El año 2005 la tía Lola celebró su 90 cumpleaños. Una edad simbólica para ella. Vinieron todos sus sobrinos Pinto de diversos lugares, menos mi padre, Ramiro, por enfermedad. En su nombre estuve yo, tocayo suyo. Cristianín desde París. Bernardino desde Tarragona. Su hermano mellizo, Vicentín, desde San Sebastián. Luisa desde Madrid. Anita de Málaga. Ricardo ya estaba en León, pues vino a vivir a su ciudad natal desde Canadá.

Lo celebramos en el restaurante «La Pintona», en la plaza de san Martín, el corazón del Barrio Húmedo. Le gustó el nombre del restaurante, referido a un tipo de trucha, pero que tiene una semejanza con el apellido. Y a veces a la tía Lola la llamaron «pintona», en alguna ocasión, según nos contó, con gesto de que no se lo decían de manera amable. Sobre todo cuando los de El Egido decían «ya está aquí la pintona».
A parte de los regalos familiares que le hicieron, Bernardino trajo la talla de una virgen gótica, que es muy bonita, de un anticuario. Al dársela la «bautizó» como «la virgen de los Pinto», y así se ha quedado, ya como una tradición Pinto.

La guardó la tía Lola, por supuesto, pero al morir seguimos la propuesta realizada por Bernardino, que planteó un poco en bromas, pero ha quedado de esta manera: Ha de ser guardada (custodiada) por un ateo de la familia, (Bernardino es muy creyente), y que tenga apego a la familia. Y que de alguna manera sea capaz de coordinar al resto de los miembros de los Pinto. Yo dentro de diecisiete años (estamos en el año 2020) haré el relevo. Actualmente está en el recibidor de la casa de la tía Lola en la que vivo y a toda persona que viene por primera vez se la presento.
Dos refranes que han pasado de abuelos a hijos, de hijos a nietos tienen algo que ver con esto, a modo de ironía, y con la historia familiar: «Cuando haya un creyente cerca no dejes el trigo al sol». Hay otro que responde, expresado con cierto orgullo por algunos Pinto: «Pero si no lo es, ¡ni el trigo ni la cebada!» Refranes, ambos, que tienen miga, muy repetidos por la tía Lola.
Y no es ésta, la que hemos comentado, la única Virgen en la familia. Bernardino Pinto tiene también una propia, la «del químico Pinto», en la que sale él ante la santísima, en un cuadro pintado por su esposa M.ª Luz Llona.

El 1 de marzo de 2021la Virgen de los Pinto fue requerida por don Alfredo García, presidente de la Comisión de Donantes Pro-Virgen Santa María de Escalada, para que intercediera por esta figura de la misma, recreación realizada por el escultor José Ajenjo Vega, mal estar la original en el Museo de León. Y desean que esté en su lugar, el que le corresponde, sin que el obispado haga el más mínimo caso. Tal monasterio es una joya del arte mozárabe, en el pueblo Santa María de Escalada, del municipio leonés de Gradefes.


(Imagen de la recreación de la Virgen y el monasterio mozárabe donde se quiere colocar.)
