistas, discapacitados y de color.



Para Marina su alegría es traducir la música en arte. Cuando escucha música dice: «La veo en color, forma, textura y movimiento y pinto en consecuencia. La forma y el color no son decisiones arbitrarias hechas por mí. Mi trabajo es permitir que la energía de la música se canalice hacia un modo de expresión visual, capturando las energías contenidas en el sonido, para que puedan ser absorbidas para la curación, la integración y el crecimiento.»


A su izquierda sus sobrinos Estephania y Luca y su madre, Susan. Año 2016.
Unas palabras de Marina, superándose a sí misma a través del arte:
«Nací con parálisis cerebral, lo que significaba que siempre he caminado con muletas, y me trataron diferente. No me sentí bien conmigo mismo o con mi vida durante mucho tiempo. Ted Kennedy realmente lo clavó cuando dijo que la discapacidad crea un bucle de retroalimentación negativo y es difícil de salir porque no hay ningún punto de parada en ese bucle a menos que haya algún tipo de intervención activa. El arte y la música me ayudaron a apagar ese bucle. Tanto es así, que alguien me dijo recientemente que soy la persona más feliz que conocen!

He recorrido un largo camino, y es cierto que estoy amando la vida. En una reflexión más profunda, tengo mi discapacidad para agradecer eso. Te guste o no mi tristeza sobre mí mismo y mi discapacidad me empujó a crear, a tratar de amar incluso mi sufrimiento, a redirigir mis emociones. De lo contrario, no estaría aquí ahora. Cuento esta historia en mi próximo libro: «La ecuación amada».
Mi alegría en la música y el arte me salvó. Aunque mis pinturas no median directamente en mi experiencia vivida de discapacidad, son muy un resultado hermoso y empoderado del deseo de transformar lo que sentí dentro de mí. La música que escuché me dio espacio lejos de mis propios pensamientos y temores, y la pintura de música me da una dirección de vuelta a la vida!

Ganadora del premio del libro del mago de oro, como ilustradora del año 2023.
El 11 de enero de 2025, vino a León, para el entierro de su hermana Cristina que murió en EE.UU. Fue con su pareja, David, y su primo segundo Ramiro Pinto junto a sus hijos Omar y Elsa al MUSAC a ver una exposición de Weiwei, el artista chino, disidente de su país.





Los libros de Marina y su tesis en el museo Pinto. De momento una estantería,
pero irá creciendo, a lo largo de los siglos…
