Un denominador común de los Pinto, con sus excepciones (cada vez más), es la nariz típica de nuestro origen en el pasado. Pero no nos vamos a hacer la cirugía estética aquellos que somos chatos. Por cierto, una curiosidad que enlaza con nuestra historia Pinto: Diversos colectivos y asociaciones judías han entablado una queja para que se cambie la manera de decir «judío» en el idioma de los sordo mudos, que se hace acariciando la nariz con los dedo índice y anular.

Sin embargo hay otro denominador común, de carácter cultural y que proponemos para lxs Pinto, hombres y mujeres, que es el uso de la boina. Sabemos que varios de la generación Pinto Maestro la llevaron, pero sólo hay foto de dos de ellos. Invitamos al resto a tener este signo de distinción Pinto y enviadnos la foto para la posteridad. En lugar de un escudo heráldico con su lema, timbre y blasón, ¡la boina! Mi madre no puso el retrato de su suegro con boina porque decía que es de paletos. Pero es de pueblo y del pueblo. Quien quiera recuperar esta costumbre ¡avanti!















Cristiano Pinto Uriarte, sus hijos: Julián, César, Carlos y Ramiro, con las tres generaciones tocayas. Rick y sus hijos Luca, Sofía y Cristián (que quiere ponérsela habitualmente); Carlos Pinto Modino y Manuel Pinto Rodríguez, nieto de Julián.
¡Y, o, sombrero!, porque Bernardino Pinto plantea que él y su padre llevaron siempre esta prenda de vestir la cabeza. Y es cierto que también. Así que cada cual puede elegir o mandar su foto con una de ellas o con ambas.






Con sombrero: Cristiano Pinto Uriarte, y sus hijos Cristiano, Vicente (cuadro y foto), su hijo Bernardino (2021) y Ramiro Pinto Maestro.
Una curiosidad, cada cual se ha colocado la boina y, siempre, de manera singular, de manera diferente unos de otros.




Desde Madrid, Esperancita y su abuela Luisa Pinto, con su padre Gregorio Modino Pinto. Y su hermano Carlos con su hija Carlota.




Los Pinto Carchenilla, emboinados: César, Mateo, Lolita y María.

n. Madrid.




Daira, Omar, Rayo y Ramirín Pinto Prieto, desde León.

Rayo en Expociencia – León, año 2025, de narrador de un cuento
sobre los incendios y qué deben hacer las niñas y los niños.
Tenemos un medio himno, una historia que contar, una ruta en la ciudad de León, un futuro e imaginario museo de Los Pinto, ¿qué más podemos pedir?
Y a levantar la mano, boina y sombrero en ristre, y proclamar ¡viva los Pinto!
